El cine y el nuevo feminismo; El sexismo subsiste en el séptimo arte.

Natalia Martínez: @NataliaMa2

guys-and-dolls

Los condicionamientos culturales nacen de necesidades contextuales. Fue hace unos cuantos milenios, por cuestiones de supervivencia, que se estableció la idea de que la mujer era la que debía quedarse en casa haciendo los deberes. El hombre, por lo contrario, proveía. Esto, repito, hace unos cuantos milenios: cuando la fuerza física era el atributo indispensable para la supervivencia, cuando lo que se llevaba a la mesa venía del esfuerzo que requiere la caza.

Demasiados años han pasado desde entonces. Años de civilizaciones, de guerras y pleitos, de imperios, de “descubrimientos”, colonizaciones, independencias y revoluciones, de la creación de naciones y potencias, de leyes y parlamentos, de urbanización, de uniones políticas, de democracias, de globalización, de una supuesta evolución y progreso, para llegar al mundo en donde nos encontramos hoy. Una sociedad que ya no se rige por la fuerza física, sino por la capacidad intelectual, la innovación, por la creatividad, la inteligencia; características que en definitiva no tienen nada que ver con los cromosomas X o Y.

Sin embargo, y muy a pesar del supuesto triunfo de la civilización, al sexo masculino y al femenino se le han adjudicado y se le siguen adjudicando un sinnúmero de condicionamientos religiosos, culturales y sociales, que venimos arrastrando desde los tiempos de las cavernas. El varón prueba su masculinidad con la capacidad de proveer que en nuestros días se traduce a su poder adquisitivo. ¡Cuánta presión! Tener que demostrar que estás hecho todo un hombre pagando la cuenta de la cena y, eso es lo de menos, porque después te tocará pagar las deudas de la casa, la colegiatura y bueno… casi todo. Las mujeres, en cambio, cargan con la responsabilidad de convertirse en objetos de deseo para el hombre. Ser puras, anheladas, bellas, para lograr encontrar a un marido que quiera pagárselos todo. Y créanme, teniendo en cuenta que esto de la belleza física es pura suerte, también es mucha presión. Hoy, a pesar de nuestra supuesta evolución, para una mayoría significativa el éxito económico es cosa de hombres, mientras que el éxito sentimental es más bien femenino.

¿Qué no es cierto? Siendo el monstruo de las producciones cinematográficas, hablemos de Hollywood. Hablemos de cine. El séptimo arte no es solo un claro reflejo de la sociedad y de nuestras predisposiciones culturales, lo que vemos en la pantalla grande retrata lo que somos. Los filmes son hoy el método de educación cultural más efectivo. El contenido mediático moldea nuestra sociedad y condiciona al niño, al adolescente y al adulto a normalizar ciertas actitudes, ideas o prejuicios.

Y sí, al escuchar esto citarán algunos ejemplos de cine comercial en donde el personaje principal es alguna mujer poderosa, porque los hay. Pero si prestamos atención a la mayor parte de los personajes femeninos en los filmes, se darán cuenta de lo mal que andan las cosas. Hay que comenzar por recalcar que hasta el año 2011 solamente un 16% de los protagonistas en las películas fueron mujeres.

“Por lo general el contenido fílmico son historias de hombres, sobre la vida de estos hombres, y después tenemos el subgénero de las chick-flicks. Ésas parecen ser historias sobre mujeres. Pero si las analizas, te darás cuenta que también giran en torno a los hombres. ¿Cómo encontrar al hombre? ¿Cómo embarazarte? ¿Casarte?” – Caroline Heldman, Profesora de Ciencias políticas.

¿Un filme que le muestre a un hombre cómo encontrar y agradar a la mujer de sus sueños? No se me ocurre más que Hitch (2005). A la inversa, en cambio, este tipo de filmes abundan.

Entre 1937 y 2005, solamente hubo 13 mujeres protagonistas en películas de animación, y todas ellas, a excepción de una, tenían como única y principal aspiración la de encontrar el romance. Aprovechando que es el nuevo fenómeno mundial, pongamos como ejemplo la adaptación del cuento de La Bella y la Bestía de Disney. Una historia pseudo-feminista, que presenta a una protagonista “adelantada para su tiempo”, solamente porque le gusta leer, se atreve a rechazar al galán del pueblo y tiene inquietudes por abandonar la pequeña aldea donde vive con su padre. “Necesito aventura… Necesito más que esta vida provincial” canta Emma Watson, la feminista en voga. Pero sus inquietudes se ven saciadas cuando se queda con el príncipe dueño de un inmenso castillo.

Si se trata de retratar lideresas en las películas, nos encontramos con esas jefas demandantes, escalofriantes, de corazón de piedra. Las que han renunciado al amor y que descuidan de la familia para llegar al puesto en donde están. Es esa soledad lo que las hace tan frías. ¿Acaso existe alguna película de un hombre que haya tenido que renunciar a tener esposa por su alto rango? Un soltero, a sus cincuentas, con un gran puesto de trabajo: eso me suena más a sex appeal.

El más descarado de los géneros para ilustrar la tesis de este artículo es, sin lugar a dudas, el terror. En estas películas, por lo regular, el hombre es el asesino que carga con el hacha y la mujer es la que corre por los bosques mojada en sudor, con una blusa semitransparente y desgarrada que deja notar sus pezones estáticos. En los remotos casos en los que la mujer resulta ser la asesina, el estereotipo es más bien el de una femme fatale seductora, vampiresa, que atrae a su victima con juegos sexuales.

Continuando por el camino del horror, en más del 95% de los casos, las víctimas de posesiones demoniacas, son pequeñas niñas o jovencitas. ¿O has visto acaso que le pase esto a algún chico joven? Esto se debe al sentido de fragilidad femenino.

“Una niña poseída, despierta un instinto protector en el público. Los niños adolescentes son percibidos como violentos y peligrosos, así que si decidimos que sean ellos los que son poseídos, el público por lo regular no es capaz de percibir la diferencia.” Comentó Eli Roth, el director de películas como Hostel (2005), The Green Inferno (2013) y Knock, Knock (2015).

Por lo regular, las mujeres en las películas son bastante estereotípicas, simples, sosas, sin aspiraciones por encima del deseo de encontrar el amor. ¿Por qué será? Son poquísimos los guionistas, los directores que saben retratar a sus personajes femeninos como los seres humanos complejos que son en la vida real. Mientras más alto escalas, menos mujeres hay. Solamente un 19% de los guionistas en Hollywood son mujeres. ¿Y directoras? Las estadísticas son aún más desesperanzadoras. Estamos hablando de 7 mujeres por cada 93 hombres.

Al día de hoy, la cosificación mediática de la mujer ha pasado a justificarse con la máscara de un feminismo hueco y mal fundamentado. Escuchamos discursos de actrices de series o de Hollywood, cantantes pop, sobre un supuesto poder femenino que parece estar muy de moda. Estas nuevas feministas tienen el cutis perfecto, piernas largas y firmes, ojos pardos, nariz afilada y en sus películas o vídeos musicales dejan mostrar sus atributos usando ropa demasiado ajustada o escasa: tal como lo dicta el gusto sexual masculino.

Una buena manera de mantener los malos hábitos es disfrazándolos de activismo social. Así como lo dijo el ministro de propaganda de la Alemania Nazi, Joseph Goebbels, “Una mentira mil veces repetida se transforma en verdad”.

El nuevo feminismo construido por y para que los medios de comunicación no cambien su trato hacia la imagen femenina para seguir vendiendo, es obviamente aceptado y aplaudido por las masas. ¿Qué pasa si una reportera seria decide no usar una mini falda y cuestionar a un hombre en su programa? ¿Y si una mujer se atreve a llevar pantalones de sastre y postrarse en un debate presidencial frente a un político? Contará con mucho menos aceptación de la que logran esas feministas que encajan con los estereotipos de belleza comercial. ¿Las niñas pequeñas prefieren ser representadas por Beyoncé o por Rigoberta Menchú? Cuestiónenselo ustedes.

La mujer ha sido criada para competir con otras mujeres en belleza, en estilo, en clase y porte. Ella triunfa si logra conquistar al amor de su vida. El hombre por el contrario debe ser fuerte, atrevido, intimidar a otros hombres, y contar con una buena cantidad de billetes en la cartera. Cuestiones que de genético no tienen nada, que no son más que creencias culturales. Estos condicionamientos afectan tanto al hombre como a la mujer.

“Alabamos a la mujer por su virginidad, pero no al hombre. Y siempre me he preguntado cómo se supone que esto debe funcionar porque la pérdida de la virginidad es, por lo general, una práctica que necesita a un hombre y a una mujer.” – Chimamanda Ngozi Adichie.

¿Me pregunto a veces dónde queda la calidad humana fuera del género? A la mujer se le educa en la vergüenza sexual, se le inculca una especie de culpabilidad por despertar el apetito masculino. A él en cambio se le justifica que se comporte como un verdadero predador desesperado. El padre puede felicitar a su hijo por haber estado con tres mujeres en una noche. ¿Qué diría el mismo padre si su hija hace lo mismo? ¿Cuestiones genéticas? No. Prescripciones sociales. Y éste es solamente uno de mil ejemplos. Hay muchas más de esas disposiciones mentales con las que cargamos que nos impiden ver al individuo por su condición de humano. Somos expertos en juzgar por lo que alguien como “mujer” hace, posicionándola bajo el degradante calificativo de niña bien. Si ser una niña buena o una niña bien requiere una dosis de sumisión y renuncia a mis propias aspiraciones intelectuales, profesionales o personales, para así no intimidar a los miembros del sexo opuesto, espero jamás serlo.

El feminismo no se traduce en un odio o la constante búsqueda por desacreditar al sexo masculino, como muchos creen. No es la que comienza con la alegata entre quién tiene la culpa de haber sido echados del paraíso, si yo Eva o tú, Adán. Tampoco la que acusa o achaca al hombre. El feminismo real, el feminismo bien argumentado, ése que es tan vital, busca la equidad. Se quita la venda del rol del género y mira las injusticias que se cometen tanto a hombres como a mujeres. Adopta un estilo de vida que se basa en el respeto, por encima de las condiciones biológicas. La dignidad humana por encima del género.

