FICM 2016: lo que vimos en Morelia y lo que viene a la CDMX

David Azar: @DavidAzar93

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Como suele ser costumbre, el Festival Internacional de Cine de Morelia trajo a nuestro país lo mejor de la cinematografía mundial de este año. Además de sus selecciones oficiales -conformadas por 76 cortometrajes y 29 largometrajes en competencia-, la programación de esta 14ª edición trajo las mejores producciones que han viajado por los festivales más prestigiosos del mundo. Se proyectó más de la mitad de las películas que conformaron la selección oficial del Festival de Cannes, incluyendo la Palma de oro I, Daniel Blake de Ken Loach, así como las favorecidas por la crítica American Honey (Andrea Arnold), Toni Erdmann (Maren Ade) y Elle (Paul Verhoeven), al igual que algunos filmes de otras secciones del mismo certamen. En cuanto a la Biennale de Venecia, se proyectó la nueva cinta de Tom Ford Nocturnal Animals, esteralizada por Amy Adams y Jake Gyllenhaal, y el poderoso regreso de Damien Chazelle, La La Land, con Emma Stone y Ryan Gosling. Así mismo, el FICM realizó un programa especial con lo mejor del festival de cine de Berlin, bajo el nombre Berlinale Spotlights, incluyendo la ganadora al Oso de oro Fuocoammare de Gianfranco Rosi. Entre otras grandes proyecciones alternativas, podemos nombrar los homenajes a Julio Bracho y Willem Dafoe (quien asistió al festival), los estrenos de Sully (Clint Eastwood) y Manos de piedra (Jonathan Jakubowicz) con la presencia de los talentos Aaron Eckhart y Edgar Ramírez, y algunas presentaciones especiales por parte de Criterion Collection, Canal 22, Cinema Without Borders y Film Foundation.

Lamentablemente para nosotros los cinéfilos mortales, nos es imposible abarcar toda la oferta cinematográfica que Morelia nos tuvo en esta ocasión. A continuación, mis impresiones acerca de las películas que vi a lo largo de esta edición del festival michoacano.

Neruda (2016) de Pablo Larraín

La noche del viernes 23 de octubre, el Festival Internacional de Cine de Morelia inauguró su 14ª edición con la penúltima película (el biopic Jackie está por estrenarse en EE.UU. este 2 de diciembre) de Pablo Larraín, el chileno que se está comiendo la industria del cine una película a la vez. Protagonizada por Luis Gnecco y Gael García Bernal -quienes estuvieron presentes en el festival-, la película abandona el concepto común de biopic y nos sitúa en el episodio histórico cuando el poeta y senador chileno Pablo Neruda (Gnecco) es perseguido por las autoridades bajo la orden del gobierno chileno por pertenecer al partido comunista. El intrépido detective Óscar Peluchonneau (García Bernal) es el asignado en atrapar a Neruda.

La película sigue una narrativa poética, con las reflexiones de ambos personajes en off, reforzando así la figura literaria de Neruda. Sin embargo, Larraín no se limita a explorar sólo esta faceta y logra construir un personaje muy complejo en la figura del ganador del nobel. Por su parte, García Bernal hace un excelente manejo de su acento chileno para interpretar al inseguro detective, al mismo tiempo que sumerge a su personaje en una intensa cacería que torna de lo profesional a lo personal. Los paisajes y el espectacular diseño de producción desde la fotografía de Sergio Armstrong, junto con la versátil actuación de Gnecco, son las características que destacan en este nuevo logro de Pablo Larraín.

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Toni Erdmann (2016) de Maren Ade

Todos los años en el Festival de Cannes hay una película que enamora a la mayor parte de los críticos al grado de convertirla en el prospecto para llevarse la Palma de oro, pero termina siendo ignorada por completo en las premiaciones. Este año, esa película fue la genial Toni Erdmann de Maren Ade. La cinta sigue la intensa relación padre e hija de Winfried, un hombre mayor y muy solitario que tiene una extraña afición por las bromas, e Ines, una consultora en negocios que no vive más que para su trabajo. Partiendo de una premisa sencilla, Maren Ade nos lleva a un espiral de situaciones bizarras e irritantes y bromas que van demasiado lejos entre estos dos personajes. La realizadora alemana logra contarnos una historia extraordinaria desde el concepto ordinario del amor paternal. La película también es un viaje introspectivo de Ines, quien entre tanto trabajo se ha convertido en una autómata, sin tiempo para dedicar a su familia. Las actuaciones de Peter Simonischek y Sandra Hüller, junto con el excelente guión de Ade, son el motor de esta divertida y original película.

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Tramontane (2016) de Vatche Boulghourjian

Este pequeño drama libanés sigue la historia de Rabih (Barakat Jabbour), un músico ciego que después de un insignificante incidente con su identificación oficial, se ve envuelto en una exhaustiva búsqueda por su verdadera identidad. De casa en casa, y de personaje en personaje, Rabih recolecta testimonios que se convierten en fragmentos de una borrosa versión de sí mismo. La puesta en escena de Boulghourjian logra situarnos en medio de la confusión total cuando los testimonios no cuadran entre sí y la desesperación aumenta. La música de Cynthia Zaven y la fotografía de James Lee Phelan hacen excelente mancuerna con los paisajes montañosos del país árabe.

