The Room: la peor película en la historia del cine.

Natalia Martínez: @NataliaMa2

La película producida, dirigida, protagonizada y escrita por Tommy Wiseau – un sujeto que tiene toda la pinta de rockero heavy metal, con largo cabello negro y rasgos faciales y corporales hoscos -, The Room (2003) no puede ser catalogada simplemente como mala, es atrozmente terrible, aborrecible, el Wendy Zulca, La Tigresa del Oriente del cine. Este filme es considerado el crimen más bufo y subnormal que jamás se haya cometido contra el séptimo arte. Claro, esto lo único que logra es aumentar la curiosidad del público por la producción.

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Hoy, la película es todo un midnight show. A doce años de su estreno, se realizan screenings del filme en Londres, en varias ciudades de Europa, en Los Ángeles, Nueva York y más. Los boletos se acaban en cuestión de un par de días, las filas para ver The Room son, con cada año, más largas y la gente está cada vez más conmocionada con el suceso. A estos eventos acude el creador menos diestro y más ridículo que haya conocido el cine, el poco agraciado Tommy Wiseau, quien por su horrible creación se convirtió en una especie de rockstar del cine de culto. ¡Bien ahí, Tommy!

Claro está, mientras Tommy (oh yeah!) escribía su trágico proyecto, jamás creyó que éste pasaría a la historia para convertirse en una de las burlas más épicas; el melodrama que hace a miles y miles llorar, pero de la risa. Él lo hizo creyéndose un gran artista, considerando todo una obra maestra cinematográfica. ¿Es que nadie le dijo lo mal que lo estaba haciendo? De verdad, hay veces en las que no entiendo nada.

Cuando el filme se estrenó, no recaudó ni una séptima parte del presupuesto con el que fue hecho. Pocos años después, celebridades como Paul Rudd y Kristen Bell, descubrieron The Room y creyeron que sería una maravillosa idea hacer una fiesta e invitar a sus amigos a verla. La manía ha llegado a tal extremo que incluso James Franco está actualmente dirigiendo una versión detrás de cámaras del caótico filme. Se dice que esta producción incluirá personalidades de la talla de Bryan Cranston, Sharon Stone y Jacki Weaver. ¡Actores talentosísimos pretendiendo ser los peores actores del universo! Eso lo tenemos que ver.

¡Si si, ya entendimos que es la película más espantosa del mundo! Estarán pensando a estas alturas y muy probablemente comiencen a sentir ansias por saber qué es lo que la hace tan terrible. Pues bien, antes de comenzar a explicar un poco de lo que trata The Room, veamos el tráiler.

Tras ver un poquito de esta joya de la cinematografía posmoderna, pudieron apreciar lo que es: un espanto. Pero créanme cuando les digo que en este tráiler no se percibió ni un 10% de los horrores que encierra. ¿Hay más? Muuuucho más… Comenzando por música de telenovela de los ochentas de Galavisión y actuaciones que no serían meritorias ni de aparecer en La Rosa de Guadalupe.

La película gira en torno a la relación entre Johnny y Lisa. Johnny ama a su prometida y le compra miles de regalos y detalles, es un tipo fantástico. Pero Lisa seduce al mejor amigo de su novio, Mark. Lo que le sigue son lánguidas y mal filmadas escenas de sexo de Lisa con Mark o con Johnny con una banda sonora cliché. ¡Los diálogos son malísimos! Una peda en la que se tome un shot cada vez que Johnny ría sin razón o diga un “Oh, Hey, Lisa!” tiene el potencial para convertirse en el evento del año.

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La producción del filme que no es mejor que la de ningún soft-porn, pero esta no es la única razón por la que el filme haya adquirido su estatus de culto, la historia detrás de su creación es también maravillosamente hedionda. A pesar de parecer haber sido hecha por un ebrio en un apartamento random, ésta contó con un presupuesto de $6 millones de dólares. Wiseau, filmó su obra maestra en un estudio personalizado de Los Ángeles y, por capricho, remplazó a su equipo de rodaje cuatro veces y a los actores tres veces. Además de gastarse una fortuna pagándole a una empresa por ver el avance que ya mostré anteriormente. ¿De dónde sacó semejante cantidad de dinero? Un misterio.