Según el diccionario de Oxford, feminista es una persona que cree en la igualdad económica, social y política de los sexos. Ser llamada feminista no debe ser un reproche, ni tampoco una banderola que justifique actitudes de desdén. Ser llamada feminista es un halago, porque quiere decir que eres lo suficientemente consciente de las falsedades, las arbitrariedades y velas por el respeto y la igualdad. Es la mujer que reparte la cuenta, que trabaja como equipo con su pareja, porque es consciente de la dificultad que implica el mantener a una familia. Es el hombre que no se siente intimidado por estar con una mujer exitosa, sino lo contrario. ¡Sí, he dicho hombre! El feminismo no es algo que se le debe atribuir únicamente a las mujeres. Hay que admitirlo, no hay cosa más bella que un hombre feminista.

“We should all be feminists” – Chimamanda Ngozi Adichie.

adam's rib

 

Replanteando el Musical: cuatro películas ejemplares

David Azar: @DavidAzar93

Singing in the Rain
Singin’ in the Rain (1952) de Gene Kelly y Stanley Donen

He de confesar algo que puede ser chocante, incluso contradictorio, para muchos cinéfilos lectores: el único género cinematográfico que no soporto es el musical. Entonces, ¿por qué escribí este artículo? Particularmente, mi conflicto con este género es la irrealidad con la que los personajes se desenvuelven con la música dentro de sus historias. Carlos Infante lo explica mejor en la revista digital Filomusica:

“A nadie le extraña que un policía, por ejemplo, pasee por una calle y de repente arranque a cantar y bailar como si del mejor bailarín se tratase, con una coreografía de ensueño y una orquesta colosal sonando de fondo”

Con el musical no hay más que dos opciones: o no lo toleras o lo amas. Me he topado con muchos que comparten mi punto de vista respecto al género. Pero igualmente, me he encontrado con muchos que quedan irremediablemente fascinados. Sin embargo, después de haber explorado un poco más, creo entender cuál es la fascinación por el cine musical. Si no me equivoco, es esa misma irrealidad que mencioné antes lo que hace que guste tanto y a tantos.

En fin, sea cual sea tu postura, el cine musical es un género único, inigualable y opera dentro de sus propias reglas de fantasías. En este universo, la música deja de ser un acompañamiento estético que refleja el estilo o el sentimiento de una escena y se convierte en un elemento narrativo ineludible que no sólo carga con el espíritu de la historia, sino que la mueve hacia adelante. El cine musical constituye una gama de creatividad en la que músicos, compositores (y a veces también los bailarines) convergen en una sintonía particular con el lenguaje cinematográfico, mismo que incluso hoy en día no goza de una especificidad total.

He de admitir que, a pesar de no considerarme un fan del género, me he topado con cintas muy interesantes que sólo serían posibles gracias a la infinita experimentación que comprende el cine musical. A continuación, les comparto cuatro películas que, incluso si no pueden catalogarse estrictamente en el género, han abordado el concepto musical de maneras diferentes e interesantes.

Une femme est une femme (1961) de Jean-Luc Godard

En 1960, el cineasta franco-suizo y pionero de la Nouvelle vague Jean-Luc Godard saltó de la crítica de cine a la realización cinematográfica, en el formato largometraje, con la inusual À bout de shuffle. Marcó así el inicio de una obsesión del director por desmenuzar el cine para entenderlo a fondo, encontrar un lenguaje específico y darle un lugar legítimo junto a las demás artes. Ése mismo año, el director hizo Le petit soldat, una película que causó controversia por su contenido político acerca del papel de Francia en la guerra de Algeria. Fue tan sólo un año después que llegó su tercera película, Une femme est une femme, la que el mismo Godard llamaría su “verdadera primer película”.

La trama (algo irrelevante cuando se trata de Godard) sigue la relación de Angéla (Anna Karina), una bailarina exótica , y su novio Émile (Jean-Claude Brialy) en torno a una discusión sobre tener un hijo. Alfred (Jean-Paul Belmondo), el mejor amigo de Émile, está enamorado de Angéla y se propone a coquetearle a lo largo del filme con el fin de conquistarla. Por encima de este triángulo amoroso, Une femme est une femme es una oda a la mujer o, como dice J. Hoberman en su ensayo de la película para Criterion Collection, “la idea que Godard tiene de una [mujer]”.

En palabras de su director, Une femme est une femme es “la idea de un musical”, “nostalgia por el musical” y también “un musical neorrealista”. Más que de un musical en sí, se trata de la evidente inspiración y exploración de uno. Por momentos, Godard nos recuerda que estamos en una película por medio de sus experimentos y juegos, como cuando Anna Karina rompe la cuarta pared y le dice al público “Quisiera estar en un musical con Cyd Charisse y Gene Kelly!” al mismo tiempo que posa con un paraguas, haciendo homenaje al clásico del género Singin’ in the Rain (1952).

La música de Michel Legrand converge con la fotografía de Raoul Coutard para brindar más locura al relato, y el leve pero continuo aire de película musical hace más digerible la película en general, o al menos digerible en términos godardianos.

Buena Vista Social Club (1999) de Wim Wenders

En 1996, el músico estadounidense Roland Peter “Ry” Cooder y el productor de música británico Nick Gold viajaron a La Habana, Cuba, para grabar un disco de Highlife con dos músicos africanos. Una vez en la isla caribeña, Cooder se enteró de que los músicos no habían llegado, y no lo harían, pues al final no recibieron sus visas. Cooder y Gold decidieron entonces emprender un proyecto nuevo: reunieron músicos locales de gran prestigio (aunque algunos retirados) y grabaron el disco de son cubano Buena Vista Social Club en un período de seis días. Buena Vista Social Club fue lanzado el 16 de septiembre del año siguiente por World Circuit Records, y la banda fue bautizada con el mismo nombre. El proyecto fue un éxito rotundo.

Al mismo tiempo, el director alemán Wim Wenders documentó todo el proceso de grabación, junto con los conciertos que dio la banda en 1998 en la ciudad de Amsterdam (dos noches en abril) y en el Carnegie Hall de Nueva York el 1 de julio. Sí, es un documental acerca de música y no un musical en sí, pero la manera en que Wenders aprovechó el material que su amigo Ry Cooder puso a su disposición bastó para que el cineasta creara un acceso audiovisual a la música cubana de una excelente calidad. Wenders mezcló imágenes de la grabación y de los míticos conciertos con secuencias musicales hipnotizantes en las que cada músico que conforma la banda habla de su historia personal, su pasión por el instrumento que toca, la música en general, lo que significa Cuba para ellos y, finalmente, cómo fue que se unieron al proyecto de Cooder y Gold. El resultado final es un entrañable retrato personal y general de los músicos y la banda, respectivamente, cargado de buena música cubana en sus diversos matices. Al ver la película, uno olvidaría que Wenders viene de Alemania por el modo en que las imágenes de una Habana detenida en el tiempo fluyen con tanta naturalidad, como si el cineasta conociera los rincones de la isla de memoria y los hubiera capturado con mucha familiaridad.

Buena Vista Social Club (1998) tampoco es un musical en su sentido más estricto, pues se encuentra lejos de la ficción con sus secuencias coreografiadas y dosis de “irrealidad”, pero es una película inmensamente entregada a la música con un estilo muy original en su tratamiento.

Dancer in the Dark (2000) de Lars von Trier

Después de haber realizado el drama más contundente de su carrera con Breaking the Waves (1996) y su incursión al Dogma 95 con The Idiots (1998), Lars von Trier hizo mancuerna con la cantante islandesa Björk para lo que sería el primer y único musical hasta ahora en su filmografía: Dancer in the Dark. En este melodrama, Björk interpreta a Selma, una migrante checa en Washington con una condición degenerativa en la vista que trabaja en una fábrica para poder pagar la cirugía que curaría a su hijo del mismo problema. En medio de este conflicto, Selma sueña despierta frecuentemente, casi en estado de transe, dando lugar a los números musicales de la película. El director danés logra hacer a un lado el elemento de irrealidad del cine musical convencional al justificar las secuencias de baile como meras fantasías de nuestra protagonista, que al mismo tiempo son un escape de la profunda depresión y estrés que imperan en su vida.

Siguiendo la tradición del Dogma 95, aunque sin pertenecer estrictamente a este movimiento, Dancer in the Dark fue filmada en video y no en celuloide. Además, von Trier rodó las secuencias musicales en cámara estática y aumentó el brillo de los colores para contrastarlas con el resto de las escenas. Por otro lado, Björk se encargó de la música en su totalidad, y escribió las canciones junto con von Trier y el poeta islandés Sjón.

Dancer in the Dark ganó la Palma de oro en la 53ª edición del Festival de Cannes y Björk, a pesar de haber decidido no actuar otra vez después de la mala experiencia que fue trabajar con von Trier, recibió el premio a Mejor actriz. La islandesa también estuvo nominada al Oscar en la categoría de Mejor canción original por el tema I’ve Seen it All, misma que interpretó en la ceremonia de premiación.

Interstella 5555 (2003) de Kazuhisa Takenouchi

Dos años después de lanzar su segundo álbum Discovery (2001), Daft Punk estrenó esta película que sirvió como pieza de acompañamiento al proyecto. En colaboración con el legendario escritor y productor de anime Leiji Matsumoto, el dúo francés compuesto por Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo produjo Interstella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem, un musical animado que sigue el rescate de una banda extraterrestre de Pop por un piloto espacial después de que un despiadado manager de la industria discográfica los haya secuestrado para hipnotizarlos y enriquecerse con su música en la Tierra. Kazuhisa Takenouchi, quien quince años antes había dirigido una cinta de Dragon Ball, fue elegido como director del proyecto. Al no tener diálogos, la película se apoya enteramente en la mezcla entre las fascinantes imágenes de Toei Animation (bajo la supervisión de Matsumoto) y la música de Daft Punk como recurso narrativo. La banda sonora es nada más y nada menos que el mismo tracklist de Discovery, con las canciones justo en el orden original en que aparecen en el disco, haciendo del filme una compilación de videoclips que uno tras otro va contando la historia de modo coherente, emotivo y poético.

