Carneros; retrato de una hermandad conflictuada

David Azar: @DavidAzar93

Hrutar 3

Mi primera función en el primer día de la edición 13 del Festival Internacional de Cine de Morelia. Bueno, siendo sincero, se trata de mi primera vez en el Festival y en Morelia también, y la cinta que me recibió con los brazos abiertos fue la ganadora del premio Un Certain Regard de este año en el Festival de Cannes: Carneros (Hrútar, 2015), de Grímur Hákonarson.

Mejor bienvenida no pude haber tenido con esta cinta de corte austero e íntimo que, a pesar de sus sencillos escenarios y elementos de producción, trasciende por el mensaje emocional. Un homerun tanto para Hákonarson como para el festival por traerla a las pantallas de la capital michoacana.

La historia sigue a dos granjeros y hermanos que cargan con una enemistad por más de cuarenta años, al grado de no cruzar palabra el uno con el otro y tratan de evitarse lo más que puedan. Como ubicación, la película cuenta con la escena rural islandesa, donde desafortunadamente cohabitan los hermanos con sus respectivos ganados, muy de cerca. Todo en el mundo de los hermanos son sus ovejas; la vida tan formulada y laboral que llevan se concentra plenamente en estos animales que sirven, en el sentido humano, como la compañía más fiel y, en el sentido significativo del filme, como un símbolo muy importante para la resolución del problema que plantea la historia. El realizador no pierde el tiempo con sus intenciones y estrategias narrativas, pues con apenas cinco minutos de metraje presenciamos la rivalidad de los hermanos de la manera más natural y acertada. La semilla se nos planta enseguida, y Hákonarson se encarga de regarla constantemente con tintes humorísticos y otros un tanto nostálgicos.

Hrútar, en sí, es una reflexión de las prioridades que uno mismo impone en su esquema familiar; el egoísmo y la fraternidad sanguínea como amistad privilegiada y trascendental. Hákonarson tiene muy claro el mensaje que quiere transmitir, y lo hace con eficacia y con una simbología poética muy visual. La relación de estos dos hermanos nos parece muy familiar y si a momentos tierna; nos proyectamos todo el tiempo y comprendemos que al final del día el valor de un lazo familiar es lo bastante poderoso para superar cualquier golpe de la vida, o que al menos debería ser así. La puesta en escena de Hrútar triunfa como retrato fiel de la relación entre dos hermanos y seres humanos.

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