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Elle (2016) de Paul Verhoeven

Lo que inicia como un típico thriller comercial francés, termina yéndose por lugares divertidamente oscuros que muchos no vemos venir. En este regreso del excéntrico Paul Verhoeven, Isabelle Huppert se lleva la película interpretando nuevamente el personaje de psicótica, esta vez buscando vengarse del hombre que la violó. El legendario director holandés, responsable de grandes éxitos como RoboCop (1987), Total Recall (1990) y Basic Instinct (1992), nos trae esta historia tan diferente a todo lo que ha hecho anteriormente. El filme no pasa a ser la “explosión provocadora con imágenes muy explícitas” que se comentó previo a su llegada al festival, pero es sin duda una cinta muy original dentro del cine de suspenso. ¿Su mayor fortaleza?, sin lugar a duda es la actuación de Huppert.

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Manchester by the Sea (2016) de Kenneth Lonergan

Kenneth Lonergan, quien anteriormente había escrito los guiones de Analyze This (1999) y Gangs of New York (2002), trajo una de las mejores películas al festival con Manchester by the Sea. Se trata de un drama acerca del duelo y la soledad, que si bien cumplió con una pizca de un comic relief muy natural en ciertas escenas, se consolida como un gran ejercicio melancólico. Lonergan apoya eficazmente esta fuerza dramática en Casey Affleck, de quien muy probablemente veamos una nominación a Mejor Actor. La música de Lesley Barber complementa la sutil pero poderosa atmósfera melancólica de la película, mientras que el guión, escrito por el mismo Lonergan, se encarga de sacar lo mejor de un Affleck emocionalmente irreparable. Manchester by the Sea es comida para la Academia; tiene todo lo necesario para postularse como una de las preferidas en los Oscar.

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La fille inconnue (2016) de Jean-Pierre y Luc Dardenne

Los hermanos favoritos de Cannes (evidentemente junto con los Coen) regresaron a la selección oficial del certamen francés con este drama que tiene muchos vestigios de su proyecto anterior Deux jours, une nuit (2014). Partiendo nuevamente del dilema moral y la crítica social que tanto caracteriza su cine, los Dardenne nos cuentan la historia de una doctora (Adèle Haenel) que, motivada por la culpa al no haber prevenido la muerte de una niña, se aventura en una encrucijada que la llevará a lugares peligrosos. El estilo de los Dardenne está muy presente en su nueva cinta: secuencias largas de una sola toma, no utilización de música como recurso narrativo, y actuaciones realistas para encarnar personajes ordinarios. Su debilidad fue la narrativa un tanto repetitiva y la lentitud con que se desarrolla la historia. Finalmente, La fille inconnue retoma un poco el concepto del “puerta en puerta” que tuvo más peso dramático en Deux jours, une nuit, significando una pérdida de combustible par los Dardenne.

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Juste la fin du monde (2016) de Xavier Dolan

El nuevo cineasta favorito del nicho hipster regresa después de un homerun con su pasada Mommy (2014). En esta ocasión, Dolan nos trae una adaptación de la obra de teatro homónima de Jean-Luc Lagarce acompañado de un elenco francófono de primera clase, conformado por Gaspard Ulliel, Léa Seydoux, Nathalie Baye, Vincent Cassel y Marion Cotillard. Los rasgos típicos de Dolan siguen vigentes, pero con Juste la fin du monde el cineasta québécois abusó de algunos elementos narrativos, como el uso de la música y la fotografía. Algunas canciones parecían estar ahí más por el mismo gusto de Dolan que por funcionar con la secuencia en cuestión. Además, los primeros veinte minutos pueden sentirse un tanto claustrofóbicos por la falta de espacio dentro de un infinito número de close-ups. Sin embargo, dentro del lado bueno, la dirección de actores parece ser el don del québécois; el reparto entrega interpretaciones intensas en casi todas las escenas, alcanzando las diferentes notas en los seis personajes. No por algo Dolan se llevó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes por esta película.

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Esa era Dania (2016) de Dariela Ludlow

Pasando a un plano más local, nos encontramos con una cinta mexicana en competencia. Esa era Dania nos cuenta la historia de una adolescente capitalina que, inmersa en una depresión, no logra vencer los obstáculos que la frenan a diario. Lo interesante en el proyecto de Dariela Ludlow es el ejercicio de ficción y documental que ésta lleva a cabo: la directora encuentra a Dania, decide filmar una ficción en torno a su vida, finalmente le muestra el producto terminado a Dania filmando a la vez sus reacciones y reflexiones. Es entonces que ocurre una sinergia entre el personaje y la persona de Dania; el ejercicio cinematográfico no es sólo para el espectador, sino para la misma Dania que sufre un cambio al realizar la película y posteriormente al verla terminada. Esa era Dania es uno de esos curiosos experimentos que uno encuentra en Morelia, esta vez acerca de la fusión entre el documental y la ficción.

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Nocturnal Animals (2016) de Tom Ford

El diseñador de moda convertido a director de cine regresa con una segunda película más ambiciosa que la anterior. Nocturnal Animals, protagonizada por Amy Adams y Jake Gyllenhaal, es la viva evidencia de que Ford sabe hacer cine, y lo sabe hacer bien. La película, basada en la novela Tony and Susan de Austin Wright, sigue la historia de Susan (Adams) y su vulnerabilidad emocional al leer la nueva novela de su ex esposo (Gyllenhaal). Paralelamente, se recrea en pantalla la historia que Susan lee. Después de un drama acerca de la soledad y la búsqueda de identidad con A Single Man (2009), Ford se adentra en el terreno del thriller psicológico, con una historia desgarradora y situaciones viscerales que nos mantienen al borde de nuestro asiento en todo momento. Las actuaciones de Amy Adams, Jake Gyllenhaal y Aaron Taylor-Johnson son excelentes, pero el knockout fue de Michael Shannon interpretando al detective Carlos; veo difícil que no sea Shannon el contendiente más fuerte para el Oscar a Mejor Actor de Reparto.