Interstella 555se convirtió en una cinta de culto casi instantáneamente. Las canciones funcionan como videoclips individuales con sus escenas correspondientes, aunque la mejor manera de disfrutar la música de Discovery es viendo la película de pies a cabeza, como un largo video musical. Interstella 5555 es producto de algunas de las mejores cosas con las que contamos actualmente: anime, ciencia ficción y Daft Punk.

Fuentes:

  • Hoberman, J. (2004) A Woman Is a Woman. The Criterion Collection. Consultado en: https://www.criterion.com/current/posts/330-a-woman-is-a-woman
  • Infante, C. (2004) Historia del Cine Musical (Introducción). Filomusica. Consultado en: http://www.filomusica.com/filo55/historia.html

El arte del póster: diseñadores e ilustradores contemporáneos

Jorge Durán: @JEDZ1138

matt ferguson 5
“The Lord of the Rings” de Matt Ferguson

El póster de una película representa el primer enlace entre la  audiencia y la producción. Es el responsable de encapsular la esencia de una cinta con una sola imagen. Lamentablemente, vivimos en un periodo donde los grandes estudios han descuidado toda atención a este fantástico arte. Basta con caminar por el pasillo de un multicinema para encontrar trabajos genéricos y sin ningún propósito. Son sólo fotografías retocadas y recortadas en un lienzo digital que parecen promover el uso de un software en lugar de invitar al público al cine.

La última década ha sido sido el periodo más representativo para el surgimiento de nuevos talentos. La llegada de diversos artistas cuyo propósito es elevar el amor por el cine y enaltecer la presencia de una película es una  faceta del arte que necesitamos destacar. Galerías como Mondo, Acme Archives, Gallery 1988 y Bottleneck Gallery son sólo algunos de los promotores encargados de dar un espacio a estas obras. En IV Acto tenemos algunos artistas que consideramos nuestros favoritos y algunos que consideramos esenciales para cualquier interesado en acercarse al arte del póster. Estos son sólo algunos nombres que queremos compartir:

Olly Moss

Este artista inglés es uno de los más jóvenes y talentosos en el negocio. Su estilo recurre mucho al simbolismo y se caracteriza por contener una creatividad única. Olly Moss logra con sólo unos trazos sintetizar historias completas. Uno puede apreciar el trabajo de Moss en repetidas ocasiones y descubrir algo nuevo cada vez. Sitio Web: www.ollymoss.com

olly moss 6

Ken Taylor

Es un ilustrador y diseñador originario de Melbourne, Australia. Su trabajo se ha enfocado en la industria de la música con poster para diversas bandas de rock como Metallica, Queens of the Stone Age, Pearl Jam y Nine Inch Nails. En los últimos años, el trabajo de Taylor se ha enfocado en cine, trabajando en los proyectos más importantes. Quizás reconozcan una de sus piezas más impresionantes en el arte para el Blu-Ray y Box-set conmemorativo del 20 aniversario de Quentin Tarantino. Sitio Web: www.kentaylor.com.au

Tyler Stout

El trabajo de Stout es de los más reconocibles en el mercado. Una sola pieza de este artista encierra tanto detalle que podía narrar una película completa en una sola imagen. Su colaboración con la galería Mondo en Austin, Texas, le ha otorgado la oportunidad de trabajar con las propiedades intelectuales más populares resultando en trabajos basados en Star Wars, Star Trek II: The Wrath of Kahn, Robocop o Inglorious Basterds. Sitio Web: www.tstout.com

Kevin Tong

Tong es un ilustrador que se ha desarrollado en el área de Los Ángeles, California. Este artista ha tenido la oportunidad de trabajar en campañas publicitarias y colaborado con compañías de juguetes, periódicos y revistas. El trabajo de Tong combina el uso de herramientas digitales con técnicas tradicionales para crear un resultado único e impecable. Sitio Web: www.tragicsunshine.tumblr.com

Matt Ferguson

Ferguson es un artista y diseñador gráfico originario de Sheffield, Reino Unido. Su talento lo ha llevado a trabajar para Marvel Studios y 20th Century Fox en el pasado. La cualidad de Ferguson es lograr captar el momento más emblemático de una cinta y congelarlo en el tiempo de una manera impresionante. Su blog es uno de los más interesantes, ya que registra la evolución de varias de sus piezas y ofrece un comentario constante de su proceso creativo. Sitio Web: www.cakesandcomics.com

matt ferguson 6

Los tres sensei del cine japonés: Kurosawa, Ozu y Mizoguchi.

David Azar: @DavidAzar93

The Men who tread
The Men Who Tread on the Tiger’s Tail (1945), Akira Kurosawa

La era Meiji (1868-1912), que marcó el fin del Japón feudal y la transición a la modernización del país, trajo consigo la apertura a una serie productos occidentales que darían paso a la remodelación de la cultura nipona. Entre estos productos se encontraba el séptimo arte, el cual sería un vehículo importante en el florecimiento de una nueva ola de creatividad. Claro que el cine también fue una herramienta de comunicación aprovechada por el mismo gobierno para usos propagandísticos de acuerdo a sus ideales imperialistas. No obstante, gracias a este nuevo medio artístico, Japón desarrolló poco a poco su identidad cinematográfica.

Todo inició en noviembre de 1896, con la llegada del kinetoscopio de Thomas Alba Edison al país asiático. De 1897 al cierre de siglo, los japoneses producirían sus primeros intentos de películas, influenciados en sus tradiciones teatrales. La figura del benshi (narrador de cine silente en Japón) llegaría a principios del siglo XX con la consolidación de la industria y su popularidad con el público. La primer película sonora de Japón llegaría en 1930, aunque los japoneses regresarían constantemente a la producción de cine silente antes de adoptar el elemento sonoro en su totalidad. Fue realmente a lo largo de las primeras tres décadas del siglo pasado que la cinematografía japonesa adoptaría una forma sólida y establecida, pero se reservaría solamente a un consumo nacional. Esto cambiaría un par de décadas más tarde…

En 1951, Akira Kurosawa ganó el prestigioso León de oro en el Festival de Venecia por su película Rashomon (1950), una ingeniosa historia contada a través de distintos puntos de vista, protagonizada por su actor de cabecera e íntimo colaborador Toshiro Mifune (con quien haría otras 15 películas). Además de recibir dicho reconocimiento, Rashomon construiría un puente entre el público de occidente y el cine japonés. Fue así que las grandes figuras de la industria japonesa como Kenji Mizoguchi y Yasujiro Ozu se descubrieron en países como Francia, Alemania y Estados Unidos.

En la actualidad, después de esta apertura de la cinematografía japonesa en todos los rincones de la Tierra, y que de igual manera nos permitió explorar sus distintas etapas, géneros y facetas en occidente, se encuentran estos tres directores mencionados en el párrafo anterior, quienes sobresalen en la historia de su país y, en la del mundo, por sus proezas técnicas y artísticas.

Kenji Mizoguchi (1898 – 1956)

Kenji Mizoguchi

Nacido en 1898, poco antes de estallar la guerra ruso-japonesa, Kenji Mizoguchi vivió una infancia muy difícil: después de fracasar en un negocio efímero, el padre de Mizoguchi se vio obligado a vender a su hermana mayor, Suzu, a una casa de geishas. La frustración llevó a su padre al maltrato familiar en casa. Estos eventos marcaron de por vida a Mizoguchi, y sería el inicio de una mala relación con su padre. No solo sufrió el director estas atrocidades en el seno del hogar, sino que también soportó una adolescencia con artritis reumatoide, imposibilitándolo para una gran cantidad de labores físicas. En un cambio repentino de suerte, Suzu contrajo matrimonio con un aristócrata y, gracias a su nueva riqueza, rescató a su hermano de la miseria: Mizoguchi se encaminó a una carrera artística por medio de trabajos que iban desde el diseño publicitario hasta la actuación. No resulta extraño pensar que su cine tenga como tema central el papel de la mujer en la sociedad japonesa, ilustrado tanto en películas de época (jidai-geki) –The Life of Oharu (1952) y Sansho the Bailiff (1953)- como en historias contemporáneas (gendai-geki) –Sisters of the Gion (1936) y Street of Shame (1956). Después de ser actor, Mizoguchi trabajó como asistente de director por un tiempo hasta que, finalmente, el estudio de cine Nikkatsu le daría la oportunidad de dirigir películas. Desafortunadamente, las primeras 41 películas de Mizoguchi están perdidas, lo que imposibilita desarrollar un análisis completo de su obra.

“[Mizoguchi] parece ser en único director japonés que es completamente japonés y, al mismo tiempo, el único que alcanza una verdadera universalidad, aquélla del individuo” Jacques Rivette

A través de un extenso cuerpo de trabajo con más de ochenta películas, Mizoguchi se dedicó a retratar el sufrimiento de la mujer en una sociedad estrictamente patriarcal y rígida, partiendo de conceptos como la prostitución, la pobreza y el sacrificio, temas mismos que el director vivió recurrentemente a lo largo de su infancia. Contradictoriamente, y por lo menos basándonos en los testimonios de sus colaboradores, Mizoguchi fue un machista enervado en su vida privada: se dice que el director violentaba constantemente a su esposa y que, cuando ésta fue internada por el mismo Mizoguchi en una institución psiquiátrica a raíz de una locura -posiblemente generada por un sífilis hereditario-, se fue vivir con su cuñada, quien era viuda en aquel momento.

En el aspecto técnico, Mizoguchi definió su estilo encuadrando a sus personajes en planos amplios, largos, y muchas veces con un implacable seguimiento de cámara; con este estilo visual, el director ilustra de manera eficaz el dolor reprimido de sus personajes y engloba sus alrededores con una impotencia y melancolía que complementa su sufrimiento.

Life of Oharu
The Life of Oharu (1952)

Hoy en día, tanto en Japón como en el mundo entero, se le atribuye a Mizoguchi el titulo de leyenda: militó con fervor en contra de la miserable condición de la mujer en Japón a través de su obra artística, realizó más de ochenta películas en un periodo de casi veinte años, fue el único director que trabajó en todos los estudios japoneses de cine (y también llegó a fundar el suyo, el Daiichi Eiga, en 1935) y dominó tanto los diferentes estilos del teatro japonés (Nō, Kabuki, Bunraku) -en cintas como Osaka Elegy (1936)The Story of the Last Chrysanthemums (1939)- como la ambientación histórica en la producción cinematográfica.

