Suicide Squad: La promesa suicida de DC

Jorge Durán: @JEDZ1138

suicide squad

Suicide Squad (2016) debería representar una bocanada de aire fresco dentro del DCEU (DC Extended Universe). Todo el marketing, trailers, TV spots y pósters prometían una historia llena de irreverencia, originalidad y un toque de locura, todo envuelto en una estética visual nunca antes vista dentro del género de superhéroes. Sin duda alguna, el diseño construido y promovido por Warner Bros. y DC pagaría con intereses a todos los involucrados: las proyecciones de la industria retrataban a Suicide Squad como una cinta con gran potencial financiero. Tan sólo en su primer fin de semana de exhibición Suicide Squad registró un ingreso en taquilla doméstica de $133.6 MDD. De acuerdo a deadline.com, esto representaría una de las aperturas en taquilla más fuertes del año (sólo comparada con Captain America: Civil War (2016) – $179.1 MDD, Batman V Superman (2016) – $ 166 MDD y Finding Dory (2016) – $ 135.06 MDD). Adicionalmente, ‘Suicide Squad’ tiene el honor de ser la apertura más grande para el mes de agosto (superando a Guardians of the Galaxy en 2014).

Sin embargo, el resultado final de Suicide Squad dista bastante de su promesa y, dolorosamente, más aún de su potencial. La estructura es el resultado de visiones distintas y una respuesta, aparentemente desesperada, por parte de un estudio que insiste en tratar de complacer a todos y cada uno de sus fans sin definir una estrategia coherente. THR reportó, hace sólo unos días, los obstáculos detrás de la producción y las adversidades que el producto final enfrentó antes de su estreno: la competencia entre cortes distintos, por parte del director David Ayer y por parte de WB, y un guión desarrollado en sólo 6 semanas para tratar de cumplir con una fecha de estreno previamente programada. Los resultados de este caótico desarrollo son evidentes y se reflejan en una película que se esfuerza demasiado por querer ser algo nuevo, para terminar fallando en el intento.

La cinta inicia con Amanda Waller (Viola Davis), un personaje de alto rango dentro de la agencia ARGUS, tratando de justificar la creación de un equipo de “meta-humanos” destinado a enfrentar amenazas extraordinarias. Buscando la aprobación del gobierno de los EE.UU., Waller utiliza las consecuencias de los eventos retratados en Batman V Superman (2016) como razón suficiente para dar luz verde a su propuesta. Es así como “lo peor de lo peor” son la única respuesta ante una inminente y muy probable amenaza.

El primer acto de Suicide Squad es el más fluido de toda la estructura; nos introduce a cada uno de los potenciales reclutas del “Escuadrón Suicida” -ó “Task Force X”-, todo apoyado con un soundtrack que cualquier producción soñaría con poder financiar (The Rolling Stones, Creedence, Clearwater Revival, Norman Greenbaum y Queen son sólo algunos de los talentos que los realizadores seleccionaron para tratar de ambientar y tejer los 123 min. de duración). A pesar de una ágil narrativa para introducir a una galería de villanos -Deadshot (Will Smith), Harley Quinn (Margot Robbie), Enchantress (Cara Delevingne), El Diablo (Jay Hernandez), Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje) y Captain Boomerang (Jai Courtney)-, los mismos son presentados en un formato que deja en evidencia una falta de desarrollo de personaje y se convierte simplemente en un montaje que busca ponernos al corriente más que introducirnos a individuos que estamos conociendo por primera vez, todo apoyado con una serie de textos estilizados que únicamente dejan claro un completo dominio de After Effects.

La cinta carece de una explicación básica de quién son realmente estos individuos, del por qué son esenciales dentro del “Escuadrón Suicida” y por consiguiente dentro de la misión principal (sobre eso, más adelante), a pesar de que cada integrante del grupo cuenta con una habilidad extraordinaria. La mejor prueba de esta falta de desarrollo puede ejemplificarse en Harley Quinn (Margot Robbie). Quinn es un personaje icónico y destacado desde su creación en 1992 (para muchos fanáticos, el rostro principal del Escuadrón) y en esta versión cinematográfica queda limitado por una serie de flashbacks que tratan de enfatizar muy brevemente su obsesión con Joker (Jared Leto). No existe un sentido real de quién fue antes de su encuentro con el “Principe Payaso del Crimen” o qué elementos de su personalidad fueron comprometidos a causa de esta tóxica relación. Harley Quinn ha logrado establecerse com un ícono a lo largo de 24 años por definirse como algo más que “la pareja de Joker”. Lo que David Ayer nos proporciona son sólo fragmentos, piezas incompletas. Exploremos por un momento la cinta Batman: Assault on Arkham (una sólida pieza de ‘DC Animated Original Movies’ que hace uso de las mismas bases de Suicide Squad con un resultado más satisfactorio). En el largometraje animado, dirigido por Jay Oliva y Ethan Spaulding, Harley Quinn es un activo importante y es merecedora de un lugar dentro del “Escuadrón Suicida” por su conocimiento absoluto de Arkham, ayudando a impulsar el desarrollo de la historia. Y aunque la presencia de Harley Quinn en ‘Suicida Squad’ trata de ser cimentada otorgándole un papel importante en el climax final de la historia, es evidente la falta de argumentos para justificar su presencia. Lamentablemente, parece que la participación de Harley Quinn es sólo una excusa para sustentar la presencia de Joker (cuya aportación narrativa es básicamente nula). A pesar de estos obstáculos, Margot Robbie triunfa y logra explorar un rango de emociones que puede expandirse en futuros proyectos. El carisma y la ejecución en la actuación de Robbie rescatan a un respetado y aclamado personaje de un contexto incoherente.