El detrás de cámaras fue tan surreal, que creo pertinente hacer aquí- a medio artículo- el Top 10 de los datos curiosos sobre éste:

  1. El primer día de rodaje, Greg Sestero (el actor que interpreta a Mark), pasó a recoger a Tommy a su casa para llegar juntos al rodaje. El productor, actor, director y escritor del filme salió unas tres horas después alegando que “su reloj biológico era distinto al de la gente normal”. Una vez en el set, con toda la producción esperando, comenzó acusando y gritoneando a su equipo por lo ineficientes que eran. Y esto era tan solo el primer día.
  2. La promotora Hollywoodense le ofreció a Tommy Wiseau bastantes ideas para el póster, la mayoría de ellas “normales”. Sin embargo, él eligió un close-up de su rostro al que él mismo bautizó como el “Evil Man”. Dice haber seleccionado semejante imagen por su naturaleza provocativa. El póster hizo que varias personas confundieran el filme con uno de terror. Juzguen ustedes mismos: 220px-theroommovie
  3. Era tan difícil para Wiseau memorizar los sencillos diálogos que tenía que usar tarjetas con ellos escritos.
  4. En el filme se menciona siete veces que Johnny y Mark son mejores amigos. En los screenings de la película, el público cuenta estas menciones así como las veces en las que se dice un “Oh, hey!”.
  5. Wiseau le repetía frecuentemente a Sestero que sus líneas eran tan poderosas que le quitarían el sueño a toda persona que viera The Room. Irónicamente, no estaba equivocado.
  6. La filmación duró seis meses. A lo largo de este tiempo, dos directores de cinematografía renunciaron, tres actores se fueron y muchos miembros del equipo fueron despedidos por Tommy, lo que ocasionó muchos castings más y cambios en el guión.
  7. Según Sestero, Wiseau insistió en que apareciera su trasero desnudo: “Si no lo muestro la película no va a vender”.
  8. La frase “Oh, hi” se dice nueve veces y “Oh, hey” siete.
  9. Curiosamente, el productor ejecutivo y encargado de casting que aparece en los créditos,  Drew Caffrey, murió en 1999, cuatro años antes de que comenzara la producción de The Room.
  10. Cartoon Network proyectó el filme el día de los inocentes por tres años consecutivos, del 2009 al 2011.

 

Lo más impresionante de todo esto que es Wiseau no ve nada mal con su creación, sino todo lo contrario. “Haciendo el cuento breve. Yo no considero The Room como la peor película que se ha hecho. Tampoco la considero un culto. El que el público la considere cine de culto es complementario.” La afición que desató el filme hace que cientos acudan año con año a la sala de proyecciones para burlarse de los diálogos que parecen sacados del traductor de google y de la mezcla irreverente de sucesos que van desde embarazos y cáncer de mama hasta vandalismo y suicidios injustificados.

Le preguntó una periodista de BBC a Tommy si no preferiría que su película fuera adorada por su brillantez y no por lo mal hecha que está. “La primera sería ideal. ¿Pero qué prefieres, una película que se muestre por un año, o una que se sigue mostrando después de 13 años? Esto es lo que es, así que no me queda más que vivir con ello.”

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¿Al final, qué más podemos decir? No mucho. Terminamos por recomendarla: pero ver la peor película de la historia amerita hacerlo en grande. ¡Hagan una fiesta! ¡Véanla abrazados a una botella de tequila! ¡Beban con sus amigos, rían! La pasarán de maravilla: el plan podría resultar tan caótico y ridículo como este espantoso filme.

Trick r’ Treat: el renacimiento del Halloween

Jorge Durán: @JEDZ1138

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Existen producciones que se desarrollan silenciosamente y cuyo lanzamiento pasa casi desapercibido. Estas películas son descubiertas en una conversación casual con un amigo o en una reunión. Son la clase de cintas que nos llaman en un anaquel o en el pasillo de una tienda. Hay películas que simplemente son descubiertas una tarde, mientras vemos TV o como resultado de una sugerencia aleatoria en un sistema de suscripción digital. Si la película en cuestión nos entrega una buena experiencia, será una momento que definitivamente recordaremos. La sorpresa de descubrir algo totalmente nuevo (sin el apoyo de la explotación recurrente y continua de mercadotecnia) y el dejarnos atrapar por una buena historia es lo mejor que estos “tesoros escondidos” del cine nos pueden ofrecer.

Trick ‘r Treat (2007) del director Michael Dougherty es un proyecto que definitivamente entraría en la descripción anterior. Esta es una cinta dentro del género de antología de horror que ha alcanzado un seguimiento de culto y una recepción por parte de la audiencia que sólo es comparable con joyas del género, como Halloween (1978) de John Carpenter. Desde su lanzamiento en 2009, Trick ‘r Treat ha disfrutado de una admiración por fanáticos del horror y del público en general. Arte conmemorativo, coleccionables, memorabilia, cosplayers, presentaciones especiales en la pantalla chica (en 2013 FEARnet presentó Trick ‘r Treat en un loop continúo durante 24hrs. conmemorando su estatus de culto) y en la pantalla grande, han promovido a Trick ‘r Treat como una de las mejores cintas de horror de la última década.