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El vigilante (2016) de Diego Ros

La ganadora de este año del Ojo a Mejor largometraje ficción sigue la historia del vigilante de una obra en construcción durante una noche de eventos bizarros. Lamentablemente, desde la perspectiva de un servidor, lo que comienza como un buen thriller con motivaciones establecidas termina siendo una enredadera de cabos sin atar. La excelente fotografía de la vista nocturna de la ciudad, a cargo de Galo Olivares, y la entrañable actuación de Leonardo Alonso (ganador del Ojo a Mejor actor) no fueron suficientes para salvar la película de Diego Ros; no hay sentido al final de esta historia. Al parecer, por alguna razón, sí fue suficiente para el jurado oficial del festival.

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The Birth of a Nation (2016) de Nate Parker

Entre mis más esperadas del festival, se encontraba este descubrimiento de Sundance que abrió nuevamente el diálogo acerca de la historia del racismo en Estados Unidos y sus repercusiones en la actualidad. Además, la película tuvo su auge al mismo tiempo que los escándalos de police brutality en algunos estados de EE.UU. y el movimiento Black Lives Matters, dándole aún más combustible a su promoción. El debut de Parker es un violento episodio histórico que impresiona, entre tantas cosas, por la brutalidad de sus imágenes, muchas de las cuales incluso podrían ser vistas como políticamente incorrectas en muchos sectores de la sociedad norteamericana. Dentro del aspecto cinematográfico, Parker nos introduce en su película con un espléndido diseño y calidad de producción. Lamentablemente para el cineasta debutante, el guión torna soso y totalmente predecible a mitad de la cinta. The Birth of a Nation ya no es la fuerza imparable que acabaría como favorita a los ojos de la Academia. Sin embargo, Parker realizó un sólido debut de grandes magnitudes en distintos aspectos cinematográficos. Al final, entre las muchas películas en la programación del festival, esta es una de las más emotivas.

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La La Land (2016) de Damien Chazelle

En mi opinión, el tercer largometraje de Damien Chazelle no sólo es la mejor película que se presentó en Morelia, sino que posiblemente sea la mejor de este año. La La Land es una producción musical de grandes proporciones y una carta de amor a Hollywood al mismo tiempo. El cinefotógrafo Linus Sandgren hace magia de las secuencias musicales, la música de Justin Hurwitz homenajea a este género simbólico de la época de oro de Hollywood (sin caer en el cliché) y la trágica y dulce química entre Ryan Gosling y Emma Stone rompe los corazones de los espectadores. Sin embargo, el ingrediente secreto en el éxito de La La Land es el mismo sujeto responsable del proyecto; si Damien Chazelle demostró tener bastante talento como realizador con Whiplash (2014), en esta ocasión demuestra ser un prodigio del séptimo arte. Los últimos 20 minutos son de gran fuerza cinemática; Chazelle nos apuñala de frente y nos desgarra las fibras más sensible de una manera espectacular. Estamos delante de uno de los mejores realizadores de la meca hollywoodense actual.

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La región salvaje (2016) de Amat Escalante

Uno de los realizadores mexicanos con más presencia en el extranjero da un giro salvaje con su nueva película, galardonada con el León de plata a Mejor Director en el festival de Venecia. La región salvaje sigue la historia de una familia tradicional y provinciana cuyas vidas cambiarán radicalmente con la llegada de Verónica, una extraña chica que conoce a una criatura fuera de este planeta que resuelve los problemas de cualquier persona. Esto sucede siempre y cuando se tenga una conexión favorable con la criatura; de lo contrario, ésta puede tornar muy violenta. En el aspecto visual, Escalante conserva su estilo contemplativo en este cuarto largometraje. Sin embargo, el guanajuatense elige una manera muy peculiar de desarrollar la historia. La región salvaje toca los temas de machismo, la hipocresía y la homofobia -muy arraigados en la cultura mexicana-, y los trata a través de una mezcla de ciencia ficción y drama, poniendo por delante el concepto de la sexualidad. Sin lugar a duda, el proyecto más original de Escalante hasta ahora.

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The Salesman (2016) de Asghar Farhadi

La nueva película del ganador del Oscar Asghar Farhadi (A Separation, 2011) es un drama de pareja que concentra su poder en las actuaciones de sus dos protagonistas: Rana (Taraneh Alidoosti) y Emad (Shahab Hosseini). Tal fue la hazaña actoral de Hosseini que se llevó el premio a Mejor Actor en el Festival de Cannes, junto con el premio de Farhadi a Mejor Guión. Rana y Emad se mudan a un nuevo departamento donde parece ser que una prostituta fue la anterior inquilina. Una tarde, Rana sufre una agresión por parte de un extraño al haber dejado la puerta abierta, creyendo que había sido Emad quien tocó el timbre. A partir de este incidente, los personajes sufren las secuelas que deja tal evento, haciendo de su tranquila vida un infierno de dudas y precauciones. La construcción de los personajes es el don de Farhadi, y la manera en que estos se desarrollan al final de la cinta es una explosión intensa de emociones.

