Las vidas de Daniel Day-Lewis: Un recorrido por sus interpretaciones más distinguidas

Ramón Treviño: @RamonTrevinoF

Day Lewis
Daniel Day-Lewis en There Will Be Blood (2007)

¿Cómo empezar una descripción de Daniel Day-Lewis? ¿Constatándolo como uno de los máximos exponentes del Method acting junto con un recuento de sus mejores anécdotas de “entrar en personaje”? ¿Mencionando su record como el único actor ganador de tres premios Oscar como Mejor Actor? ¿Reconociendo el tiempo que se tomaba el actor entre uno y otro proyecto como parte de su exclusividad y selectividad? Podría ser cualquiera de éstas, y la verdad es que sería insuficiente para construir una rápida imagen de lo que representa Daniel Day-Lewis en el cine. A Day-Lewis no se le describe, se le observa.

El actor inglés anunció su retiro de la gran pantalla apenas el año pasado, después de haber finalizado lo que él llama su última cinta, Phantom Thread, escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson. Esta interpretación de despedida le valió al actor una nominación más al premio de la academia en la categoría de Mejor Actor, de la cual ya tiene el record como máximo recipiente. Day-Lewis, con apenas sesenta años, decide separarse de la audiencia, pero no sin antes dejarnos un magnífico legado, evidencia del talento de uno de los más grandes actores de su generación. A continuación les compartimos una lista con lo que consideramos una muestra de lo mejor que realizó Daniel Day-Lewis en su profesión como actor (al menos hasta ahora).

Lincoln (Steven Spielberg, 2012)

En su interpretación como el 16° presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, Daniel Day-Lewis, bajo la dirección de Steven Spielberg y con un guión de Tony Kushner, nos trasladó al corazón de la Guerra Civil en el país norteamericano. De acuerdo con diversos reportes, el actor nunca rompió personaje durante la filmación; se presentaba como el mismísimo jefe de Estado y salía del set de igual manera. Delgado, canoso y con la distinguida barba, Day-Lewis acompaña a un grandioso elenco que incluye también a Sally Field, Tommy Lee Jones, Joseph Gordon-Levitt y Bruce McGill.

El trabajo de investigación por parte del inglés le permitió reconstruir la personalidad de Lincoln, asesinado el 15 de abril de 1865, cuando seguía en la presidencia. El actor se dio a la tarea de crear una voz totalmente distinta a la suya y, según algunos registros históricos, muy similar a la del ex presidente estadounidense.

El 24 de febrero de 2013, Daniel Day-Lewis recibió su tercera estatuilla dorada en los premios de la Academia como Mejor Actor con Lincoln.

In the Name of the Father (Jim Sheridan, 1993)

Probablemente la cinta menos conocida en esta pequeña lista, In the Name of the Father narra la verdadera historia de Gerry Conlon, un norirlandés común y corriente que fue injustamente declarado culpable por un acto terrorista que ocurrió en Londres en 1974, organizado por el Ejército Republicano Irlandés Provisional (IRA, por sus siglas en inglés). Conlon y su padre, Giuseppe, fueron encarcelados por un crimen que no cometieron. Gerry pasó 14 años en prisión, mientras su padre murió en la cárcel cinco años después de la sentencia. La cinta está basada en el libro Proved Innocent que Conlon escribió después de haber sido liberado en 1991.

Enfocados más en la película, la labor que hace Daniel Day-Lewis en la evolución del personaje principal de principio a fin es digno de analizar con detenimiento. Al arranque del filme dirigido por Jim Sheridan, tenemos a un Gerry problemático, sin planes concretos para el futuro y con impulsos de rebeldía; un simple ladrón en el caos que azota a Irlanda del Norte de los 70s. Esperando lo mejor para su hijo, Giuseppe lo manda a Londres para buscar una mejor vida, lejos del peligro y el caos, sin saber el sufrimiento que le esperaba.

Claro, hemos visto decenas de películas con personajes conflictivos que terminan como los héroes de la historia, mas el equilibrio del londinense brinda una claridad y pureza muy distintiva. Es un giro de 180 grados el que da Day-Lewis con su personaje, sin olvidar las emotivas escenas que compartió con Pete Postlethwaite, quien interpretó a Giuseppe. Ambos recibieron nominaciones al Oscar por Mejor Actor y Mejor Actor de reparto, respectivamente.

Phantom Thread (Paul Thomas Anderson, 2017)

La última película que veremos con Daniel Day-Lewis es una verdadera obra de arte. Bajo la dirección de Paul Thomas Anderson, el actor se transforma en el diseñador perfeccionista y obsesivo Reynolds Woodcock.