suicide squad 2

Robbie se une a Viola Davis y a Will Smith como las piezas excepcionales de la cinta. En un proyecto que padece de una edición claramente ineficiente y un guión disperso, es realmente necesario resaltar la actuación de este trio. Davis se impone y se adueña del papel de Amanda Waller con una autoridad perfecta. Ella es la única persona capaz de dominar y mantener al margen a este grupo de criminales con el poder de un gesto. Waller otorga la base y cimientos que la película desesperadamente necesita. Deadshot, un letal y preciso asesino a sueldo, está escrito para funcionar como la brújula moral dentro de la historia, al otorgarle una “luz al final del túnel” (una hija que lo ama a pesar de su estilo de vida). Definitivamente es el personaje con el arco narrativo más completo, de existir alguno. Will Smith logra reafirmar su lugar como estrella de Hollywood (después de repetidas introducciones del mismo personaje). Floyd Lawton AKA Deadshot es un personaje que busca redención por encima de cumplir con una misión y Smith logra empatar con la audiencia, generando la emoción que el papel demanda.

¿Cuál es la inminente amenaza que amerita las acciones de un equipo del calibre del “Escuadrón Suicida”? Y con esta pregunta inicia el problema más alarmante de Suicide Squad (y el más inaceptable). El surgimiento del antagonista principal, Enchantress (Cara Delevingne) -acompañada de su hermano Incubus-, representa el último clavo en el ataúd para este decepcionante proyecto. Perdonemos por un momento la presencia olvidable de personajes como Joker, Rick Flag o Captain Boomerang, la incongruencia en varios puntos de la historia y en las acciones de diversos individuos, las restricciones de una clasificación PG-13 y la ineficiente edición. Lo que es realmente ofensivo es la presentación de un villano carente de sentido, motivación y razón de ser. Enchantress se convertirá en un referente de ineficiencia en la historia del género y será recordada como uno de los peores villanos que el cine de superhéroes haya podido ofrecer. Estamos hablando de un nivel de calidad sólo comparable con Green Lantern (2011) y Fantastic Four (2015). Enchantress e Incubus son seres ancestrales que, por alguna vaga razón, intentan destruir a la humanidad a través de una “máquina” (manifestada como un haz de luz). No hay un sentido en sus acciones o un fin claro que los impulse. Y no mencionemos el ejército zombie (comparable en diseño con Toxie de ‘Toxic Crusaders’) encargado de destruir una ciudad completa mientras su líder, Enchantress, baila frente a la máquina del fin del mundo. Como resultado tenemos una confrontación final sin emoción alguna y con efectos visuales extremadamente deficientes (considerando el presupuesto reportado de 175 MDD). El producto final no nos compromete en lo absoluto. En ningún momento consideramos el posible fracaso de nuestros “villanos redimidos” (tampoco estamos ansiosos por su éxito).

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Mucho se ha escrito de Suicide Squad y de la aparente posición parcial por parte de la crítica, favoreciendo a las producciones de Marvel Studios. Y mucho más aún se ha desarrollado a raíz de la desproporcionada actitud de varios fanáticos cegados por un producto fallido, (simplemente recordemos la propuesta anunciada la semana pasada por un grupo de “fanboys” para cerrar el sitio Rotten Tomatoes, quien no ejerce ninguna opinión personal sino recopila críticas de diversos medios). La realidad es que el potencial y el concepto de Suicide Squad se quedan obstaculizados por una ejecución muy desequilibrada y llena de ideas que pudieron evolucionar para bien bajo otras condiciones. Al tratar de crear algo fresco, WB termina presentando una amalgama deficiente de proyectos como Deadpool (2016) o Guardians of the Galaxy (2014). David Ayer es un sólido director con obras como End of Watch (2012) y Fury (2014) en su filmografía, y con créditos como guionista en trabajos como Training Day (2001). Podemos entonces concluir que las fallas de Suicide Squad son el significado de un problema interno y de un estudio incapaz de aprender de sus errores y preocupado por una competencia por atraer más audiencia que el estudio rival en lugar de enfocarse en el valioso material que tiene en su poder. El éxito registrado en taquilla podría representar un argumento más en la interminable discusión de “crítica vs. audiencia”. Por ahora, parece que la historia de Batman V Superman vuelve a repetirse: Una cinta que no cumple con las expectativas prometidas generando división entre las masas, posicionándose como una ganadora el primer fin de semana de exhibición para después hundirse en taquilla (Batman V Superman reporto una caída de del 69% entre su primera y segunda semana de exhibición). Será interesante seguir el desempeño de Suicide Squad en los próximos días.

Como un fanático más del género puedo decir que no importa el logotipo del estudio antes de cada función, llámese Marvel o DC. Mi interés (y mi dinero) se deposita en la mejor narrativa. Todo se resume en saber contar una buena historia y en la confianza que se deposita en el realizador y en el material que se adapta. El cine es un medio enteramente colaborativo, y una película se construye con la aportación de cientos de individuos y la confianza que se deposita en ellos para entregar el mejor resultado posible. Ver el último acto de Suicide Squad es frustrante porque demerita el trabajo que se ha realizado durante los últimos 15 años para fortalecer un género que ha luchado por solidificarse. Depositemos nuestra esperanza en que las lecciones hayan sido aprendidas.

One thought on “Suicide Squad: La promesa suicida de DC

  1. Javier 15 agosto, 2016 / 4:59 pm

    Que otra reseña esperan de una persona que cree que “aportacion” es una palabra… Esta claro que no entendio nada

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