Kenji Mizoguchi murió en 1956, a causa de leucemia, con tan sólo 58 años de edad. Su trabajo sería descubierto en occidente por la revista francesa Cahiers du cinéma en los 60’s, después de una racha de reconocimientos al cine nipón en festivales como Venecia y Cannes. Los entonces críticos de cine Jean-Luc Godard y Jacques Rivette encontrarían en su figura la de un auténtico autor de cine, consolidándolo en el resto del mundo.

Filmografía selecta:

Osaka ElegyThe Life of OharuUgestu (1953)Sansho the BailiffStreet of Shame.

Yasujiro Ozu (1903 – 1963)

Yasujiro Ozu

En su juventud, Yasujiro Ozu era un estudiante que reprobaba sus exámenes de admisión a diferentes universidades y se escapaba de clases para ver películas en el cine. Cuando un tío suyo que era actor le consigue un trabajo en el estudio de cine Shochiku, inicia su carrera de cine como asistente en el departamento de fotografía. Poco a poco, en los 30’s, Ozu se formó como director con pequeñas comedias silentes que gustaban mucho a la crítica, pero fracasaban en taquilla, debilitando su relación laboral con el estudio. Con su película I Was Born, But (1932), aunque aún en el terreno de la comedia, Ozu comenzó a desarrollar crítica social, sumándole puntos a su fama como nuevo talento del cine japonés. Cuando estalló la Segunda guerra sino-japonesa (1937-1945), Ozu se enlistó en el ejército imperial japonés y estuvo al frente en las batallas de Nanchang y del Río Xiushui, ambas en 1939.

Ozu regresaría a Japón hasta 1946, ansioso y con nuevas energías para reanudar su carrera cinematográfica. Fue de este período en adelante que el director se consolidaría en la industria como una promesa cumplida, dominando el melodrama a través de un fiel retrato de la familia tradicional japonesa, la nostalgia entre los lazos familiares, la relación entre dos generaciones distintas (tema de suma sensibilidad en la sociedad japonesa) y la melancolía de las relaciones humanas en general.

“[Ozu] elevó el cine, el arte del siglo XX, a su forma más bella, una que no puede ser imitada o repetida. Para mi, su trabajo es algo como un santuario cinemático” Wim Wenders

Ozu, junto con el director de fotografía y colaborador de toda la vida Yuharu Atsuta, desarrollaron un lenguaje visual muy específico que definiría su estilo para el resto de sus películas. Perfeccionista en su composición (algo que se vería de nuevo en cineastas como Stanley Kubrick), los planos sostenidos y abiertos de Ozu capturaban con mucha fuerza las emociones de los personajes, al mismo tiempo que usaba los objetos cotidianos como elementos con los que los actores se expresaban constantemente. Durante su período de cine a color, el cual inauguró su cinta Equinox Flower (1958), sus planos abandonarían el movimiento por completo, y Ozu recaería en planos fijos y simétricos para contar sus historias. Este estilo redefinió el lenguaje cinematográfico para el mundo occidental una vez que la cinematografía japonesa abriera sus puertas en los 50’s y 60’s; el cine americano  y europeo estaba acostumbrado a ciertas convenciones, como los planos por encima del hombro para filmar un diálogo, mientras que Ozu posicionaba la cámara justo enfrente del personaje que llevaba la acción, tal como si éste se dirigiera hacia nosotros personalmente. Otro sello distintivo del director es su famoso tatami shot, un plano abierto dentro de una habitación con la cámara a dos pies del suelo, aproximadamente. A esta altura, Ozu captura las conversaciones entre sus personajes de manera íntima  y cercana, y requería de trípoides especiales para mantener la estabilidad de la cámara.

Tokyo Story
Tokyo Story (1953)

Así como el cine de Kenji Mizoguchi fue descubierto por los críticos de la Nouvelle vague cuando el cine japonés se abrió a occidente (por un suceso que se relata más abajo, en el apartado de Kurosawa), Yasujiro Ozu fue encontrado y promovido, en Estados Unidos, por los historiadores y eminencias de la crítica Donald Richie y David Bordwell, así como por el guionista y director Paul Schrader (American Gigolo, 1980; Mishima: A Life in Four Chapters, 1985).

En el documental Talking With Ozu (1993), realizado por Shochiku en conmemoración al 90 aniversario del natalicio del director, distinguidas figuras de la cinematografía mundial como Claire Denis, Hou Hsiao-hsien, Aki Kaurismäki y Wim Wenders hablan acerca de la importancia e impacto que tiene Ozu en el cine como forma de arte y en sus vidas personales, además de sus impresiones cuando se toparon por primera vez con una película del japonés. Desde 1952, la revista británica Sight & Sound realiza una lista de las mejores diez películas de la historia a través de un sondeo en el que participan diferentes críticos y directores de cine. En 2012, se nombró a Tokyo Story (1953) de Ozu como la mejor película de la historia en la lista de los directores y la tercera mejor en la de los críticos -solo por debajo de Vertigo (1958) de Alfred Hitchcock y Citizen Kane (1941) de Orson Welles.

Han pasado más de cincuenta años desde la muerte de Yasujiro Ozu, y hasta la fecha conserva su lugar como uno de los mejores directores en retratar fielmente las relaciones humanas, particularmente el núcleo familiar, que si bien reflejaba la noción japonesa de la familia, consiguió expandirlo a una nivel universal.

“La familia universal es la que aparece en toda variación posible dentro del trabajo de Ozu. He visto a mi propia familia reflejada ahí […] Para mi, ‘familia’ ha tornado imaginable y entendible solo a través de las películas de Ozu” Wim Wenders

Filmografía selecta:

I Was Born, But…The Only Son (1936), Late Spring (1949), Tokyo StoryAn Autumn Afternoon (1962).

Akira Kurosawa (1910 – 1998)

Akira Kurosawa

Considerado uno de los directores de cine más importante e influyente de todos los tiempos, Akira Kurosawa es, sin lugar a duda, el cineasta japonés más popular del mundo. Con treinta películas filmadas en un período de medio siglo, Kurosawa abarcó una enorme variedad de géneros: películas de samuráis (chanbara) con Seven Samurai (1954) y Yojimbo (1961); thrillers meticulosos con Stray Dog (1949) y High and Low (1963); melodramas modernos con Drunken Angel (1948) e Ikiru (1952); y películas épicas con Kagemusha (1980) y Ran (1985). Incluso adaptó (y apropió culturalmente) a dos grandes de la literatura occidental: Macbeth y King Lear de William Shakespeare en Throne of Blood (1957) y Ranrespectivamente, y a Fiódor Dostoyevski en The Idiot (1951).

El menor de ocho hermanos, Kurosawa encontró su sensibilidad artística en la pintura antes que en el cine, pero perdió la motivación al notar que esta disciplina no dejaba muchos ingresos y que buscaba aludir constantemente a los ideales políticos del movimiento comunista de la época y no al arte en sí. Sin embargo, Kurosawa recurriría a la pintura posteriormente para sus procesos cinematográfica: el cineasta pintaba sus storyboards a pincel. Su hermano Heigo, mayor que él cuatro años, lo indujo en el mundo del cine y el teatro cuando encontró trabajo como. Kurosawa probaría suerte en el entonces recién fundado estudio de cine Photo Chemical Laboratories (posteriormente conocido como Toho) cuando éste buscaba asistentes de dirección en su cantera. Una vez dentro y con apenas 25 años de edad, Kurosawa iniciaría una carrera como asistente que duraría cinco años, colaborando en 24 películas. Fue el director de cine Kajiro Yamamoto, a quien Kurosawa asistiría en 17 producciones, el que vio potencial en su joven asistente de director y, bajo su influencia en el estudio, ayudó a que este diera su salto a la dirección. Cuando le dieron esta oportunidad, Kurosawa se topó con una novela recién publicada de Tsuneo Tomita, acerca de un luchador de Judo, y supo enseguida que era la mejor opción para su debut: Sanshiro Sugata (1943) fue un éxito comercial y gustó a la crítica también. El resto es historia.

Kurosawa fue un cineasta completo y multifacético que buscaba involucrarse, desde sus inicios, en todos los procesos y aspectos de sus películas: desde la escritura del guión, que siempre él escribía (o co-escribía), hasta el diseño de la producción, los ensayos con los actores, la meticulosa planeación de sus encuadres, la edición y musicalización de sus cintas, Kurosawa estuvo ahí, concentrado y activo, cuidando cada detalle por más minucioso que fuera.

Cualquiera que haya sido el tema y ambiente de una película, Kurosawa dejaba su sello visual estampada en ella. Para el director japonés, el movimiento, tanto de la cámara como de los personajes, era esencial en el lenguaje cinematográfico. A través de un mismo plano en movimiento -en el que empezaba con una primera composición, se mudaba a una segunda y concluía en una tercera- Kurosawa transmitía con destreza toda la información emocional y psicológica que era necesaria. De la misma manera trabajaba con sus personajes: los actores recibían direcciones específicas en cuanto al lenguaje corporal que debían adoptar, y así los personajes dictaban sus estados de ánimo a través de posturas y movimientos.

No obstante su obsesión y esfuerzo en todos los aspectos de su obra, Kurosawa resaltaba un elemento en particular dentro del proceso cinematográfico que era el más importante para una película, algo vital en que un director debe concentrar sus mayores esfuerzos: el guión. Para este tema, les compartimos sus propias palabras:

“Así de simple: Akira Kurosawa fue mi maestro, y el maestro de muchos otros cineastas a través de los años” Martin Scorsese

El legado de Kurosawa habla por sí solo. Los elogios por parte de los cineastas sobran; desde los pilares del séptimo arte como Ingmar Bergman, Satyajit Ray y Federico Fellini, hasta directores del Nuevo Hollywood como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola y George Lucas, la admiración por el cineasta japonés es inmensa. Casi dos décadas después de su muerte, Akira Kurosawa sigue siendo revisitado por cineastas, cinéfilos y críticos por igual, ya sea con el afán de aprender nuevos trucos, encontrar nuevas lecturas, o dejarse llevar por un espectáculo visual como ningún otro.