En el Londres de la posguerra, Woodcock diseña vestidos para las grandes esferas sociales, desde millonarias hasta condesas y princesas. El personaje también tiene la costumbre de estar rodeado por bellas mujeres, quienes en su papel de musas mantienen viva la inspiración de Woodcock, o al menos por algún tiempo.

No conocemos las razones específicas por las que Day-Lewis decidió retirarse de la actuación a los sesenta años de edad, dejando atrás grandes interpretaciones y un sinfín de escenas memorables. Sin embargo, podemos ver, a través de Phantom Thread un reflejo de lo que el actor es en la vida real, en su vida profesional: Daniel Day-Lewis es un perfeccionista, al igual que Reynolds Woodcock. Durante filmaciones, el artista recorre una línea muy delgada entre realidad y ficción. Puede ser que el actor se haya agotado de otorgar tanta vida a un personaje que existió primero en un pedazo de papel.

My Left Foot (Jim Sheridan, 1989)

Lo que puede hacer con sus ojos.

Esta fue la película que colocó a Daniel Day-Lewis en el mapa de todos. El relato de la extraordinaria vida del poeta y pintor Christy Brown, quien sufrió parálisis cerebral toda su vida. Nacido en Dublín en 1932, el artista no permitió que su enfermedad fuera un obstáculo en su vida. Su pie izquierdo –como el nombre de la cinta y uno de sus poemas más reconocidos– era la único miembro que podía controlar, después de que su incapacidad limitara el resto de su cuerpo.

Pero la historia, bajo la piel de Day-Lewis, va más allá del hecho de cómo una persona debe de combatir una parálisis cerebral severa. Brown también fue alguien un individuo con grandes ambiciones y un temperamento fuerte, y el actor tuvo que saber coordinar estos tonos bajo la dirección de Sheridan y con la ayuda de su co-estelar Brenda Fricker, quien interpreta a la madre de Brown. La empatía que este filme es capaz de crear debe mucho a los ojos de Day-Lewis. Con la mirada, el actor puede transmitir cualquier tipo de sentimiento e idea.

Daniel Day-Lewis ganó su primer Oscar como Mejor Actor interpretando a Christy Brown en My Left Foot.

There Will Be Blood (Paul Thomas Anderson, 2007) 

En 2007, Paul Thomas Anderson y Daniel Day-Lewis trabajaron juntos por primera vez. There Will Be Blood, basada en la novela Oil! de Upton Sinclair, narra la historia del sueño americano en el inicio del siglo XX, con el apogeo del petróleo. Daniel Plainview  es un hombre hambriento de poder, es ambicioso y controlador, un personaje creado a la perfección para la intensidad de un actor como Day-Lewis.

Los primeros veinte minutos de la cinta no contiene diálogo. P.T.A. nos muestra a través de su lente el trabajo rutinario de Plainview, cómo empieza a buscar tesoros en minas que él mismo construyó y su crecimiento como empresario. La primera vez que escuchamos su voz, Plainview ya está consolidado en los negocios.

Plainview vive solo para él y su hijo H.W. Plainview, adoptado cuando apenas es un recién nacido, luego de que su padre biológico, un colega de Plainview, muriera repentinamente en un accidente durante la excavación de una mina. H.W. es la mano derecha y soporte emocional de Plainview, es su hijo y asociado en los negocios, un destello de humanidad en el centro de nuestro oscuro protagonista. El drama que se construye alrededor de la relación entre ambos es exquisito bajo la dirección de P.T.A.

La interacción entre Plainview e Eli Sunday (Paul Dano) también es digna de reconocer; ambos crean una tensión que solo el carácter maquiavélico que Day-Lewis deposita en su personaje es capaz de sostener. Son dos polos opuestos con el mismo interés. Plainview utiliza los negocios para aprovecharse de las personas y obtener lo que quiere. Sunday juega con la gente por medio de la religión.

Daniel Day-Lewis ganó su segundo Oscar como Mejor Actor interpretando a Daniel Plainview en There Will Be Blood.

Phantom Thread; el delgado hilo entre la pasión y la obsesión

Jose Hernández: @josechj7

No suelo ver muchas películas cuya trama gire en torno a una relación de pareja. Tanto así, que cuando las mencionan no tarda en aparecer la filmografía de Woody Allen en mi cabeza, quizá mi única referencia al tema. Mi conocimiento sobre este filme era muy limitado, por no decir nulo, ya que sólo sabía sobre sus nominaciones en los próximos premios de la Academia y había leído unos cuantos tuits en mi timeline dando visto bueno del mismo. Generalmente son más motivos y vivencias los que despiertan mi curiosidad y eventualmente me llevan a mirar por primera vez una película, pero me alegra haber descubierto ésta sin saber qué esperar. Compré mi boleto, una botella de agua, y así sin más me preparé para conocer el 8º filme de Paul Thomas Anderson, El hilo fantasma (Phantom Thread, 2017).

