Dawson City, Frozen Time; las posibilidades artísticas del cine en su función de archivo

David Azar: @DavidAzar93

Se dice que aproximadamente el 75% de las películas producidas en el periodo de cine silente se considera perdido. Esto se debe en gran parte a la naturaleza incendiaria del nitrato de celulosa, emulsión que se utilizaba como base para las películas cuando Eastman Kodak lo popularizó en 1889. Altamente inflamable, el empleo de nitrato en el cine cobró bastantes vidas, siendo la razón de cientos de incendios en salas de cine en todo el mundo hasta que su empleo fuera descontinuado en 1951, con el acetato de celulosa como alternativa.

Este desafortunado episodio en la historia del cine es el punto de origen de los caminos que Bill Morrison se decide a explorar en su documental Dawson City: Frozen Time (2016). Basándose en el hallazgo que se hizo en 1978 de 533 rollos de película de nitrato debajo del suelo durante una construcción en Dawson City (en la región de Yukon, en el noroeste de Canadá), Morrison reescribe la historia de esta ciudad que nació de una fiebre de oro a finales del siglo XIX y cuyo origen está íntimamente relacionado con la historia del cine. Para este proyecto, el cineasta hace uso casi exclusivamente del mismo material encontrado, hoy conocido como Dawson City Film Find. Morrison, quien es un consolidado artista experimental en el campo del found footage, indaga en la naturaleza y función del cine como archivo en este ejercicio de montaje de dos horas en el que rechaza la narración hablada y se enfoca en el lenguaje visual, apoyándose de las imágenes de un pasado olvidado por bastante tiempo.

Dawson City – situada en la otrora región de caza y pesca de los Hän, tribu nativa del territorio Yukon – nació de un hallazgo de oro en el río Klondike en 1896, propagando un rápido desarrollo industrial que se extendió hasta la primera década de 1900. Este proyecto de ciudad no tardó en convertirse en objeto de aspiraciones millonarias y sufrió un crecimiento acelerado en cuestión de pocos años, llegando a recibir un flujo de cien mil personas (principalmente de San Francisco y Seattle) en busca de la oportunidad de hacerse ricos a costa de la fiebre de oro. Sin embargo, las dimensiones de Dawson City no dieron abasto para la ambición de todos sus nuevos habitantes y cerca del 70% pereció en el intento (la travesía por las tormentas de nieve de Yukon era uno de los retos más grandes) o regresó a sus tierras con los bolsillos llenos de este metal precioso. Como es el caso con toda ciudad en pleno desarrollo, algunos empresarios vieron una oportunidad en la industria del ocio y se construyeron negocios para entretener a los nuevos habitantes cuando éstos no estuvieran ocupados extrayendo oro del subsuelo; casinos y prostíbulos acapararon las calles principales de Dawson City en un principio (Fred Trump, abuelo del ilustre presidente norteamericano, inició la fortuna de su familia con un burdel en este rincón del mundo), y más tarde los cines se convirtieron en el principal centro de atracción. Este último punto, sumando la lejanía entre Yukon y el resto de las grandes ciudades de los Estados Unidos, fueron dos factores clave para la construcción accidental de un archivo de cine sumamente importante para el futuro. Por otro lado, algunos de los más grandes empresarios de la industria cinematográfica de la época de oro, como Sid Grauman y Alex Pantages, iniciarían sus exitosas trayectorias en Dawson City, agregando más a la distintiva relación entre la ciudad canadiense y la historia del cine.

Sam Kula, director del National Film Archives de Canadá (izq.) y Michael Gates, curador de colecciones para Parks Canada (der.) con parte del material encontrado en Dawson City

La Dawson City Film Find contiene lo que hoy en día son copias únicas de cintas de grandes pioneros del cine silente como D.W. Griffith, Tod Browning y Lois Weber. Además de estos valiosos materiales, cientos de cintas-noticieros, películas educativas y demás joyas escondidas de los años 1910s y 1920s  conforman este archivo rescatado por los archivistas canadienses Michael Gates y Kathy Jones-Gates, las únicas personas entrevistadas por Morrison en el documental.

La historia de Dawson City y la fiebre de oro en sí, mas el increíble hallazgo de lo que hoy representa un inmenso acervo histórico de cine, son tan sólo algunos de los elementos narrativos que Morrison desarrolla en su documental. En cuanto a la forma, en un estilo más creativo y experimental, el cineasta estadounidense aporta sus conocimientos técnicos de montaje y hace uso del found footage para construir imágenes poéticas que ilustran los eventos que se relatan en la película. Utilizando fragmentos del material de Dawson City Film Find, Morrison se decanta en evocar acciones, reacciones y emociones que van de la mano con los hechos que se nos narran. El cineasta también se apoya en gran medida del diseño sonoro y la música como recursos estéticos, realizados por John y Alex Somers, respectivamente. Tratándose de una película silente (la información de los hechos la transmite Morrison con textos sobre las imágenes), los hermanos Somers añaden un tono particular con su elección de sonidos ambientales, ocupando así una función sustancial a lo largo de la película.

En esta historia, una serie de coincidencias fungieron como salvaguarda de una valiosa colección cinematográfica: accidentes y alternativas por los peligros del nitrato de celulosa, el nulo interés por parte de los estudios de cine en recuperar sus películas enviadas a Dawson City tres años después de sus estrenos originales, la falta de un espacio propicio para archivar estos rollos de películas; las condiciones y el contexto de un pueblo en vías de modernización terminaron por tejer lazos íntimos con la historia del séptimo arte. Con Dawson City: Frozen Time, Bill Morrison nos remite a la importancia del cine en su función como archivo, narrándonos la extraordinaria historia de un acervo que nació de una serie de curiosas circunstancias, y al mismo tiempo demuestra su talento como artesano del found footage evocando imágenes poéticas con las limitaciones de un material que no es de su autoría, constatando también las posibilidades artísticas que ofrece el empleo del cine como archivo. Oscilando entre lo educativo, lo histórico y lo experimental, Dawson City: Frozen Time es una película redonda que nos habla acerca del origen, evolución y función del cine en una sola historia.

Fuentes:

Brody, R. (2017) “The Secrets of Silent-Film Footage Found Buried in the Earth.” The New Yorker. Consultado en: [https://www.newyorker.com/culture/richard-brody/the-secrets-of-silent-film-footage-found-buried-in-the-earth].

Luna, J.A. (2015) “La película de nitrato como uno de los productos más inflamables.” Hipertextual. Consultado en: [https://hipertextual.com/2015/04/pelicula-de-nitrato].

 

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