Filmografía selecta:

Rashomon, Ikiru, Seven Samurai, High and Low, Ran.

Fuentes:

  • Galbraith IV, S. (2009) Cine japonés. Taschen: Köln.
  • Páginas de Wikipedia: Cinema of Japan [https://en.wikipedia.org/wiki/Cinema_of_Japan]; Akira Kurosawa [https://en.wikipedia.org/wiki/Akira_Kurosawa]; Yasujiro Ozu [https://en.wikipedia.org/wiki/Yasujirō_Ozu].
  • Valdés Peña, J.A. (2014) Colección Grandes Autores: Kenji Mizoguchi. Colección Grandes Autores: Kenji Mizoguchi. Cuadernos de la Cineteca. Cineteca Nacional: Ciudad de México.
  • Talking With Ozu (1983) de Kogi Tanaka. Estudios Shochiku.
  • Valdés Peña, J.A. (2014) Colección Grandes Autores: Kenji MizoguchiColección Grandes Autores: Kenji Mizoguchi. Cuadernos de la Cineteca. Cineteca Nacional: Ciudad de México.

¿Yo, Fascista? Un diagnóstico basado en los 14 síntomas del fascismo de Umberto Eco.

14 síntomas del fascista eterno relatados por Umberto Eco e ilustrados a través del cine.

Natalia Martínez: @Nataliama2

Selección de filmografía de David Azar (@DavidAzar93) y Natalia Martínez

er-is-weider-da
Fotograma de Er ist wieder da (2015).

Tenían razón: la historia es cíclica. Me era antes difícil creerlo porque no lo había vivido. Nunca había sido testigo de esa manía extraña que tiene el ser humano con acomodar deliberadamente delante de él la misma piedra con la que se había tropezado, roto la pierna y el brazo, para volver a tropezar con ella. Los seres humanos no solamente somos entes curiosos y peculiares, difíciles de entender, somos también el único animal que se tropieza con la misma piedra dos veces, o quizá incluso más de dos. Ya hemos visto antes cómo sujetos imponentes, de ultraderecha, radicales, conservadores hasta la médula, son elegidos por el pueblo para convertirse en los nuevos líderes mundiales. Nos ha pasado más de una vez y los resultados de esta terrible elección nunca han sido favorables: odio creciente hacia ciertas minorías, un nacionalismo poco fundamentado, sentimientos de superioridad racial… guerra. La última vez en que sucedió esto el resultado fue el exterminio sistemático de once millones de personas de los cuales más de la mitad eran judíos y un muro de la vergüenza separando a una misma ciudad en Este y Oeste.

Creí que habíamos aprendido: Mussolini, padre del fascismo, murió apaleado por su propio pueblo, la guerra civil española, dirigida por Francisco Franco, apoyado por el líder italiano y el alemán, claro, acabó con la vida de entre 500,000 y un millón de sus connacionales, sin contar a otros tantos cuya existencia se vio terriblemente destrozada, y Alemania acabó como acabó por Hitler, dejémoslo así.

¿De los errores se aprende? ¿No? El muro de Berlín se derribo la noche del 10 de noviembre de 1989, 28 años después de que se erigiera. Su caída representó una de las reflexiones más grandes a las que se ha visto sometida la humanidad: el perdón, un no volverá a pasar convencido, un mundo progresista de Tratados de Libre Comercio, de Uniones Europeas, de Naciones Unidas, de globalización, de tolerancia. Menos de un año después, en el Potsdamer Platz, Roger Waters cantó All in all you’re just another brick in the wall.

Hoy, “la nación de la libertad”, corona a un hombre tan radical e impulsivo como los mencionados anteriormente. La extrema derecha en Austria obtuvo su mejor resultado desde la Segunda Guerra Mundial. Una Marine Le Pen neurótica usa un discurso muy parecido al de Trump para ganar popularidad. Pasó Brexit. Viene Polonía, también Holanda. Un Bad hombre sentado en la silla presidencial de los Estados Unidos, no hace más que alentar a otros ansiosos de poder, de grandeza nacional, a intentar hacer lo mismo. A la cadena se le suma a diario un nuevo eslabón. De pronto las canciones de Pink Floyd vuelvan a ganar sentido: Of course mama’s gonna help build the Wall.

No nos confundamos. Si en tiempos de democracia personas así se están posicionando como los líderes, es porque un número importante de la población los eligió, porque un número relevante de coterráneos los creyeron su mejor opción. En conclusión, bastantes de las personas que nos rodean, por lo menos aquí en Europa, en Estados Unidos y tal vez en México se identifican con el pensamiento fascista.

En 1995 el escritor e intelectual italiano, Umberto Eco, presentó las 14 señales del fascismo en la Universidad de Columbia. Eco explicó cómo el fascismo, a pesar del contexto social o histórico del momento, puede permear la mente de muchas personas por igual.

SPETT.UMBERTO ECO A NAPOLI(SUD FOTO SERGIO SIANO)
Umberto Eco

Este artículo invitará a una reflexión exhaustiva sobre lo que es esta ideología, tomando como punto de referencia algunas películas (porque no hay nada que no se puede ilustrar con cinematografía) y los 14 síntomas del fascismo relatados por Umberto Eco. Recuerden, no es necesario caer en todos para ser considerado un fascista, con dos es más que suficiente.

Suerte con el diagnóstico. ¡Ojalá no les salga positivo!

1. Culto a la tradición: La primera característica del Fascismo eterno de Eco es el culto a la tradición, a las reglas sociales establecidas previamente. Hay que mantener en cuenta que el afecto a ciertas tradiciones, o el mantener vivas algunas usanzas pasadas no necesariamente nos hace pertenecer a esta categoría. Nos referimos a un culto obsesivo con lo tradicional, la incapacidad de hablar de cambios sociales porque las cosas no deben cambiar. El “antes todo era mejor”. El seguir reglas instituidas en un pasado lejano sin cuestionarlas. Para el fascista eterno, la verdad ya fue anunciada en más de cien ayeres y hay que seguir caminando sobre ese difuminado camino que ya no se acomoda al progreso tecnológico o científico de la sociedad. Como consecuencia, el avance del saber se ve castigado, oprimido.

Trailer de The Stepford Wives (2004) de Franz Oz.

2. Rechazo a la modernidad: Esta testarudez con el pasado nos lleva a un claro rechazo, miedo y falta de reflexión en torno a lo reciente, porque lo “nuevo” amenaza las tradiciones espirituales y nacionales. Para el Nacional Socialismo, por ejemplo, el iluminismo, la edad de la razón, era percibida como el inicio de la depravación moderna. Para un fascista la razón, al cuestionar verdades establecidas, corresponde al libertinaje. Por ende, el fascismo eterno corresponde a la falta de cuestionamiento, a la irracionalidad.

Clip de Mona Lisa Smile (2003) de Mike Newell.

 3. La acción por la acción: El actuar debe ser el primer motor del ser humano y debe realizarse antes de cualquier reflexión. El pensamiento, el estudio es signo de debilidad. “Yo actuo y doy resultados inmediatos”. Pues sí, cualquiera que cuestione -los intelectuales y los científicos, la cultural liberal- es considerado traidor:

Clip de Full Metal Jacket (1987) de Stanley Kubrick.

“Congressman John Lewis should spend more time on fixing and helping his district, which is in horrible shape and falling apart (not to mention crime infested) rather than falsely complaining about the election results. All talk, talk, talk – no action or results. Sad!”

(El congresista John Lewis debería usar su tiempo intentando arreglar o ayudar a su distrito, el cual está en terrible forma y se está desmoronando – sin mencionar su problema de criminalidad -en vez de quejarse sobre los resultados de la elección. Hablar, hablar, hablar, sin acción o resulturado. ¡Triste!)

4. Rechazo al pensamiento crítico: Normalmente el pensamiento crítico no coincide con las rigurosas normas tradicionales o con los pensamientos separatistas o ultranacionalistas, ya que ninguna de estas aptitudes logran su sustento trás haber sido sujetas a un ejercicio de reflexión. El desacuerdo es traición, por ende, la duda, el cuestionamiento racional es la primera señal que dan los desertores. El fascista es incapaz de aceptar críticas o datos que develen sus errores, por lo que acusa a los medios de comunicación, periodistas o cualqueira que esté en discrepancia de calumniosos.

Clip de Fahrenheit 451 (1966) de François Truffaut.

“Any negative polls are fake news, just like the CNN, ABC, NBC polls in the election. Sorry, people want border security and extreme vetting.”

(Cualquier sondeo negativo es noticia falsa, así como los sondeos de CNN, ABC, NBC para las elecciones. Lo siento, la gente quiere seguridad en las fronteras y veto extremo.)

5. Miedo a la diferencia: El desacuerdo, las ideas contradictorias, son señal de diversidad. El eterno fascista que retrata Umberto Eco, suele comenzar sus discursos políticos, su llamamiento al pueblo, acusando a los intrusos, incriminando a las personas con creencias, apariencia o cultura distinta. El ser humano, por naturaleza, le teme a lo desconocido: el fascista recurre a acentuar este sentimiento en el pueblo. “No es racismo, es protección ante una posible amenaza”.

Clip de The Day the Earth Stood Still (1951) de Robert Wise.

“Everybody is arguing whether or not it is a BAN. Call it what you want, it is about keeping bad people (with bad intentions) out of our country!”

(Todos discuten sobre si es una prohibición total. ¡Llámenlo como quieran, se trata de mantener a las malas personas – con malas intenciones – fuera del país!)

6. Llamamiento a las clases medias frustradas: Dejemos que el mismo Umberto Eco nos explique este punto. “Una de las características de los fascismos históricos ha sido apelar a las clases medias frustradas, desvalorizadas por alguna crisis económica o humillación  política, asustadas por la presión de los grupos sociales subalternos. En nuestro tiempo, en que los viejos proletarios se están transformando en pequeña burguesía, el fascismo encontrará en esa nueva mayoría su público.” – Umberto Eco

Clip de Metropolis (1927) de Fritz Lang.