Trick ‘r Treat nació como una adaptación del cortometraje animado Season’s Greetings (1996), dirigido por el mismo Dougherty, retomando el concepto de antología que hiciera famoso cintas como Creepshow (1982), Twilight Zone: The Movie (1983) o Tales From the Darkside: The Movie (1990). A pesar de que el guión fue el primer trabajo que Dougherty elaboraría como escritor, pasarían varios años y varios obstáculos (sin mencionar el rechazo de varios estudios) para que el largometraje viera la luz del día. En una etapa inicial de desarrollo, Trick ‘r Treat incluiría la participación de la leyenda de efectos visuales/productor, Stan Winston. Adicionalmente, Winston convocaría a directores de la talla de John Carpenter, George A. Romero y Tobe Hooper para dirigir cada una de los segmentos que complementan el largometraje. Increíblemente, los estudios dejaron pasar una propuesta de este calibre dejando el proyecto a la deriva por varios años.

Con el paso del tiempo, Dougherty establecería una relación laboral con el director Bryan Singer –The Usual Suspects (1995). Juntos, desarrollarían proyectos como X2 (2003) y Superman Returns (2006). Fue justo después de esta última cuando Singer sugirió a Dougherty dirigir su propio guión, al descubrir que se trataba de un proyecto tan personal. Singer y el productor Jon Jashni de Legendary Pictures ayudarían enormemente a establecer el proyecto en Warner Bros. El proceso para convencer al estudio no sería fácil, al tratarse de un director primerizo con un proyecto que involucraba una mezcla de horror y comedia. Sería la preparación y la determinación de Dougherty la que convencería al estudio de dar luz verde para el financiamiento, al presentar un guión muy bien desarrollado, acompañado de storyboards y arte conceptual que generaban una estructura sólida de pre-producción.

Todo avanzaría favorablemente para Dougherty hasta que, por razones que aún son desconocidas, la duda invadió al estudio. Warner se mantuvo al margen con el lanzamiento de la cinta por un periodo de un año aproximadamente, dejando el proyecto en un limbo. Considerando este desfavorable suceso, Legendary Pictures tuvo la oportunidad de presentar algunas copias en el circuito de festivales. El Butt-Numb-A-Thon de Harry Knowles de Ain’t Cool News, en diciembre de 2007, representaría el primer y el más grande impulso que la cinta obtendría, generando reacciones positivas en blogs y en sitios web especializados. Este impulso continuaría con una proyección en el Festival de Horror Screamfest en 2008 y con presentaciones en la Ciudad de Nueva York y Los Ángeles. Eventualmente la cinta obtendría su lanzamiento. Sin embargo, este se realizaría de forma directa en formato DVD y Blu-Ray en octubre de 2009.

Al final, Michael Dougherty considera que el formato de distribución fue uno de los elementos que ayudaron a Trick ‘r Treat a posicionarse sólidamente como un film de culto. La presentación limitada con proyecciones en festivales fueron elevando la cinta y cuando un método de distribución masiva fue añadido se obtuvo un resultado explosivo. Las reacciones generadas por las presentaciones, un año previo al lanzamiento del DVD/Blu-Ray, catapultaron las ventas de la cinta. El año de su estreno, 2009, la cinta se desempeño un 70% por arriba de las expectativas del estudio. Dougherty dice:

hay muchas películas que salen y tienen grandes lanzamientos en el cine, pero quedan olvidadas dos semanas después”.

Han pasado casi 10 años desde la primera proyección de Trick ‘r Treat en 2007 y puedo decir con gran seguridad que la cinta se mantiene como una pieza de originalidad dentro del género de horror y dentro de una industria, en ocasiones, necesitada de conceptos e ideas nuevas. Trick ‘r Treat sobresale y permanece relevante cada año por que nos involucra en una historia que respeta al género, además de ser una cinta que se esfuerza por elevar de forma singular y con mucho éxito a una festividad como ‘Halloween’. La estructura de la cinta, la convergencia entre los diferentes segmentos que tejen la narrativa, un divertido e inteligente guión, además de un excelente diseño de producción y de personajes, convierten a Trick ‘r Treat en un “tesoro escondido” que merece ser visto y compartido cada año.

Heavy Metal; rock, gore y pechos gigantes

David Azar: @DavidAzar93

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Dentro del baúl de las películas de culto que cuentan historias efímeras, irreverentes, fantasiosas, surrealistas e incluso oníricas, encontramos la fantástica Heavy Metal (1981).

