Replanteando el Musical: cuatro películas ejemplares

David Azar: @DavidAzar93

Singing in the Rain
Singin’ in the Rain (1952) de Gene Kelly y Stanley Donen

He de confesar algo que puede ser chocante, incluso contradictorio, para muchos cinéfilos lectores: el único género cinematográfico que no soporto es el musical. Entonces, ¿por qué escribí este artículo? Particularmente, mi conflicto con este género es la irrealidad con la que los personajes se desenvuelven con la música dentro de sus historias. Carlos Infante lo explica mejor en la revista digital Filomusica:

“A nadie le extraña que un policía, por ejemplo, pasee por una calle y de repente arranque a cantar y bailar como si del mejor bailarín se tratase, con una coreografía de ensueño y una orquesta colosal sonando de fondo”

Con el musical no hay más que dos opciones: o no lo toleras o lo amas. Me he topado con muchos que comparten mi punto de vista respecto al género. Pero igualmente, me he encontrado con muchos que quedan irremediablemente fascinados. Sin embargo, después de haber explorado un poco más, creo entender cuál es la fascinación por el cine musical. Si no me equivoco, es esa misma irrealidad que mencioné antes lo que hace que guste tanto y a tantos.

En fin, sea cual sea tu postura, el cine musical es un género único, inigualable y opera dentro de sus propias reglas de fantasías. En este universo, la música deja de ser un acompañamiento estético que refleja el estilo o el sentimiento de una escena y se convierte en un elemento narrativo ineludible que no sólo carga con el espíritu de la historia, sino que la mueve hacia adelante. El cine musical constituye una gama de creatividad en la que músicos, compositores (y a veces también los bailarines) convergen en una sintonía particular con el lenguaje cinematográfico, mismo que incluso hoy en día no goza de una especificidad total.

He de admitir que, a pesar de no considerarme un fan del género, me he topado con cintas muy interesantes que sólo serían posibles gracias a la infinita experimentación que comprende el cine musical. A continuación, les comparto cuatro películas que, incluso si no pueden catalogarse estrictamente en el género, han abordado el concepto musical de maneras diferentes e interesantes.

Une femme est une femme (1961) de Jean-Luc Godard

En 1960, el cineasta franco-suizo y pionero de la Nouvelle vague Jean-Luc Godard saltó de la crítica de cine a la realización cinematográfica, en el formato largometraje, con la inusual À bout de shuffle. Marcó así el inicio de una obsesión del director por desmenuzar el cine para entenderlo a fondo, encontrar un lenguaje específico y darle un lugar legítimo junto a las demás artes. Ése mismo año, el director hizo Le petit soldat, una película que causó controversia por su contenido político acerca del papel de Francia en la guerra de Algeria. Fue tan sólo un año después que llegó su tercera película, Une femme est une femme, la que el mismo Godard llamaría su “verdadera primer película”.

La trama (algo irrelevante cuando se trata de Godard) sigue la relación de Angéla (Anna Karina), una bailarina exótica , y su novio Émile (Jean-Claude Brialy) en torno a una discusión sobre tener un hijo. Alfred (Jean-Paul Belmondo), el mejor amigo de Émile, está enamorado de Angéla y se propone a coquetearle a lo largo del filme con el fin de conquistarla. Por encima de este triángulo amoroso, Une femme est une femme es una oda a la mujer o, como dice J. Hoberman en su ensayo de la película para Criterion Collection, “la idea que Godard tiene de una [mujer]”.

En palabras de su director, Une femme est une femme es “la idea de un musical”, “nostalgia por el musical” y también “un musical neorrealista”. Más que de un musical en sí, se trata de la evidente inspiración y exploración de uno. Por momentos, Godard nos recuerda que estamos en una película por medio de sus experimentos y juegos, como cuando Anna Karina rompe la cuarta pared y le dice al público “Quisiera estar en un musical con Cyd Charisse y Gene Kelly!” al mismo tiempo que posa con un paraguas, haciendo homenaje al clásico del género Singin’ in the Rain (1952).

La música de Michel Legrand converge con la fotografía de Raoul Coutard para brindar más locura al relato, y el leve pero continuo aire de película musical hace más digerible la película en general, o al menos digerible en términos godardianos.

Buena Vista Social Club (1999) de Wim Wenders

En 1996, el músico estadounidense Roland Peter “Ry” Cooder y el productor de música británico Nick Gold viajaron a La Habana, Cuba, para grabar un disco de Highlife con dos músicos africanos. Una vez en la isla caribeña, Cooder se enteró de que los músicos no habían llegado, y no lo harían, pues al final no recibieron sus visas. Cooder y Gold decidieron entonces emprender un proyecto nuevo: reunieron músicos locales de gran prestigio (aunque algunos retirados) y grabaron el disco de son cubano Buena Vista Social Club en un período de seis días. Buena Vista Social Club fue lanzado el 16 de septiembre del año siguiente por World Circuit Records, y la banda fue bautizada con el mismo nombre. El proyecto fue un éxito rotundo.