 “Today, we are not merely transferring power from one administration to another, or from one party to another — but we are transferring power from Washington, DC, and giving it back to you, the people.”

(Hoy, no solamente estamos transfiriendo poder de una administración a otra, o de un partido al otro – estamos transfiriendo el poder de Washington y devolviendoselos a ustedes, el pueblo.)

7. Obsesión por el “complot”: Como lo hemos podido apreciar, todas las características están claramente correlacionadas. El miedo a la diferencia, la cólera ocasionada por la desaprobación, el apoyo de los miembros más frustrados y poco educados de la sociedad, crea una obsesión con la conspiración hecha por parte de la oposición. El que no apoye al fascista es porque forma parte de una secreta red de “poderosos” que se conjuran en su contra.

Clip de Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964) de Stanley Kubrick.

“I will be asking for a major investigation into VOTER FRAUD, including those registered to vote in two states, those who are illegal and…. even, those registered to vote who are dead (and many for a long time). Depending on results, we will strengthen up voting procedures!”

(Pediré que se haga una gran investigación sobre el FRAUDE ELECTORAL, incluyendo a aquellos que se registraron para votar en dos estados, a los ilegales e… incluso esos registrados para votar que están muertos. Dependiendo en los resultados, fortaleceremos los procedimientos de votación.)

8. Miedo al enemigo: lo desconocido causa temor, lo distinto resulta incomprensible por la falta de estudio o análisis que se le ha dedicado. Para el fascista el que es distinto religiosa, intelectual, culturalmente se convierte inmediatamente en indigno de comprensión y por ende una amenaza hacia los ideales o el estilo de vida de su nación. Por esto, Umberto Eco dice que la poca capacidad de evaluación objetiva, los condena a perder sus guerras.

Clip de Invasion of the Body Snatchers (1978) de Philip Kaufman.

“If the ban were announced with a one week notice, the bad would rush into our country during that week. A lot of bad dudes out there!”

(Si el veto se anunciara una semana antes, los malos entrarías en nuestro país esa misma semana. ¡Hay muchos tipos malos allá afuera!)

9. Antipacifismo: el pacifismo es un acuerdo de convivencia con el enemigo, por lo que no es opción para el fascista eterno retratado por Eco. La palabra “enemigo” es recurrente dentro de su vocabulario diario, así como la lucha por derrotar a ese supuesto adversario.

Clip de Return of the Jedi (1983) de Richard Marquand.

“Happy New Year to all, including to my many enemies and those who have fought me and lost so badly they just don’t know what to do. Love!”

(Feliz año nuevo a todos, incluyendo a mis muchos enemigos y a aquellos que intentaron vencerme y perdieron terriblemente, ellos no saben qué hacer. ¡Besos!)

10. Elitismo: Para el fascista existe un claro elitismo popular, nacional e ideológico. El traidor es por lo regular un depravado que no logra formar parte de ese grupo de ciudadanos moralmente superiores.

Trailer de The Riot Club (2014) de Lone Scherfig.

“The beauty in me is that I am very rich.”

(La belleza en mí recae en mi riqueza.)

11. Heroísmo: En la ideología fascista el héroe capaz de dar su vida por sus creencias, su nación o su partido político, resulta digno de respeto y de pasar a la posteridad como héroe nacional.

Clip de Captain America: the First Avenger (2011) de Joe Johnston.

“John McCain is a war hero because he was captured. I like people that weren’t captured.”

(John McCain es considerado herore porque fue capturado. A mi me gustan las personas que no han sido capturadas.)

12. Transferencia de la vonlutad de poder a cuestiones sexuales: Para el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, la voluntad de poder es el deseo ciego del hombre por dominar la voluntad del otro. El fascista considera este deseo de poder un elemento únicamente masculino por lo que le es difícil asumir el que existan miembros del género opuesto dedicándose a la política. Existen roles establecidos para cada genero. La condena a la homosexualidad o el observar a la mujer como una mera via de satisfacción sexual, son rasgos del fascismo eterno.

Clip de G.I. Jane (1997) de Ridley Scott.

“If Hillary Clinton couldn’t satisfy her husband what makes you think she can satisfy America?”

(¿Si Hillary Clinton no pudo satisfacer a su esposo, qué te hace pensar que podrá satisfacer a los Estados Unidos?)

13. Populismo cualitativo: Uno de los métodos para ganar la atención de las mayorías es el acusar al gobierno de ya no representar la voz del pueblo.

Clip de The Triumph of the Will (1935) de Leni Riefenstahl.

“El fascismo ha sido una revolución espiritual contra todas las viejas ideologías que corrompían los sagrados principios de la religión, de la Patria y de la Familia. Como revuelta espiritual, el Fascismo ha sido expresión directa del pueblo.” – Benito Mussolini.

14. Neolengua: ¡He aquí mi favorito! Una claveal del lenguaje utilizado por los líderes fascistas recae en la pobreza de su léxico y en su sintaxis básica. Las soluciones fáciles, los adjetivos peyorativos, insultos o halagos sencillos, la falta de argumentos. Un lenguaje que no deja espacio a la reflexión, al análisis, al razonamiento crítico. Es mucho más fácil controlar a un pueblo ignorante.

Clip de Indagine su un cittadino al di sopra di ogni sospetto (1970) de Elio Petri.

En Febrero del 2016, en su discurso en Nevada, Trump proclamó su amor por ciertos grupos de la sociedad que contribuyeron a su victoria en el partido republicano. Exclamó “I love the poorly educated.”

(Amo a los que tienen bajos niveles de educación).

Como lo ha dejado ya muy claro Umberto Eco, el síntoma principal de toda característica fascista es la falta de reflexión. Esta enferma ideología política sustenta su triunfo en la ignorancia, la escasez de capacidad crítica. Maneja los instintos primarios que surgen en el ser humano en tiempos de incertidumbre económica o social: el miedo, la frustración, el sentimiento de abandono. Alimenta la nostalgia por un ayer sobrevalorado, promete acción inmediata, cambios rápidos, mejoras oportunas sin jamás decir exactamente cómo se llevarán a cabo todas esas promesas. Se alimenta del odio a las diferencias, de un absurdo sentimiento de superioridad, de ira. Sus simpatizantes aplauden eufóricos al escuchar que entre las propuestas está la de devolverles el protagonismo que algún día gozaron. – no hay sentimiento más irracional y nocivo para el ser humano que la ira.

Acusamos a los líderes fascistas de haber convencido a su pueblo con discursos brillantes, con un cañoneo incesante de propaganda. He escuchado a más de cien personas decir que Hitler fue un genio, maligno, pero un genio que logró llevar a una nación a cometer los más atroces de los crímenes. Los gobernantes no son genios que de pronto se alzan para, con mentes maquiavélicas, controlar a las masas. Los líderes no son más que el reflejo de su pueblo. En 1933 había democracia. Según el diccionario la democracia es el sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir a sus gobernantes. Nuestra responsabilidad como miembros de un sistema democrático no es otra que la de la reflexión, libre de miedos o de ira o de doctrinas oxidadas. El cuestionarnos todas y cada una de las palabras que pronuncia un posible presidente en su campaña. El no tener solamente un punto de inflexión al momento de elegir, sino juzgar la totalidad de sus actitudes y proposiciones. Recordemos: Hitler y Mussolini fueron elegidos.

Los denominamos monstruos. Pero … ¿Quién eligió al monstruo?

Clip de The Great Dictator (1940) de Charlie Chaplin.

Los rasgos nocivos de nuestra “mexicanidad” en el cine de Luis Estrada

Natalia Martínez A: @NataliaMa2

MEXICO-CINEMA-ESTRADA
Luis Estrada

Antes el cine era diferente: llenaba de ilusión, exaltaba y llevaba al borde de las lágrimas a quien decidiera invertir dos horas de su ocupada jornada en una de esas butacas acartonadas. Los tiempos han cambiado. Ya no volverá Pedro Infante a cantarle a su enamorada con voz melancólica. ¿Habrá otra representación de la belleza mexicana como la del rostro de Dolores del Río? ¿Quién se atreverá a retratar nuestras nubes y paisajes como lo hizo Figueroa? Nadie parece estar interesado en contarnos ya aquellas historias llenas de folclore e indigenismo como lo hizo Emilio el Indio Fernández. La nostalgia por la tan aclamada Época de oro del cine mexicano, por esos tiempos en los que “todo era mejor”, se nos sujeta a la garganta mientras observamos cómo nuestro país se va consumiendo por las injusticias sociales, el sensacionalismo de un internet mal informado y sin argumentos, el miedo a dejar de ser la novia sometida de Estados Unidos, el nuevo PRI cuyo lema parece ser el de “saquear todo porque el 2018 seguro que no lo ganamos”, entre muchos otros dilemas.

Entonces, viéndonos rodeados por un panorama que nos hace dudar si saldremos con vida de este 2017, optamos por mirar atrás y recordar cuando las cosas eran mejores. “Ya no hacen cine así”, nos decimos y alzamos el pecho orgullosos pero melancólicos por lo que algún día fue la industria cinematográfica de nuestro país. ¿Qué es lo que hace del cine de los años 40’s y 50’s tan distinto a las crudas producciones posteriores? Su utopía. Pero recordemos que lo utópico carece de realidad.

La época del cine de oro mexicano expone, en palabras de Monsiváis, “los autos sacramentales de la sociedad”, personajes poco realistas, llenos de coraje, que aprovechan la grandeza de la tierra.

Estas películas, al igual que pasó en Hollywood, se cimentaron sobre las bases del melodrama dejando los problemas sociales como simple escenario. Aquí abundan los enfrentamientos entre el bien y el mal en los que el virtuoso resulta triunfador. La sociedad se ve reducida a un número de personajes estereotipados y a ciertos estilos de vida que caen en el cliché. Un país que convive en armonía a pesar de las abismales diferencias sociales. ¡El acentito ése! Los ambientes rurales, los trajes típicos. El macho con sombrero de charro y la mujer de trenzas largas y negras: la esencia de la “mexicanidad”.