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Tenemos la carne (2016) de Emiliano Rocha Minter

Metes felación, incesto, necrofilia, orgías y canibalismo a una licuadora, arrojas la mezcla en un molde de mundo post-apocalíptico en México, y tienes la ópera prima de Emiliano Rocha Minter. Tenemos la carne goza de una gran fotografía (de Yollótl Alvarado) que pocos mexicanos tienen en sus óperas primas, así como de una dirección de arte muy bien lograda (cortesía de Manuel García), pero si se explora el terreno de la narrativa y de las motivaciones de los personajes, no tienes nada. Rocha Minter nos presenta una fantasía torcida y oscura, visualmente exquisita, pero vacía en todos sus aspectos narrativos. Hay quienes justificarán la cinta por tener un estilo “poético” o meramente “artístico”, pero en el cine, si el guión no tiene pies ni cabeza y no hay cabos que se aten, no es cine.

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¡Lo mejor del FICM en la Ciudad de México!

Del viernes 4 al jueves 10 de noviembre, el Festival llega a la capital con una selección específica de su programación. Las películas a presentarse son:

1. The Birth of a Nation de Nate Parker
2. Elle de Paul Verhoeven
3. Manchester by the Sea de Kenneth Lonergan
4. Toni Erdmann de Maren Ade
5. Neruda de Pablo Larrain
6. L’odyssée de Jérôme Salle
7. Kiki, El amor se hace de Paco León
8. Hedi de Mohamed Ben Attia
9. La chica del tren de Tate Taylor
10. Sully de Clint Eastwood
11. All the World’s a Screen: Shakespare on Film de David Thompson
12. Rauf de Caner Soner
13. The Yard de Måns Månsson
14. Homenaje a Julio Bracho: La sombra del caudillo.

Y también las ganadoras del FICM, como:

Premio del público largometraje 14º FICM
Las Tinieblas, de Daniel Castro

Premio del público documental 14º FICM
Tempestad, de Tatiana Huezo

Mejor largometraje mexicano 14º FICM
El Vigilante, de Diego Ros

Mejor Primer o Segundo Largometraje Mexicano 14º FICM
El sueño del Mara´akame, de Federico Cecchetti

Mejor documental Mexicano 14º FICM
Bellas de noche, por María José Cuevas

Ganadores Cortometrajes mexicanos 14º FICM

Podrán disfrutar de estas películas en las sedes de Cinépolis: Diana, VIP Carso, Miyana, Oasis Coyoacán y Perisur. De igual manera, les compartimos los horarios de Lo mejor del FICM

Gonzalo Suárez: Homenajeado en el 25 Festival de Cine de Madrid.

El Festival de Cine de Madrid cumple 25 años y decide dedicar su primer cuarto de siglo a Gonzalo Suárez, cineasta y escritor prolífico.

Natalia Martínez: @Nataliama2

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Para mí el cine nunca fue un trabajo, fue más un juego.

– Gonzalo Suárez.

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El pasado viernes 14 de octubre arrancó el Festival de Cine de la Plataforma Nuevos Realizadores en la capital de la Península Ibérica. A manera de inauguración se rindió homenaje a uno de los realizadores esenciales de la cinematografía española.

El homenaje se celebró en el Cine Doré, situado en el barrio de Antón Martín, calle Santa Isabel. Este espacio, ahora sala de exhibiciones de la Filmoteca Española, se inauguró en diciembre de 1912. El Cine conserva su nombre original y guarda aún, entre sus paredes color azul turquesa, ese aire de comienzos del siglo XX. La sala envuelve al espectador, lo hace olvidarse del ruido de la tecnología, de las responsabilidades diarias, del tedio, para adentrarse en las ficciones narradas por la pantalla grande.

¿Existirá mejor lugar que el Cine Doré para rendir homenaje a un gran cineasta español? Lo dudo.

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El viernes 14 de octubre a las veinte horas, en un Madrid en el que ya comienza a anochecer a horas decentes, Gonzalo Suárez caminó por el pasillo central de la sala de proyecciones siendo aplaudido por todos los ahí presentes. Así comenzó el 25 Festival de Cine de Madrid de la Plataforma Nuevos Realizadores: rindiendo homenaje a uno de los personajes del cine español más emblemáticos y admirados.

Suárez nació en Oviedo, Asturias en 1934. Recorrió varios oficios antes de dedicarse a la imagen en movimiento. Fue pintor, ejerció como periodista deportivo bajo el seudónimo de Marin Girard y hasta hoy sigue saltando entre la faena del novelista y el cineasta. Fue ganador del premio Nacional de Cinematografía y del Goya a la mejor dirección por Remando al viento (1988)– filme protagonizado por Hugh Grant.  Es escritor y director; ni uno, ni otro, sino ambos, porque ambos oficios se complementan. Bien dijo alguna vez Julio Cortazar sobre él: “¿Escritor que hace cine, cineasta que regresa a la Literatura? De cuando en cuando hay mariposas que se niegan a dejarse clavar en el cartón de las bibliografías y los catálogos, de cuando en cuando, también, hay lectores o espectadores que siguen prefiriendo las mariposas vivas a las que duermen su triste sueño en las cajas de cristal”.

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Para los madrileños que nos leen, dejamos aquí el link donde podrán encontrar la programación completa del festival con las proyecciones de los filmes de Suárez que se realizarán en Cine Doré:

Programa de mano del 25 Festival de Cine de Madrid, Plataforma Nuevos Realizadores. 

En cambio, para los que están lejos de la capital española, pero que quisieran conocer la obra de este imaginativo cineasta, IV Acto les recomienda tres de sus películas:

La Parranda (1977)

La producción cuenta con un reparto excepcional, desde Charo López hasta José Sacristán. Este filme es la adaptación del libro A Esmorga de Eduardo Blanco Amor. El encuentro definitivo con el cine español de Gonzalo Suárez.

