Godzilla; el monstruo que nació de la poesía y la radiación

David Azar: @DavidAzar93

gojira

Para muchos, el fenómeno Godzilla tiene en el imaginario colectivo una connotación de icono pop asociado directamente con la cultura geek, o ñoña, como acostumbramos catalogar en el idioma español. Sin embargo, si nos adentramos a los orígenes de la mascota reptiliana por excelencia de los nipones, encontraremos elementos alegóricamente históricos y sociales que dieron lugar a una de las franquicias más importantes del sol naciente.

Habiendo previamente grandes monstruos en el mundo del cine -entre ellos el famoso King Kong- uno puede preguntarse ¿Cuál es entonces la importancia de Godzilla en el séptimo arte? ¿Dónde encontramos esa singularidad que sólo los fanboys de la franquicia claman tanto? Bueno, pues Godzilla, además del icono popular que ya mencioné que es, también ha sido percibido por cincuenta y dos años como un símbolo metafórico de paz y de las consecuencias trágicas en la posguerra. La eminencia de cine y cultura geek Guillermo del Toro se ha referido a la película original de 1954, dirigida por Ishiro Honda, como una película con un mensaje totalmente ecológico.

Regresemos un segundo al pasado, precisamente al 6 de agosto de 1945, día en que Hiroshima sería casi completamente destruida por la bomba atómica que lanzaron las Fuerzas Armadas estadounidenses en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo ocurriría en Nagasaki tres días después. Es evidente el daño que este evento histórico causó en la población e infraestructura de estas dos grandes ciudades, pero de igual manera el resto de los ciudadanos japoneses sufrieron una mutación en su conciencia colectiva; las cosas no eran iguales, hubo consecuencias psicológicas en todo el país y los artistas, como buenos agentes del tejido social, retrataron esta mutación en diferentes aspectos y disciplinas artísticas. Nueve años después de las catástrofes de Hiroshima y Nagasaki, y habiendo entrado a una nueva etapa de superación social y económica en el Japón de la posguerra, llega la película más cara en la historia del país en esa época (casi un millón de dólares, es decir, casi diez veces más de lo que una película japonesa promedio costaba en aquella época): Gojira (1954) de Ishiro Honda. Es preciso mencionar que durante esos años muchos directores japoneses habían ya retratado las consecuencias de la guerra y sus tragedias, entre ellos Kaneto Shindo con Children of Hiroshima (1952). Sin embargo, la audiencia japonesa, aún psicológicamente afectada por la bomba atómica, vieron en Gojira más que un filme de monstruos y destrucción. Los japoneses abrazaron la metáfora que este monstruo, creado por la radioactividad que las bombas generaron (es decir, partiendo de un principio histórico), representaba fielmente. Gojira, cuyo nombre viene de la fusión de las palabras japonesas kujira (ballena) y gorira (gorila), era el dolor de todos los japoneses, y al mismo tiempo el estandarte de la paz después de conocer las atrocidades de un invento como el de la bomba atómica.

La original cinta de Honda, producida por el prestigioso estudio japonés de cine Toho, representó un enorme éxito en taquilla, un logro bastante grande teniendo en cuenta la apenas emergente economía de la posguerra. El crítico japonés Toyomasa Kobayashi dijo en su momento que:

     “Para la gente que finalmente estaba presenciando una recuperación económica después de la guerra, que rebajó al país a tierra quemada, este espectáculo de destrucción urbana con Gojira era excesivamente realista. Sin duda, este fue uno de sus mayores encantos.

Tanto fue la aceptación del monstruo que se han realizado alrededor de 28 secuelas en más de cuarenta años, dos adaptaciones de Hollywood, videojuegos, comics, y demás productos mediáticos en su honor. Godzilla, como lo conocemos nosotros en occidente, ha cambiado su figura arquetípica de monstruo destructor a defensor y antihéroe en diversas adaptaciones, llegando a salvar al mundo de sus varios enemigos, tales como Anguirus, Hedorah, Rodan, Mothra y Ghidorah, entre muchos otros más. El reptil incluso ha llegado a pelear contra King Kong en 1962.

Originalmente Godzilla fue la externalización de la guerra nuclear a través de un monstruo, hoy en día se conforma con ser una especie de mascota popular que los japoneses han adoptado como símbolo nacional antibélico. Con una banda sonora estridente y moderna a cargo del compositor Akira Ifukube, un diseño de audio original y experimental –el famoso rugido del monstruo se creó mezclando sirenas, bombas y alarmas- y los efectos especiales vanguardistas de Eji Tsuburaya, Gojira dio lugar a una franquicia que, por las implicaciones sociales e históricas de su contexto, sería más tarde objeto de una nueva identidad para los japoneses.

Este 2016, Godzilla regresó en su tercer relanzamiento japonés de la franquicia con la producción Shin Gojira (Godzilla Resurgence en occidente) marcando otro éxito en la historia del monstruo al ser la número uno en taquilla del año en Japón. Ahora Cinemex ha confirmado que la película llegará a sus salas y, aunque aún no se saben las fechas, un servidor no puede estar más contento y preparado para otra etapa en la historia de este monstruo que se ha ganado el corazón de muchos cinéfilos.

Godzilla de Matt Ferguson
Póster de Godzilla (2014) por Matt Ferguson

Bibliografía:

  • Hoberman, J. (2012). Godzilla: Poetry After the A-Bomb. Criterion Collection. Enlace: https://www.criterion.com/current/posts/2127-godzilla-poetry-after-the-a-bomb

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