El director estadounidense nos presenta una historia situada en la Inglaterra de los años 50, donde la industria de la moda estaba más que recuperada de la guerra y que tenía por bastión la capital británica. En Londres, Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis en su aparente última interpretación en pantalla) es un reconocido modisto que junto a su hermana Cyril (Lesley Manville) se encargan de vestir a la alta sociedad inglesa. Los vestidos de la casa Woodcock son idealizados por mujeres de todo el país por no ser una simple prenda de vestir, sino piezas de arte cuya perfección se logra gracias a la obsesión de un Reynolds muy exigente con su trabajo. Esta misma obsesión lo lleva a la imposibilidad de mantener una relación duradera con una pareja, mucho menos creer en el matrimonio.

Al principio conocemos a Johanna, una pareja muy breve del protagonista que es “despedida” tras haber molestado a Reynolds en un esfuerzo por recuperar su atención a la hora del desayuno. Woodcock no tiene tiempo para las confrontaciones. Cyril aconseja a Reynolds pasar la noche en su casa de campo y él accede sin pensarlo mucho. En un restaurante de la provincia inglesa, el destino junta a Reynolds con Alma (Vicky Krieps), una joven mesera quien desde ese momento pasará a tomar el papel co-protagónico en el filme. La pareja accede a que Alma viva en la casona donde se confeccionan los vestidos Woodcock. El resto habrá que descubrirlo uno (aprovechen que sigue en algunos cines).

Siendo Phantom Thread la primera película en que Paul Thomas Anderson se encarga por completo de la fotografía, el realizador añade a esta obra algo más humano y personal, apoyado en bellísimos primeros planos y detalles que reflejan fielmente las emociones e inquietudes de sus personajes. El filme nos habla de pasión. De Reynolds Woodcock, atormentado profundamente por la muerte de su madre, de quien aprendió el oficio que elevó a arte; y de Alma, perdidamente enamorada y desesperadamente buscando la manera de conservar a Reynolds bajo los encantos de su afecto.

La rutina de nuestros personajes y la ambientación en la burguesía inglesa de la época -aunque la mayoría de la trama suceda en el interior de la casa Woodcock- van de la mano con la banda sonora compuesta por Jonny Greenwood (de Radiohead) quien ha colaborado previamente con el director en There Will Be Blood (2007), The Master (2012), Inherent Vice (2014) y Junun (2015). Para Phantom Thread, Greenwood usó una orquesta de sesenta integrantes que entre sutiles movimientos de piano e instrumentos de cuerda con sonidos melancólicos, logran vestir perfectamente la narrativa construida por Anderson. El compositor ha mencionado que la referencia principal fueron las grabaciones de Glenn Gould interpretando la obra de Johann Sebastian Bach.

“La mayoría de la música británica de los 50s es muy amanerada, y si hay algo que éste filme no es, o al menos su protagonista, Reynolds Woodcock, es amanerado. Así que en vez de eso pensamos qué tipo de música escucharía él, y eso me llevó a componer algo más austero, más rígido.” – Greenwood en una entrevista para National Public Radio Inc.

En la misma entrevista, el miembro de Radiohead también habló sobre su relación con Paul Thomas Anderson y cómo fue trabajar con él nuevamente.

“Es un lento proceso de pruebas, en cierta forma. [P.T.A] me mandaba pistas sobre lo que estaba escribiendo, luego el guión y luego secuencias de video. Es un verdadero diálogo: Hablábamos de nuestras ideas hasta llegar a un consenso. Después, empecé a enviarle grabaciones de piano. Él seguía diciendo ‘¡dame más cuerdas!’ incluso usó la frase ‘big-ass strings‘” – Greenwood.

House of Woodcock”, pieza con la que despega el filme, es tocada en repetidas ocasiones a lo largo de sus 130 minutos de duración. Respecto a esta última, Greenwood mencionó:

“Envié una grabación desde mi iPhone de mí tocando el piano y él la repitió y la puso en todo el filme, al punto de que estaba volviendo loco a todos. Luego él dijo: ¿Puedes hacerla más larga, componerla para cuerdas?”

La evolución en las piezas “Phantom Thread I-IV”, además de ser las piezas más destacadas de la banda sonora, nos pone directamente en la psique de los protagonistas, y de golpe nos encontramos ante toda la complejidad de sentimientos que alberga una mente obsesiva. El trabajo de Paul Thomas Anderson me sorprendió y me llevó de la mano por una historia acerca de la frágil línea entre la obsesión y la pasión, producto del amor que le tiene una mujer a un hombre que, a su vez, está enamorado de su arte.