El tercer asesinato: la construcción de la verdad en manos de Hirokazu Koreeda

Julio Cruz Montoya: @JuliocMontoyaa

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Misumi (Koji Yakusho) y Shigemori (Masaharu Fukuyama) en El tercer asesinato (2017)

Compré un boleto para ver El tercer asesinato (Sandome no satsujin, 2017), duodécimo largometraje de Hirokazu Kore-eda, y al arribar al cine tenía una idea muy concreta sobre el estilo de este cineasta japonés; sé que probablemente el núcleo familiar es el tema con el que más lo relacionamos, esto debido a cintas como Maboroshi (Maboroshi no hikari, 1995), Still Walking (Aruitemo aruitemo, 2008) y De tal padre tal hijo (Soshite chichi ni naru, 2013), en las cuales nos habla de los lazos indescriptibles en dicho organismo social. En esta ocasión, Kore-eda, quien recientemente ganó la Palma de Oro por su nueva cinta Un asunto de familia (Manbiki kazoku, 2018), explora un género no habitual para él. El tercer asesinato es un thriller con tintes Neo-noir y, desde la primera escena, el japonés te envuelve a un ambiente lúgubre.

Con una iluminación en claroscuro que acompaña toda la película, Kore-eda presenta a Misumi (Koji Yakusho), un hombre acusado de asesinar a su jefe y que a lo largo de 124 minutos de metraje nos cambia varias veces la versión de los hechos. Su excusa suele ser una mala memoria. Su abogado, Shigemori (Masaharu Fukuyama), prepara una defensa para evitar la pena de muerte, pero la constante modificación de la historia no le permite hilar un argumento para ayudarlo, pues ya no sabe qué detalle es veraz. Es a través de una serie de interrogatorios que nos toparemos con el punto central de la cinta: el concepto de la verdad. 

En El tercer asesinato Kore-eda nos plantea una pregunta filosófica: ¿qué es la verdad? En esta historia, la verdad no es un hecho irrefutable, sino todo lo contrario, es la construcción de la misma, el creer lo que más nos convenga. La verdad para Misumi puede ser vista como un símbolo, su significado varía según su posición. Esto es lo que ocurre cada vez que el acusado cambia su versión de los hechos ante su abogado, quien cada vez entiende cosas diferentes.

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Yukie (Suzu Hirose) en El tercer asesinato (2017)

Conforme la trama se desarrolla, Kore-eda se apoya en su tradicional dinámica de lazos familiares y nos presenta a Sakie (Suzu Hirose), la hija del hombre asesinado. En un estilo inusual de femme fatale, Sakie refleja las fallas que tanto Shigemori como Misumi cometieron siendo padres de familia. Shigemori mantiene una relación distante con su hija adolescente Yuka (Aju Makita) debido a su trabajo y divorcio, mientras que Misumi, al haber pasado las últimas tres décadas en prisión, no tiene contacto alguno con su hija Megumi de 36 años. De esta manera, proteger a Sakie se convierte en una prioridad para ambos, representando una via para redimir sus defectos paternales. Kore-eda juega con este motivo oculto, cambiando la verdad tantas veces que es imposible deducir cuál ha sido la razón de que ocurriera el asesinato: necesidad, venganza, rencor, o incluso un crimen pasional son las posibilidades que giran en torno al crimen.

Con una fotografía a cargo de Mikiya Takimoto, usual mancuerna del director, Kore-eda realiza una potente secuencia durante una discusión en la prisión entre abogado y acusado, en la que planos individuales de estos dos se reflejan uno al otro a través del montaje al grado de acabar sobrepuestos, como si ambos personajes se unieran y creyeran en lo mismo: Misumi no es culpable. Kore-eda es un hacedor de imágenes que no solo captura la belleza que tanto caracteriza su obra, sino que la convierte en una declaración. Una de las últimas escenas es el inminente juicio de Misumi, donde al término del mismo Sakie le dice a Shigemori: “aquí nadie dice la verdad,” línea que reafirma el carácter subjetivo de la cinta.

Una vez afuera del cine, y pensando más en frío, me pareció que El tercer asesinato es una pieza muy valiosa y destacable en la filmografía de Hirokazu Kore-eda, quien sigue demostrando porqué es uno de los cineastas más influyentes de los últimos años. El tercer asesinato está en cartelera en la Cineteca Nacional, Cinépolis, y Cine Tonalá.