Datado en 1934, narra la historia de un Cibrán, un obrero que le promete a su amante trabajar para que ella pueda dejar de ejercer la prostitución. A la mañana siguiente, en el camino a su nuevo trabajo, se encuentra con sus dos amigos, el Bocas y el Milhombres. Cibrán cede ante los convites del par de borrachos y comienza así una jornada caracterizada por episodios de grave demencia, violencia, sexo y excesos. Con escenas que rayan en el surrealismo de la edad de plata, el filme nos muestra a un personaje principal desdichado y poco convencido sobre si seguir hundiendo su vida o cumplir con su promesa de estabilidad laboral.

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El detective y la muerte (1944)

De nuevo, con pinceladas de un surrealismo sombrío, Gonzalo Suárez construye una atmósfera negra protagonizada por el único elemento al que nadie puede escapar: la muerte.

Un importante magnate (Héctor Alterio) tiene el poder de quitarle o darle vida a quién él quiera, sin embargo, no tiene la capacidad de prevenir su inminente muerte. El magnate le regala a su hija -con la que mantiene una relación amorosa- un artefacto que le permitirá verlo después de muerto. La hija lo que en realidad desea es que su madre, la Duquesa, muera, así que la manda matar.

El detective Cornelio (Javier Bardem) perdidamente enamorado de la Duquesa, hará hasta lo imposible por que sobreviva.

Remando al viento (1988)

Los protagonistas de este filme son el poeta inglés Lord Byron (Hugh Grant), la creadora de Frankenstein, Mary Shelley (Lizzy McInnerny) y su esposo el escritor Percy Bysshe Shelley (Valentine Pelka). El primero incita a sus dos amigos a escribir una historia de terror. Es así que Mary comienza su obra maestra, Frankenstein. Una cadena de eventos misteriosos, de tragedias, le comienzan a suceder a las personas que rodean a la escritora. Mary, perdiendo la cordura, está convencida de que el monstruo que creó es el que causa todas esas desventuras. Un filme que se esfuerza por recrear cada aspecto de los dogmas del romanticismo hecho para los amantes de la literatura.

Festival de Cine Coreano en la Ciudad de México

David Azar: @DavidAzar93

El cine coreano ha tenido un boom impresionante que empezó a finales de los años noventas y que si tuviera que describir con tan sólo una palabra, sería la palabra intenso. Es una experiencia visual y auditiva cual deporte extremo; cineastas coreanos que actualmente gozan de renombre internacional como Park Chan-Wook, Bong Joon-Ho, Lee Chang-Dong y Kim Ki-Duk son creadores de historias que, con el solo hecho de recordar la primera vez que las digerimos, sentimos de nuevo ese hormigueo que caracteriza a los amantes del séptimo arte al salir satisfechos de la sala de cine. Películas con giros inesperados y técnicas visuales exquisitas como Oldboy (Park Chan-Wook, 2003) y I Saw The Devil (Kim Jee-Woon, 2010), o películas construidas al rededor atmósferas místicas y trascendentales como Las estaciones de la vida (Kim Ki-Duk, 2003) y Pinceladas de fuego (Im Kwon-Taek, 2002) son algunas características que presume este cine emergente.

Tan fuerte ha sido el reflector sobre la cinematografía de este país asiático que México, por medio del Centro Cultural de Corea y Cinepolis, se puso manos a la obra para empapar una que otra pantalla con la esencia de este país: por si no lo sabían aún, el Festival de Cine Coreano se llevó a cabo del 25 de septiembre al 1 de octubre en la Ciudad de México y trajo consigo cuatro largometrajes: Los ladrones (Choi Dong-Hoon, 2012), Todo sobre mi mujer (Min Kyu-Dong, 2012), Confesiones de un asesino (Jeong Byeong-Gil, 2012) y Antes de la boda (Hong Ji-Yeong, 2013).

Debido a los deberes que a un cinéfilo obstruyen en su camino, un servidor tuvo la oportunidad de ver solamente dos películas que afortunadamente, si mi instinto no me engaña, fueron las que más valieron la pena del Festival: la divertidísima Los ladrones y el thriller Confesiones de un asesino.

Como mencioné antes: intenso.

Los ladrones

The Thieves gira en torno a una banda profesional de ladrones de Corea del Sur compuesta por: Popie (Jung-Jae Lee, Hanyo), Yenicall (Gianna Jun, Blood: El último vampiro), Chewingum (Hae-suk Kim, Bakjwi) y Zampano (Soo-hyun Kim, Chang-Pi-Hae). Con el fin de olvidar su último golpe, el grupo viajará a Macao para llevar a cabo un lucrativo trabajo: deberán robar un valioso diamante conocido como “Lágrima del Sol”, a un despiadado criminal llamado Wei Hong (Guk-Seo Ki, Ahbuwei Wang). La joya se encuentra en la habitación de un reconocido casino. La banda de malhechores descubrirá que el antiguo socio de Popie (que acaba de salir de prisión) está detrás de este nuevo trabajo. Como entre los ladrones no existe el honor, cada uno de ellos intentará llevar a cabo su propio plan para alzarse con el preciado botín. (vía Cinepolis)

Los ladrones es un espectáculo desde el primer fotograma hasta el primer indicio de los créditos finales. Cuenta con el glamour y estilo de Ocean’s Eleven (Steven Soderbergh, 2001) y el ingenio y adrenalina de Nueve Reinas (Fabián Bielinsky, 2000). La fórmula que Choi emplea en su cinta es efectiva: personajes bien pulidos; escenarios , que abarcan desde Busan y Hong Kong hasta Macao; y un guión muy pensado con el número de giros necesarios para traer al espectador sudando entre los secretos y las trampas de la trama. La comedia está a la par de las secuencias de acción, haciendo de Los ladrones un entretenimiento visual con la cantidad necesaria de complejidad y ritmo que se necesita dentro de sus dos horas y quince minutos de metraje. No por algo se encuentra entre las cinco películas coreanas más taquillera de todos los tiempos.