Al mismo tiempo, el director alemán Wim Wenders documentó todo el proceso de grabación, junto con los conciertos que dio la banda en 1998 en la ciudad de Amsterdam (dos noches en abril) y en el Carnegie Hall de Nueva York el 1 de julio. Sí, es un documental acerca de música y no un musical en sí, pero la manera en que Wenders aprovechó el material que su amigo Ry Cooder puso a su disposición bastó para que el cineasta creara un acceso audiovisual a la música cubana de una excelente calidad. Wenders mezcló imágenes de la grabación y de los míticos conciertos con secuencias musicales hipnotizantes en las que cada músico que conforma la banda habla de su historia personal, su pasión por el instrumento que toca, la música en general, lo que significa Cuba para ellos y, finalmente, cómo fue que se unieron al proyecto de Cooder y Gold. El resultado final es un entrañable retrato personal y general de los músicos y la banda, respectivamente, cargado de buena música cubana en sus diversos matices. Al ver la película, uno olvidaría que Wenders viene de Alemania por el modo en que las imágenes de una Habana detenida en el tiempo fluyen con tanta naturalidad, como si el cineasta conociera los rincones de la isla de memoria y los hubiera capturado con mucha familiaridad.

Buena Vista Social Club (1998) tampoco es un musical en su sentido más estricto, pues se encuentra lejos de la ficción con sus secuencias coreografiadas y dosis de “irrealidad”, pero es una película inmensamente entregada a la música con un estilo muy original en su tratamiento.

Dancer in the Dark (2000) de Lars von Trier

Después de haber realizado el drama más contundente de su carrera con Breaking the Waves (1996) y su incursión al Dogma 95 con The Idiots (1998), Lars von Trier hizo mancuerna con la cantante islandesa Björk para lo que sería el primer y único musical hasta ahora en su filmografía: Dancer in the Dark. En este melodrama, Björk interpreta a Selma, una migrante checa en Washington con una condición degenerativa en la vista que trabaja en una fábrica para poder pagar la cirugía que curaría a su hijo del mismo problema. En medio de este conflicto, Selma sueña despierta frecuentemente, casi en estado de transe, dando lugar a los números musicales de la película. El director danés logra hacer a un lado el elemento de irrealidad del cine musical convencional al justificar las secuencias de baile como meras fantasías de nuestra protagonista, que al mismo tiempo son un escape de la profunda depresión y estrés que imperan en su vida.

Siguiendo la tradición del Dogma 95, aunque sin pertenecer estrictamente a este movimiento, Dancer in the Dark fue filmada en video y no en celuloide. Además, von Trier rodó las secuencias musicales en cámara estática y aumentó el brillo de los colores para contrastarlas con el resto de las escenas. Por otro lado, Björk se encargó de la música en su totalidad, y escribió las canciones junto con von Trier y el poeta islandés Sjón.

Dancer in the Dark ganó la Palma de oro en la 53ª edición del Festival de Cannes y Björk, a pesar de haber decidido no actuar otra vez después de la mala experiencia que fue trabajar con von Trier, recibió el premio a Mejor actriz. La islandesa también estuvo nominada al Oscar en la categoría de Mejor canción original por el tema I’ve Seen it All, misma que interpretó en la ceremonia de premiación.

Interstella 5555 (2003) de Kazuhisa Takenouchi

Dos años después de lanzar su segundo álbum Discovery (2001), Daft Punk estrenó esta película que sirvió como pieza de acompañamiento al proyecto. En colaboración con el legendario escritor y productor de anime Leiji Matsumoto, el dúo francés compuesto por Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo produjo Interstella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem, un musical animado que sigue el rescate de una banda extraterrestre de Pop por un piloto espacial después de que un despiadado manager de la industria discográfica los haya secuestrado para hipnotizarlos y enriquecerse con su música en la Tierra. Kazuhisa Takenouchi, quien quince años antes había dirigido una cinta de Dragon Ball, fue elegido como director del proyecto. Al no tener diálogos, la película se apoya enteramente en la mezcla entre las fascinantes imágenes de Toei Animation (bajo la supervisión de Matsumoto) y la música de Daft Punk como recurso narrativo. La banda sonora es nada más y nada menos que el mismo tracklist de Discovery, con las canciones justo en el orden original en que aparecen en el disco, haciendo del filme una compilación de videoclips que uno tras otro va contando la historia de modo coherente, emotivo y poético.

Interstella 555se convirtió en una cinta de culto casi instantáneamente. Las canciones funcionan como videoclips individuales con sus escenas correspondientes, aunque la mejor manera de disfrutar la música de Discovery es viendo la película de pies a cabeza, como un largo video musical. Interstella 5555 es producto de algunas de las mejores cosas con las que contamos actualmente: anime, ciencia ficción y Daft Punk.

Fuentes:

  • Hoberman, J. (2004) A Woman Is a Woman. The Criterion Collection. Consultado en: https://www.criterion.com/current/posts/330-a-woman-is-a-woman
  • Infante, C. (2004) Historia del Cine Musical (Introducción). Filomusica. Consultado en: http://www.filomusica.com/filo55/historia.html