The Sugarland Express; la explosión de Spielberg antes del fenómeno blockbuster

David Azar: @DavidAzar93

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Es fácil asociar el nombre Steven Spielberg con una marca de Hollywood. El hombre se las sabe todas en la industria: ha roto el record de película más taquillera de la historia tres veces, con Jaws (1975), E.T. The Extraterrestrial (1982) y Jurassic Park (1993), tiene dos Oscars de Mejor Director por Schindler’s List (1993) y Saving Private Ryan (1998), y es cofundador de DreamWorks Studios; por solo describir la punta del iceberg. Steven Spielberg, por resumirlo en algo, es la viva imagen del director que, como él mismo dice, “sueña para vivir”.

Todos conocemos su nombre, todos hemos visto (y muy probablemente crecido con) alguna de sus películas, y todos reconocemos esos elementos que conforman la estética típica de su cine. Pero antes de 1975, el año en que Spielberg se lanzaría a la fama y redefiniría el concepto de blockbuster con el éxito de Jaws, el director de entonces 26 años de edad ya había realizado dos largometrajes. Después de hacer su debut como director de cine con Duel (1971), una película para la TV basada en un cuento corto de Richard Matheson, Spielberg tomó una historia real para su debut en las salas de cine: The Sugarland Express (1974).

Basada en el caso de la fugitiva Ila Fae Holiday y el policía James Kenneth Crone, la película sigue el intento de Lou-Jean (Goldie Hawn) y Clovis Poplin (William Atherton) por escapar de prisión y evadir a la ley para recuperar a su bebé que le fue asignado a una familia adoptiva. El oficial Slide (Michael Sacks) y su patrulla serán los rehenes de la pareja durante su loca travesía en el estado de Texas. El capitán Harlin Tanner (Ben Johnson) tiene la tarea de detener a los Poplin y rescatar a Slide. Los guionistas Hal Barwood y Matthew Robbins adaptaron el material y Universal Pictures le cedió un presupuesto de 3 millones de dólares a un Steven Spielberg muy joven y ambicioso.

Spielberg, Barwood y Robbins añadieron dos detalles más allá de la historia real que serían elementales para la película: la figura de Clovis Poplin (el esposo de Ila Fae Holiday no fue parte de este evento criminal) y el hecho de que la persecución policiaca se convirtiera en un evento mediático de gran magnitud. Esta última idea, que en palabras del mismo director “enciende bastante la vieja sentimentalidad americana”, junto con la disrupción familiar (los mismos padres de Spielberg se divorciaron) tendrían su origen en The Sugarland Express para después colarse como temas recurrentes a lo largo de su posterior trabajo. Incluso en las cintas que el director produce y no dirige personalmente, prevalece el tema del individuo ordinario que hace cosas extraordinarias; Lou-Jean es la encarnación de la heroína (o más bien, anti-heroína) que despierta el amor y apoyo de todos gracias a sus convicciones y esfuerzos, partiendo de un contexto súper ordinario. Este patrón muy Spielberg, tan encriptado en nosotros como audiencia, lo hemos visto en el Capitán Miller (Tom Hanks) de Saving Private Ryan, en Jim (Christian Bale) de Empire of the Sun (1987) y más recientemente en el abogado James Donovan (nuevamente Tom Hanks) en Bridge of Spies (2015). Spielberg no solo construye este sentimentalismo alrededor de Lou-Jean y su esposo Clovis, sino también en el oficial Slide, quien a lo largo de su experiencia como rehén se da la oportunidad de conocer la bondad, carisma e ingenuidad de sus secuestradores. El desenlace de la película engloba muy bien este mensaje de empatía a través de la postura de Slide en el momento de su rescate, cuando se enfrenta con el capitán Miller.

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Con sus excelentes actuaciones, divertidos diálogos y geniales secuencias de acción, The Sugarland Express fue un éxito rotundo tanto en crítica como en taquilla, y Spielberg cumplió con las expectativas de Universal Studios como buen director de cine. Su futuro pintaba prometedor, pero no fue Spielberg el único talento emergente que salió a raíz de esta cinta. El encanto visual de The Sugarland Express, sus composiciones con paisajes texanos en atardeceres rojizos, las caravanas de patrullas al son de la carretera y los claroscuros bien efectuados en los cuerpos de los personajes vienen de la cámara de Vilmos Zsigmond, el director de fotografía húngaro que posteriormente trabajaría en Close Encounters of the Third Kind (Spielberg, 1977), The Deer Hunter (Michael Cimino, 1978) y Blow Out (Brian De Palma, 1981). Otro grande que salió a flote gracias a The Sugarland Express fue John Williams, uno de los mejores compositores de música para cine y colaborador del director por más de cuarenta años de carrera, éste siendo su primer proyecto juntos.

The Sugarland Express son los cimientos de un estilo narrativo y una estética que todos como cinéfilos reconocemos, pero también es una gran película por sí sola, donde se traducen la gran ambición de un joven director y sus ganas de contar historias. La película se estrenó en el Festival de Cannes en 1974 y se llevó el premio a Mejor Guión del certamen. Hoy la recordamos como un excelente debut en el cine y punto de partida de un gran cineasta.

Fuentes:

  • Steven Spielberg: A Journey in Film (libro de 32 páginas adjunto al Steven Spielberg Director’s Collection [Blu-ray]).

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