Confesiones de un asesino

Un hombre, familiar de una de las víctimas de un asesino en serie de 10 mujeres, salta de un edificio delante del detective encargado del caso. Dos años más tarde, un hombre llamado Lee Doo-seok publica un libro titulado “Confession of Murder” (Confesiones de un asesino) haciéndose responsable de los asesinatos ocurridos 17 años atrás. Su libro se convierte en un gran éxito, pero aparece otro hombre que afirma ser el verdadero culpable. (vía Cinepolis)

Cinismo y confusión son la base de este thriller tan cargado de intensidad que Byong-Gil construye alrededor de dos dimensiones de espectadores: nosotros y los ficticios, dentro del filme. Muchos diríamos a primera vista que la síntesis de la película son los motivos del verdadero asesino, revelados al final de la historia, o el deseo de venganza (algo tan presente y creativo en el cine coreano) del detective Choi (Jeong Jae-Yeong). Sin embargo, yo tengo otra opinión al respecto: la síntesis, Byong-Gil demuestra, es el grado de morbosidad y cinismo que la gente puede cultivar alrededor de una noticia; todo el público coreano sigue intensamente de cerca la cobertura de los los hechos, desde la publicación del libro de memorias del asesino hasta los debates del final. No cabe duda que la controversia vende, y la manera en que los televidentes y fans son presentados en la película llega a rayar la moral. Aquí el drama recae en dos vertientes: la manipulación de los medios, siempre al alcance de lo que la gente desea ver, dejando de lado cualquier noción de ética; y el hambre del público, anhelando que la historia torne cada vez más perturbadora. El resultado no es solamente una película emocionante, sino un estudio de la relación de los medios y las masas que, aunque llevado al extremo, vale la pena tener presente. Por consecuente, desde un ángulo muy poco convencional, Confesiones de un asesino es una película humana, si tomamos en cuenta la conducta de la gente.

Puedo concluir firmemente que quedé satisfecho con el Festival. Espero que los espacios de cine alternativo, como el comentado en este artículo, sigan creciendo con frecuencia. Recordemos que estas dinámicas, como cualquier otra en el mundo del mercado, trabajan por medio de la oferta-demanda. Así que pidamos más cine, hablemos de lo que queremos ver en las salas, y mientras tanto disfrutemos los espacios que ya tenemos.

Mexicanos al grito de Cannes

David Azar: @DavidAzar93

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Emilio “el indio” Fernández

Estamos a tan solo unos días del festival de cine más prestigioso del mundo y gran favorito de la crítica internacional. La 68 edición del Festival de Cannes arranca el 13 de mayo y culmina el 24 del mismo mes, con un jurado excepcional bajo el presidio de los hermanos Coen. La lista de filmes por estrenar es exquisita, y entre las culturas de todos los rincones del mundo tenemos a cineastas de talla como Hirokazu Kore-eda, Jacques Audiard, Matteo Garrone, Jia Zhangke, Yorgos Lanthimos y muchos más.

Dos sorpresas resonaron por los alrededores de México: David Pablos compite en la selección paralela Un Certain Regard con su última cinta Las elegidas (2015) mientras que Michel Franco, ya familiarizado con el glamour del festival, compite en la selección oficial con su nuevo filme Chronic (2015).

No es de extrañar la presencia del talento mexicano en la costa azul, pues ya más de un cineasta ha sabido enamorar a la crítica especializada en el marco del festival con sus historias. La participación de México en el Festival de Cannes se remonta desde sus inicios, con María Candelaria (1944) de Emilio ‘el indio’ Fernández como la primer película mexicana en la historia del certamen. El indio sorprendió a la audiencia y puso el nombre del cine mexicano en alto cuando el filme fue acreedor del Gran Premio del festival (hoy en día conocido como la Palma de Oro), siendo la primera película latinoamericana en obtener dicho reconocimiento.

Luego tenemos al surrealista por excelencia, Luis Buñuel, quien a pesar de ser español, gran parte de su cine es esencialmente mexicano y también objeto de reconocimiento en dos ocasiones: Buñuel fue acreedor al premio de Mejor Director por su obra maestra Los olvidados (1951) y diez años más tarde se llevaría la Palma de Oro junto con los aplausos de la audiencia con su filme Viridiana (1961), donde Fernando Rey y Silvia Pinal hipnotizan a través la pantalla.

The notorious Last Supper sequence in Luis Buñuel's VIRIDIANA.  
Viridiana

Pasaría un largo numero de ediciones del festival para que México volviera a brillar con su cinematografía en el sur de Francia. No es sino hasta en el 2002 cuando el mundo conoce a un nuevo talento mexicano con un cine de corte contemplativo. Carlos Reygadas pisa la alfombra roja para presentar su ópera prima Japón (2002), la cual le valdría al joven realizador la Cámara de Oro, premio otorgado a la mejor primer película por un director debutante en el festival. Michael Rowe también se llevaría este reconocimiento posteriormente con su filme Año bisiesto (2010). La presencia de Reygadas en Cannes se convirtió en costumbre, pues no sólo el mexicano ha presentado el resto de su filmografía al paso de los años, sino que dos de ellas fueron premiadas con premios aún más prestigiosos: Luz silenciosa (2007) acaparó los reflectores y el Premio del Jurado y, cinco años más tarde su último filme hasta el momento, Post Tenebras Lux (2012), se hizo con el premio a Mejor Director del festival, después de ser abucheada por un público insatisfecho al final de su proyección.