“Los pobres mueren como si fueran ricos, los ricos sufren por no gozar como si fueran pobres, las familias son el infierno celestial, y el amor es la única redención previa a la muerte.” – Carlos Monsiváis

El cine de la época de oro era un mural muy al estilo de Rivera, donde los miembros de esta nación tan problemática confluían en armonía y respeto, navegando con la resignación como estandarte y con la meta última de enamorarse. Siempre es mejor pasar nuestras dos horas en la butaca soñando, en lugar de despertando. Es tal vez por eso que añoramos tanto los tiempos en los que nuestro cine se caracterizaba por la belleza de una sociedad hegemónica y no una en caos. Pero una dosis de realidad nunca hace daño para caer en la cuenta de quienes somos en realidad. Un poco menos de amores prohibidos, de héroes valerosos, y más de cómo funcionan las cosas en el país es primordial para despertar nuestra conciencia tan adormecida. Para esto recomendamos tres películas incómodas de un cineasta claramente inconforme: Luis Estrada.

La Ley de Herodes (1999)

La ley de Herodes

Culpamos al gobierno de todas nuestras penas e infortunios, pero: si el gobernador te pidiera incorporarte al partido para hacerte el presidente municipal de tu pueblo, ¿qué harías? Y… ¿Cuánto robarías? Fue eso lo que le pasó al personaje principal de esta película. A Juan Vargas (Damián Alcázar) le ofrecen ser el nuevo presidente municipal de San Pedro de los Saguaros. “Modernidad, paz, progreso y justicia social” entona al tomar posesión, creyéndose cada palabra.

“Esto no es una dictadura. No, no, no, perdónenme. Si para eso hicimos una revolución. En este país el voto se respeta, no es nuestra culpa que la gente siempre vote por mi partido.” – Juan Vargas, La Ley de Herodes.

Al poco tiempo, el pobre, se da cuenta de lo corrompido que está el sistema. Y por sistema no nos referimos únicamente a los gobernantes, sino al padrecito del pueblo, al prostíbulo y a la manera de resolver problemas por los habitantes de San Pedro de los Saguaros. Juan Vargas entiende que la cosa en el país funciona según la Ley de Herodes: O te chingas, o te jodes. Recordemos que Herodes llega a la corona por medio de la sangrienta persecución de la antigua familia reinante para así quedarse en el trono. ¿Qué fue capaz de cometer un partido para consolidarse como la única opción política? ¿Y si tú fueras parte de ese partido en el poder, qué tanto hubieras concedido para que no se te quite de tu puesto?

“Recuerda que en este país el que no tranza, no avanza” – el gobernador Sánchez, La Ley de Herodes.

En 1999, el año de su estreno, se intentó vetar la película, por lo que renunció Eduardo Amerena a su puesto como director del Instituto Mexicano de Cinematografía, lo cual, obviamente, llevó al filme a ser uno de los más taquilleros de la historia. Podríamos decir que con este estreno dimos el primer paso hacia la liberación de una censura a la que llevábamos esposados más de 70 años.

El Infierno (2010)

el-infierno

“Esa guerra contra el narco ha dejado más muertos que la revolución.” – El Infierno

Volvemos a lo mismo, pasar dos horas en una butaca para asumir que el país se encuentra secuestrado por la violencia no es fácil, pero sí necesario. Con dosis de sarcasmo y un humor muy negro, Luis Estrada nos muestra lo que es crecer y vivir en un rancho sumido en la pobreza y la negligencia en el que la única manera de ganar algo de dinero es vendiéndole tu alma al capo de alguno de los cárteles de la zona.

El filme narra el regreso de Benjamín García (otra vez Damián Alcázar) de los Estados Unidos a su pueblo San Miguel Narcángel con la ilusión de montarse, con sus ahorraditos, un negocio y ponerse a trabajar. Al volver nada es como él recordaba: la pequeña empresa en el país ya no subsiste, su rancho se ve conquistado por una ola de terror y muerte y la única manera de salir adelante es sumándose al crimen organizado.

El país es incapaz de proveer oportunidades de superación por medio de calidad educativa, trabajo y salarios dignos, a un elevado porcentaje de la población. Con decir que el 43% de los mexicanos de 15 años o más no cuenta con la educación básica completa. El gobierno, en lugar de erradicar el problema desde la raíz, opta por comenzar una “guerra contra el narcotráfico”. El infierno nos muestra la tan cruda realidad de las comunidades marginadas, rezagadas, esas a las que tantos no miran porque irritan. La vida desde el punto de vista del narcotraficante al que no le quedó de otra más que desmoralizarse por completo para así lograr darle de comer a sus cinco hijos, como es el caso del Cochiloco, un padre amoroso pero capaz de matar a su hermano. “En esta vida a todo se acostumbra uno, menos a no comer.”

En el 2014 el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres nos posicionó como el tercer país con más muertos por conflictos armados en el mundo. En el 2016 batimos record, según el reporte del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), en el país hay 56 asesinatos por día.

En el bicentenario de nuestra independencia Luis Estrada lanza esta película cuestionándonos: ¿Hay algo que celebrar?

La dictadura perfecta (2014)

El título de la película hace referencia a la manera en que describió Marío Vargas Llosa al país en cadena nacional el 30 de agosto de 1990.

“La dictadura perfecta no es el comunismo, no es la unión soviética, no es Fidel Castro, es México, porque es la dictadura camuflada de tal modo que parece no ser una dictadura, pero que tiene, si uno escarba, todas las características de una dictadura: la permanencia de un partido inamovible.” – Marío Vargas Llosa

Un cuarto de siglo después de las declaraciones del Premio Nobel de Literatura, en el 2014, se estrena este filme y utiliza como título la denominación de Vargas Llosa a nuestro país: “La dictadura perfecta”. La última película de Luis Estrada no ha sido un éxito para la crítica especializada. No obstante, a pesar de la opiniones encontradas, el filme saca a relucir algunos elementos que hay que tomar en cuenta.

Estrada señala la mancuerna que utilizan los dictadores y la principal cadena de televisión de nuestro país para influir en la opinión pública y el voto de la población: ese sensacionalismo mediático tan barato con el que los políticos tapan sus errores y muestran sus escasas gracias. El melodrama telenovelezco hecho noticiero. En el filme Carmelo Vargas (Damián Alcázar, para no variar) en el afán de lavar su imagen firma un costoso contrato con la principal empresa televisiva de México. Así los medios se dedican a distraer al público de sus actos de corrupción y destruir a la oposición.

El filme atina en retratar el miedo tan poco fundamentado que se respira del norte al sur de la nación, señalar el creciente número de líderes de opinión que en vez de utilizar la verdad o el argumento como medida de valor usan la viralidad, nuestra afición por el escándalo por encima de la justicia y cómo el gobierno y los medios de comunicación se aprovechan de esto para prevalecer en el poder.

Por encima de su caricaturización y sus lugares comunes, esta cinta se encarga de desnudar a ese nuevo-viejo PRI que regresa a la silla presidencial con una Ley de Herodes renovada para que parezca estar ad hoc a los tiempos del Facebook.

Cubrirse los ojos con la venda de la nostalgia por un ayer sobrevalorado para evitar postrarnos ante nuestro escalofriante presente es fácil. Queremos ser ese pueblo de charros y de adelitas, de ideales revolucionarios con las ilusiones de la época de oro del cine mexicano. Abrir los ojos, caminar conscientes del bagaje tan vergonzoso que como mexicanos nos corresponde a todos y cada uno, siempre resulta mucho más difícil. Para dejar a un lado nuestras obsesiones y carencias, es necesario sobrepasar la etapa de negación colectiva en la que nos encontramos (nuestro constante creer que la culpa la tiene el de arriba o el de abajo o el de alado, pero nunca yo). Son necesarias las historias que no intenten cubrir los baches de nuestra sociedad con tintes de conformismo, con estereotipos simples y vidas quiméricas. Una dosis de realidad cinematográfica, de humor negro, de sarcasmo, de ironía política, puede ser un buen primer paso hacia la autoevaluación: ¿Ponemos de nuestra parte para que prevalezca La ley de Herodes mexicana? ¿Cuánto seriamos capaz de auxiliar a la corrupción con tal de llevarnos una mochadita? ¿Qué tanto ignoramos o colaboramos en que la inequidad del país continúe nutriendo con personal al crimen organizado? ¿Qué hacemos para cambiar todo lo que nos muestra Estrada en su cine, aparte de subirnos al tren del altruismo cibernético con cada share o cada tuit pseudo-humanitario y poco objetado? Si formáramos parte del grupo que ahora gobierna este país, ¿Seríamos tan cínicos y desvergonzados como ellos?

El cine de Estrada es, al contrario de la época del cine de oro, pesimista. Retrata, sin maquillaje, a un país que se encuentra hundido en un caos cíclico y constante. Sin embargo, la realidad no siempre tiene que ir orientada al pesimismo: ojalá la próxima película de Luis Estrada contenga aunque sea un poquito de esperanza, pero, bueno, eso no depende más que de nosotros.

De musas y sus directores; ¿Es la mujer la principal fuente de inspiración artística?

Natalia Martínez: @NataliaMa2

musas.jpg

¿Por qué será que desde la antigua Grecia la inspiración artística es representada con cuerpo de mujer? La mitología griega optó por las curvas y los rasgos faciales femeninos para darle figura a cada una de las artes: Las musas.

Son nueve las musas, hijas de Zeus, padre de los dioses y de los hombres, y de Mnemósine, diosa de la memoria. A cada una de ellas corresponde una disciplina artística distinta, por lo que su beldad física varía dependiendo de lo que simbolice. Está Calíope, musa de la poesía épica. Clío, la dueña de la historia. Erato, fuente de poesía lírica-amorosa. Euterpe, a quien le corresponde la música. Melpómene, musa de la tragedia (teatro).  Polimnia, compositora de cantos sagrados. Talía, proveedora de comedia. Terpsícore, la danzante. Urania, astróloga. Así, cada una de estas divinidades inunda de inspiración la cabeza del artista al que elige, hace que de su mente broten historias, versos, armonía, baile o sed de sabiduría.