Para referirnos a la creación de esta antología de animación para adultos, primero es esencial referirnos a la fuente original de donde ésta surge. Todo comienza alrededor de 1974, en París, donde los genios del arte gráfico Jean Giraud (mejor conocido en el medio como Mœbius) y Philippe Druillet, el periodista Jean Pierre Dionnet y Bernard Farkas unen sus fuerzas para crear el proyecto de antología de comics Métal Hurlant. Bajo el nombre de Les Humanoïdes Asociés, y con trece años seguidos de publicar sus historias, los cuatro franceses crearon uno de los proyectos más reconocidos en la historia del arte gráfico francés. Tan grande fue su impacto en la cultura popular, que el publicista estadounidense Leonard Mogel descubrió Métal Hurlant y, seducido por su contenido, se hizo a la tarea de traerlo al continente americano. Así, en 1977, nace la revista de culto Heavy Metal.

Fue cuestión de un par de años más para que Ivan Reitman, el cineasta responsable de películas de gran talla como Ghostbusters (1984) y Twins (1988), se interesara en el material que Mogel logró traer a Estados Unidos, para aterrizarlo en el plano cinematográfico. A Reitman le interesaba la idea de experimentar en el terreno de animación, pero con una intención de por medio: romper el paradigma de aquél entonces de que la animación es para niños, mismo que el cineasta atribuía a razón de las producciones de la maquinaria de Disney. Con total fascinación por el arte conceptual de las historias de Heavy Metal y nula experiencia en el cine de animación, Reitman se enfundó como productor junto con Mogel y como consecuencia se concibe la primera gran referencia de animación norteamericana de culto de segunda mitad del siglo pasado: Heavy Metal, la película.

Para la dirección del proyecto se contrató a Gerald Potterton, quien previamente había colaborado en la animación Yellow Submarine (1968) de la banda The Beatles. Reitman y Mogel decidieron acudir directamente a las páginas de Heavy Metal como fuente principal de inspiración, decantándose en historias con personajes fantásticos y situaciones surrealistas. Todo ambientado en el género de la ciencia ficción. Para que el proyecto pudiera tener una estructura coherente, se pensó en un hilo conductor que uniera todos los segmentos que conformarían la película. Finalmente, se decidió que ese hilo conductor fuera el Loc-Nar, una esfera flotante -aparentemente extraterresetre- de color verde que contenía la maldad pura de todo el universo; la base narrativa de la adaptación de Heavy Metal. Este elemento, según el equipo de animadores y guionistas, fue uno de los más difíciles de desarrollar durante el proceso creativo de la película.

La película constituyó un éxito muy fresco para el concepto en el que se basó: la animación brindó la oportunidad de jugar con técnicas que lograron trucos visuales muy atractivos para la época. De igual manera, la música jugó un papel casi esencial para la película: el score de Elmer Bernstein, que interpretó la Royal Philharmonic Orchestra, se considera hoy en día como una de las mejores partituras en una película de culto. A esto le agregamos la variada banda sonora que hace justicia al titulo de la película, conformada por músicos de rock muy populares como Black Sabbath, Don Felder y Sammy Hagar, entre otros.

Las semanas que la película duró en cartelera fueron más de las que Reitman y Mogel habían previsto. La audiencia la conformaban principalmente jóvenes hipnotizados por el rock and roll. De alguna manera no intencional, Heavy Metal llegó a las pantallas de Estados Unidos al reinicio de una etapa conservadora de la sociedad norteamericana; Ronald Reagan comenzaba su administración y los valores liberales que tanto caracterizaba al país en ese entonces comenzaban a desvanecer. En este último sentido, Heavy Metal conformó uno de los últimos referentes de cultura popular para una sociedad desenfrenada y rebelde que buscaba excesos dentro de la norma impuesta por sus antecesores. Reitman menciona en el documental Imagining Heavy Metal que en una ocasión notó al público compartirse porros de marihuana constantemente durante la proyección de la película.

Hoy en día la recepción de Heavy Metal no ha cambiado mucho. En el colectivo imaginario, la cinta se percibe como una de esas experiencias cinematográficas fantásticas y efímeras por las que uno debe transitar al menos una vez en su vida. Es así como se ha formado un culto alrededor del estilo neo-noir de un taxista en el Nueva York de los 2030’s, la fantasía erótica de un adolescente, la sentencia de un desagradable capitán interespacial, o la violenta y sexy guerrera Taarna. Elementos que han trascendido a lo largo de casi cuatro décadas como música estridente, comedia negra, pechos gigantes y mucho, pero mucho gore conforman estas historias animadas que valen la pena ser exploradas.