¿Más mexicanos al grito de premios? Nuestro último gran ganador, Alejandro González Iñárritu, ganó el premio a Mejor Director años atrás con su filme Babel (2006), y Javier Bardem fue coronado con el premio de Mejor Interpretación Masculina con Biutiful (2010), dirigida también por el reciente ganador al Oscar. El guanajuatense Amat Escalante, discípulo del mismísimo Reygadas, también probó la gloria cuando su película Heli (2013) le valió el premio a Mejor Director. Ese mismo año, el debutante Diego Quemada-Diez se hizo notar en la sección Un Certain Regard con su cinta La jaula de oro (2013) cuando su elenco de no-actores fue galardonado con el premio a Mejor Ensamble.

Pues así va la fila de reconocimientos que el cine mexicano ha obtenido a lo largo de la existencia de este festival cargado de lo mejor del séptimo arte. Ahora es el turno de estos dos cineastas quienes se embarcan a la competencia con los titanes de la cinematografía internacional, pero eso sí, con proyectos que seguramente tienen con qué brillas.

Por cierto, Michel Franco, quien debuta en el idioma inglés con Chronic este año, ya brilló anteriormente en Cannes con su filme Después de Lucía (2012). El realizador mexicano regresó a casa con el premio Un Certain Regard, otorgado por Tim Roth, presidente del jurado en esa ocasión.

Iñárritu o (la esperada virtud del talento mexicano)

David Azar: @DavidAzar93

Creo que para ser un director de cine, uno tiene que ser un guerrero que no se deja ser vencido por los obstáculos que se presentan todos los días. Todos colgamos de hilos delgados y estamos a la merced de varios elementos; si uno cae todo se viene abajo, y como el buen guerrero que soy no me voy a venir abajo” Alejandro G. Iñárritu

Alejandro Gonzalez

El cine mexicano tuvo su mayor auge durante los años 40 y 50, periodo conocido como la “época de oro”. Fue durante este periodo cuando México realmente tuvo una industria cinematográfica con bases solidas, produciendo películas a un ritmo inigualable, y los frutos de su producción alcanzaron muchos lugares y festivales alrededor del mundo. Nombres como los de Emilio “el Indio” Fernández, Roberto Gavaldón e Ismael Rodríguez resonaban no solo como los mejores directores mexicanos, sino también los mejores de toda Latinoamérica en ese tiempo.

Durante estas dos décadas, el cine mexicano era famoso por sus melodramas, en los cuales muchos actores la hicieron también de cantantes. Este hecho despegó las carreras de muchos artistas mexicanos tanto en la industria cinematográfica como en la musical. Actores como Pedro Infante y Jorge Negrete ganaron fama internacional al cantar en sus películas, y su música ha permanecido como un elemento importantísimo en la cultura pop mexicana.

La mayoría de estos filmes, incluso cuando contaban con argumentos extremadamente dramáticos, siempre fueron llevados a cabo de una manera muy suave y convencional. Luis Buñuel fue una de las muy pocas excepciones con algunos de sus filmes como Los Olvidados (1950) y El Ángel Exterminador (1962); el director español-mexicano exploraba temáticas más oscuras y controversiales, realizados con una visión más cruda de lo habitual.

A finales de los años 60, México sufrió una fuerte decadencia en su industria y cultura cinematográfica, dando un giro extremo a su producción fílmica. El cine de “ficheras” empezó a producirse y pretendía llegar a una audiencia diferente. Sus temas caían en lo grotesco a través de argumentos pornográficos, mayormente centrados en cabarets como locaciones y prostitutas como personajes, dando como resultado el declive de México en el panorama internacional de cine de renombre. Curiosamente, muchas celebridades nacionales de la actualidad llegaron a la fama gracias a esta época del cine mexicano.

No fue hasta finales de los 90 que México empezó a llamar nuevamente la atención en el panorama internacional desde la “época de oro”. Alejandro González Iñárritu rompió en el universo del séptimo arte a comienzos del nuevo milenio con su opera prima Amores Perros (2000). La esencia y energía del debut de Iñárritu era algo diferente a cualquier otra cosa antes hecha en la historia del cine mexicano: el estilo del cineasta consistía en tomas a cámara en mano en vez de planos estabilizados con la ayuda de un tripie o Dolly, brindándole al filme una sensación más realista, más natural y más tangible, casi documentalista. Con el apoyo de un guión detalladamente construido por Guillermo Arriaga, conocido como el maestro de la narrativa no lineal, Iñárritu recreó una atmosfera realista de elementos dramáticos que se convertiría en su firma personal que bien plasmaría en sus siguiente películas.

Arriaga e Iñárritu se dieron cuenta del exitoso resultado proveniente de su colaboración; esto motivó a la pareja a la realización de otros dos filmes antes de decidir partir por diferentes rumbos. 21 Grams (2003) fue el segundo proyecto de Iñárritu, y el primero en ser producido por un estudio Hollywoodense. El resultado fue otra vez favorable, gracias a la combinación del ya descubierto estilo innovador del director y a un fresco reparto de renombre que consistía en actores de talla grande, tales como Sean Penn, Benicio Del Toro y Naomi Watts, todos ellos grandes celebridades de la meca del cine. Babel (2006) fue el siguiente y último filme de la mancuerna Iñárritu-Arriaga. El tercer proyecto de la pareja terminó siendo el más premiado en su tiempo, contando una vez más con una narrativa no lineal, pero en esta ocasión combinando no sólo tres historias, sino cuatro países, culturas e idiomas también. Babel recibió siete nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Director, causando una catarsis nacional, y otorgó a Iñárritu el premio a Mejor Director en la edición 59 del Festival de Cannes, siendo el primer mexicano en recibir dicho reconocimiento.