Tomando en cuenta el hecho de que el modelo de perfección griega era el hombre, es irónico que la mujer sea percibida como el origen de toda iluminación artística o creativa. Pero más irónico es que esto no haya cambiado ni un ápice desde entonces. El arte es la expresión material del mundo espiritual. Para el varón que ha decidido dedicar su vida a la creación, la mujer sigue siendo la luz que lo guía por el camino de las artes, la que lo inclina a la sensibilidad y a la simpatía, a la estética. La que lo lleva a acariciar lo intangible, a atañerse por lo cultural.

Bueno, para rematar con las ironías del asunto, a pesar de que la literatura, las artes plásticas, el teatro o cualquier arte no se agote de citar a la mujer como nacimiento de toda inspiración, cuando se trata de nombres plasmados en libros de historia, los femeninos escasean. Somos las exiliadas de la historia del arte y, yéndonos a planos más actuales, las ignoradas de la creatividad cinematográfica. Tristemente, las cosas siguen siendo como la canción de James Brown: It’s a man’s man’s man’s World. Pero a pesar del poco crédito que se nos otorga, ¿existiría el arte de no ser por la inspiración femenina? ¿Y qué decir de los más grandes directores de la historia del cine? ¿Qué sería de ellos sin sus musas 

Las musas no cobran derechos de autor. – Joaquín Sabina.

Ingrid Bergman y Roberto Rossellini

Todo comenzó con una carta que decía así:

Querido Sr. Rossellini: He visto sus cintas Roma Ciudad abierta y Paisá y las he disfrutado mucho. Si usted necesita a una actriz sueca que habla muy bien inglés, que no ha olvidado su alemán, que no entiende mucho de francés y que en italiano sólo puede decir ti amo, estoy lista para viajar y hacer un filme con usted. – Ingrid Bergman.

Estas líneas de 1948 desataron uno de los amoríos más emblemáticos de la historia del cine. Él le devolvió la carta enunciándole lo emocionado que estaba por incluirla en sus proyectos y donde narraba el filme que nacía en su mente: Stromboli (1952), ejemplo clásico del neorrealismo italiano. ¡Vaya combinación! Ambos grandes exponentes, Ingrid con un Óscar a Mejor Actriz y Rossellini –bueno pues era Rossellini. Se conocieron en Nueva York “La mujer más hermosa que habia visto en mi vida,” dijo el director sobre su primer encuentro “Resplandecía. La cámara jamás podría captar ese resplandor.”

La noticia del adulterio cometido por parte de ambos, -los dos casados desde hacía años– recorrió los tabloides de los periódicos internacionales. Al terminar de rodar Stromboli, Ingrid había anunciado estar embarazada del director italiano.

Llegaron cartas de odio al buzón de Bergman, preguntándole cómo se atrevía a haber hecho semejante cosa. La iglesia condenó públicamente el romance e Ingrid fue denunciada ante el senado de Estados Unidos. A pesar de todo esto, contrajeron nupcias en México en 1950, donde nacieron sus dos gemelas.

Rossellini le prohibía a su musa trabajar con cualquier otro director –temía que la historia se repitiera con algún otro. Durante sus seis años de matrimonio filmaron juntos Europa 51 (1952), Siamo Donne (1953), Viaggio in Italia (1954), Giovanna d’Arco al Rogo (1954) y La Paura (1954).

Woody Allen y Diane Keaton

Woody Allen no es él sin sus fobias, ni sin sus traumas, pero tampoco es él sin sus musas, y a lo largo de su larga cinematografía ha inmortalizado a más de una veintena de iconos del séptimo arte. Sin embargo, con ninguna rió con tanta naturalidad; me atrevo a decir que pocas veces la cámara ha presenciado tanta química. Con ninguna otra se le vio tan cómodo, tan a fin. Con ninguna persiguió langostas vivas por el suelo de la cocina. Ninguna otra es su Annie Hall.

Keaton y Allen coincidieron en la obra teatral Sueños de conductor (1968), donde la actriz dice haberse enamorado tanto del ingenioso guión como del director. Fueron pareja hasta 1975, nunca se casaron, pero su cariño sigue vigente. “Echo de menos a Woody. Se estremecería si supiera cuánto le aprecio. ¿Qué le voy a hacer? Todavía le quiero.” Comentó Keaton en una entrevista hace unos años.

Siendo pareja filmaron Play it again, Sam (1972), Sleeper (1973), Men of Crisis: The Harvey Wallinger Story (1971). Sin el título de pareja de por medio, juntos dieron vida a las más grandes obras del director y guionista: Manhattan (1979), Interiors (1978), entre muchas otras. En 1977, Woody decidió retratar en un filme la vida en pareja en su estado más puro y auténtico, libre de todo estereotipo o superposición. El enamoramiento sin tapujos, con sus vicios, carencias y maravillas. La historia de una ruptura. Una carta de amor hecho película. Eligió a su Diane para darle vida al personaje histórico de Annie Hall (1977). 

woody-y-diane3

Steven Spielberg y Kate Capshaw

Fueron más de 100 mujeres las que salieron desconsoladas del casting para ser Willie Scott en la segunda aventura de Indiana Jones. Se quedó con el papel una bella rubia de ojos claros llamada Kate Capshaw. Fue así como se conocieron Spieldberg y su ahora esposa.

Entonces, 1983, el director más prolífico de Hollywood estaba casado con la actriz Amy Irvin. Se esparcieron rumores sobre un amorío en el set de Indiana Jones and the Temple of Doom (1984): Capshaw y Spielberg. Se cuenta que en una de las escenas de persecución de carros en la mina, Quan, intentando detener el carro, Spielberg golpeó inintencionadamente a la actriz en el ojo, dejándola moreteada. Al día siguiente, llegaron todos al estudio de producción con un ojo morado maquillado, a solicitud del director, para que su protagonista no se sintiera mal. Cuentan también que él borró una escena clave de la película en la que Capshaw tenía que tomar en brazos varias serpientes por la fobia que sentía la actriz hacía el animal. A cambio la escena se rodó con bichos, (esto antes de la entrada al Templo Maldito).

La película fue un verdero éxito en taquilla, aunque la interpretación de Capshaw no fue del agrado de la crítica ni tampoco del público, lo cual afectó gravemente su carrera en el mundo del cine.

En 1991, Kate se convirtió al judaísmo y contrajeron nupcias. Después de 23 años de matrimonio, tres hijos biológicos y tres adoptivos, siguen juntos.

Lo más bonito que ha surgido de un filme, fue mi futura esposa. Así conocí a Kate, mi protagonista. Mi protagonista, continua siendo la protagonista de mi vida.– Spielberg

Jean-Luc Godard y Anna Karina

Con una infancia desastrosa, abandonada por su padre, criada en gran medida por sus abuelos y atormentada por el amante de su madre, Anna creció siendo una niña introvertida que quería convertirse en actriz. La joven danesa huyó de su hogar para refugiarse en París, sin dinero y sin saber una palabra de francés. Hasta que un día una mujer, a orillas de la Seine, le propuso participar en un reportaje fotográfico. A los pocos meses ya era una de las modelos más solicitadas de Francia.

Godard, el gran exponente de la Nouvelle Vague, vio un anuncio de jabón donde aparecía Anna. Su cuerpo en la bañera y ese rostro cubierto de espuma, lo sedujó al punto que la contactó para ofrecerle un pequeño papel en su primer largometraje: À bout de soufflé (1960). La actriz rechazó el papel en cuanto le anunciaron que debía desnudarse. La llamó un año después para proponerle aparecer en Le petit soldat (1963). Aceptó.

El caprichoso director demoró el rodaje lo más posible. “Podía ver cómo Jean-Luc me miraba todo el rato, y yo le miraba a él, todo el día. Éramos como animales.” Recuerda Anna. El mítico director de fotografía del filme, Raoul Coutard, asegura que Gordard alargó el rodaje para poder cortejar a Anna.

Se casaron en 1961 para pasar por una tormentosa unión imperada por los celos del director mezclados con largos periodos de ausencia y las inseguridades de la actriz. Ella quedó embarazada mientras rodaban Un femme est une femme (1961). Perdió a su bebé poco después, a esto siguieron tres intentos de suicidio por parte de Anna, varias separaciones y apasionadas reconciliaciones. Decidieron no volver a verse después de pocos años.

En palabras de Coutard, las películas en las que ambos colaboraron como pareja eran “La postal más cara que un hombre haya enviada nunca a su mujer.”

Ingmar Bergman y  Liv Ullman

Ser la musa de un director tan introspectivo y analítico como Ingmar Bergman no debió haber sido fácil. Liv Ullman, dice haber sido feliz hasta que comenzó a conocer el enredado pensamiento detrás de los filmes del sueco. Rodó con él un total de nueve producciones: La hora del lobo (1968), La vergüenza (1968), Pasión (1969), Gritos y susurros (1972), Escenas de un matrimonio (1973), Cara a cara (1976), El huevo de la serpiente (1977), Sonata de otoño (1978). Incluyendo en este listado la obra maestra del revolucionario director Persona (1966).

Su amor superó las barreras del romance efímero para convertirlos en compañeros de vida, amigos, amantes, colaboradores de trabajo y almas gemelas que no supieron pasar su vida juntos pero que tampoco supieron pasarla separados. Bergman le solía repetir a su bella musa que él y ella estaban “dolorosamente conectados.” La historia de esta pareja está tan plagada de arte, de esencia, de belleza y de tormento, que se merecen un artículo completo. Esperen el próximo #IVACTOrecomienda donde -para complementar lo narrado en este #DetrásDeLaLente- recomendaremos el documental Liv & Ingmar (2012), que despliega el amor de esta pareja, esto narrado directamente por Ullman.

Cerremos con una frase del académico, escritor y productor inglés Colin MacCabe:

“Es una verdad universalmente aceptada que la historia del cine es la historia de una conjura de hombres tímidos, poco atractivos, para rodearse de mujeres arrebatadoras.”

¿Será cierto?  ¿Es ésta solamente una cuestión del séptimo arte? ¿O lo es de todas las disciplinas artísticas por igual? ¿Las mujeres inspiran al arte o es que nuestra naturaleza sensible nos orilla a enamorarnos del artista? Abramos el debate: ¿Ustedes, queridos lectores de éste, su blog de cine, qué opinan?