Después de una discusión de diferencias creativas, la separación de la célebre mancuerna de dirección y guión fue inminente. Arriaga sentía que no recibía el crédito suficiente y clamaba ser tan creador de los filmes como el mismo Iñárritu, mientras que el director defendía su posición de creador absoluto afirmando que Arriaga nunca había pisado un set cinematográfico.

Guillermo Arriaga
Guillermo Arriaga

Fue sólo después de tres años de ausencia productiva que el realizador mexicano regresó con su cuarto filme, Biutiful (2009), escrito por sus nuevos colegas Armando Bo, Nicolás Giacobone, y él mismo. Este proyecto sería el primero en la filmografía de Iñarritu en no contar con una narración no lineal. La película se estrenó en la edición 63 del Festival de Cannes y le otorgó a Javier Bardem, quien interpreta al protagonista, el premio a Mejor Actor. Muchos críticos y otros cineastas se han referido a Biutiful como la cinta más madura y convincente dentro del cuerpo de trabajo del mexicano. El filme explora la desesperación y desolación que generan las circunstancias externas e incontrolables, y nos golpea con el discurso de la debilidad del ser humano ante las causas mayores: Uxbal, el personaje principal, descubre que está muriendo de cáncer y lucha por encontrar a alguien que pueda ver por sus dos hijos cuando él ya no esté ahí para ellos. La manera en que Iñárritu lleva a cabo la dramatización es muy fértil y aterradora.

La mirada realista de Iñárritu se traduce en la pantalla gracias a la fotografía de Rodrigo Prieto, cinematógrafo de cabecera en la filmografía del director. La música del cine de Iñárritu, escrita y conducida por el compositor argentino Gustavo Santaolalla, siempre carga en sí el tono acertadamente depresivo que encaja de manera perfecta con el ambiente de las historias que el cineasta pretende contar.

Para su último filme, Iñárritu hizo un cambio radical en su estilo. Birdman or (the Unexpected Virtue of Ignorance) [2014] encontró su lugar como uno de las mejores películas, sino es que la mejor, del año en que se estrenó así como una de las ejecuciones del plano secuencia más impresionante de todos los tiempos, curiosamente realizada por un cinematógrafo diferente al colaborador usual, pero excepcional como él mismo: el mexicano Emmanuel “el chivo” Lubezki.

Birdman or (the Unexpected Virtue of Ignorance) sigue la historia de Riggan (interpretado por un sorprendente Michael Keaton), una celebridad en crisis existencial quien, después de haberse hecho de muchísima fama al encarnar a un superhéroe en sus mejores años, busca desesperadamente el reconocimiento perdido al intentar debutar en Broadway con una obra de teatro que él mismo adapta, dirige y estelariza.

Existen muchísimas razones por las cuales alabar Birdman or (the Unexpected Virtue of Ignorance), tanto en cuestiones técnicas como narrativas. Por una parte, Iñárritu optó por un enfoque muy ambicioso para la realización de esta película; filmó el guión (una vez más, escrito por él mismo, sus colaboradores de Biutiful y Alexander Dinelaris como nuevo elemento) de manera que toda la cinta aparenta ser una sola toma. Lubezki es elemento clave para este logro. También, Birdman or (the Unexpected Virtue of Ignorance) es el primerísimo intento de Iñárritu dentro de otro género cinematográfico que no sea el drama realista que tanto lo caracteriza: la comedia negra.

Michael Keaton y Alejandro G. Iñárritu
Michael Keaton y Alejandro G. Iñárritu

Para este proyecto, Santaolalla se hizo a un lado y abrió paso a otro talento musical con una propuesta fresca y alternativa para la banda sonora. El baterista de Jazz Antonio Sánchez brinda un ritmo vitalmente interactivo a los personajes de la película por medio de solos de batería filosamente coordinados. Uno podría decir que la música de Sánchez se siente como un personaje más dentro de la película.

Para propósitos de realismo, Iñárritu se decidió por planos secuencia y abandonó la la cobertura convencional. Lubezki clama que el guión pedía ser filmado de esta manera y que no estaba previsto así en las etapas tempranas de producción, sino que fue un proceso creativo que se fue desarrollando eventualmente. Michael Keaton expresó que éste ha sido el filme más arduo y exigente del que haya sido parte, puesto que todas las escenas eran de una sola toma continua con muchos movimientos tanto del elenco como de la cámara, y con muchísimo dialogo memorizado en juego.

Birdman or (the Unexpected Virtue of Ignorance) es más que tan solo el trabajo más reconocido dentro de la filmografía de Iñárritu, o el más premiado y nominado también (acreedor a 2 Globos de Oro y 9 nominaciones al Oscar pendientes a resultados); es una evidencia de la creatividad y ambición in crescendo de un verdadero artista cinematográfico. Desde su estreno internacional en la Biennale di Venezia, el filme ha encontrado cada vez más y más entusiastas, y ha puesto a Iñárritu bajo un reflector todavía más incandescente que aquel que lo alumbraba hace apenas unos años.

Alejandro González Iñárritu se ha convertido en uno de los cineastas más influyentes en México y a nivel mundial en la última década, poniendo el nombre de su país, al igual que otros realizadores mexicanos como Alfonso Cuarón y Guillermo Del Toro, en el ojo de millones de espectadores.