Noviembre: lo esotérico y oculto del invierno estonio

Jean Carlo Medina: @jeanmedina21

November 1

Algunas fuentes apuntan a la isla de Saaremaa, al oeste de Estonia, como la última Thule, el punto más nórdico referido en textos y cartografías griegas, más allá de las fronteras del mundo conocido. Dibujado a las orillas del mapa, la última Thule era una región lejana y misteriosa, habitada por criaturas fantásticas y leyendas extrañas. De acuerdo al folclor local una ‘gota’ del sol cayó al centro de la isla para formar el crater de Kaali, donde toda clase de rituales paganos y eventos sobrenaturales han sucedido desde tiempos inmemorables. En los densos bosques de estas tierras es fácil encontrarse con espíritus, darle vida a objetos inanimados, y crear pócimas de amor mezclando fluidos corporales con pan.

Los locales sostienen que la isla báltica fue la última región de Europa en ser convertida al cristianismo. Previo al siglo XIII ni vikingos ni cristianos habían logrado entrar a la isla y conquistar a la población local. Los antiguos habitantes de la región, orgullosos paganos, eran mayoritariamente campesinos con un particular sistema de creencias basadas en los elementos que los rodeaban. La tierra, las estaciones, y el paso del sol y la luna a través de la bóveda celeste informaban una imaginación que ahora se siente casi alienígena— demasiado extraña y carnal como para convertirse en un cuento de hadas, demasiado vulgar como para registrarse oficialmente en los libros de historia. La imaginación contemporánea difícilmente admite el tipo de imágenes surreales y lógica primordial ofrecida por el paganismo estonio; no obstante, esto es precisamente lo que el filme Noviembre (2017) hace, de manera sobresaliente.

Noviembre, dirigida por Rainer Sarnet, es sin duda uno de los filmes más peculiares e idiosincrásicos en memoria reciente. Basada en el libro Rehepapp de Andrus Kivirähk, la cinta sigue la historia de Hans y Liina, dos jóvenes campesinos que usan magia, transformaciones bajo la luna, y pactos con el diablo para conseguir que sus deseos se vuelvan realidad: Liina busca el amor de Hans, mientras que Hans anhela la atención de la hija de un Barón alemán, quien domina a la población desde su castillo. Mientras que el filme toma lugar en Estonia, es complicado establecer en qué siglo se desenvuelve. Los asentamientos y las costumbres de los campesinos parecen estar tomados directamente de la época medieval, sin embargo la mansión y vestimenta del Barón y su hija son más cercanos al estilo del siglo XIX. El guión no da más indicaciones al respecto, ni parece particularmente consternado con seguir la trama romántica. La narrativa cambia de rumbo constantemente para seguir a personajes secundarios y escenarios surreales, todo bajo el contexto del mes de noviembre y el inicio del invierno.

November 2

Esta es una sociedad en proceso de cambio. Los campesinos mantienen sus tradiciones paganas mientras que la figura extranjera del Barón (interpretado por Dieter Laser, mejor conocido por su papel en The Human Centipede), siniestro y silencioso, intenta controlar a sus sirvientes e introducir el cristianismo. El filme abre a principios de noviembre, con la celebración del Día de Todas las Almas. Vestidos de blanco y atravesando la oscuridad de los bosques nórdicos, espíritus de ancestros desfilan para cenar y pasar la noche en los saunas de sus familiares vivos. La fecha augura la llegada del invierno, y éste a su vez una lucha contra el frío, la escasez, y la muerte. Para los campesinos esta lucha no es necesariamente limpia, y recurren a robarse entre ellos y al Barón, así como engañar al diablo, utilizar a Jesucristo, y confundir a la encarnación de la Peste negra con tal de sobrevivir.

Elementos del folclor estonio, recopilados en el libro de Kiviräkh, aparecen a lo largo de Noviembre. Liina quiere conquistar a Hans, y para hacerlo se convierte en lobo a la mitad de la noche para espiarlo. Hans, por su parte, intenta hacer un pacto con el diablo para que éste le otorgue un kratt, un sirviente hecho de materiales encontrados que muere cuando no le quedan más tareas por hacer. Otros campesinos usan kratts hechos de herramientas agrícolas y esqueletos de animal para llevar a cabo trabajos de campo (y, en la memorable secuencia inicial, robarse el ganado de los vecinos). El filme es sucio, rayando en cierta vulgaridad campestre; es meritoria la representación de los campesinos, no como gente sencilla y pastoral que lleva una “vida simple”, sino como personas sumamente supersticiosas que viven al margen de la miseria, dispuestos a jugar sucio con tal de sobrevivir. La excelente fotografía en blanco y negro a cargo de Mart Taniel capta con precisión los contrastes de las largas noches del invierno con el blanco de la nieve, enfatizando también algunos detalles en los personajes, como la mugre en las caras de los locales. Destaca también el trabajo de Marco Vermaas en el diseño de audio, apropiadamente lunático, que gime y gruñe con los sonidos del metal oxidado, las ramas de los árboles, y los aullidos de lobos en el bosque.

Intentar hacer sentido de las ocurrencias en Noviembre es una tarea compleja y probablemente irrelevante. Para acceder a la sensibilidad de la película no hace falta una suspensión de la incredulidad, sino más bien una apertura a lo primordial. Los escenarios surreales que rayan en pesadillas no se tratan meramente de ficciones ni de cuentos de hadas. Detrás de cada mito hay una lección: Liina y Hans, inocentes dentro de su comunidad, intentan aprovecharse de los mitos que los rodeaban desde que eran niños para salir de sus condiciones— ella de un matrimonio forzado con un viejo pervertido, y él de su futuro como campesino. Al final ambos logran su cometido, aunque no necesariamente de la forma que esperaban: recurre aquí el motif de tener cuidado con obtener aquello que tanto deseas.  El paisaje y la historia dictan las creencias de su gente. En la ultima Thule de Estonia, conquistada por cristianos, vikingos, alemanes y soviéticos, perdura hasta el día de hoy una fuerte relación al paganismo—no es coincidencia que como en otras naciones bálticas la mayor celebración del año es el solsticio de verano, legítima celebración del sol. Noviembre se encuentra en el otro lado del espectro, en la oscuridad: pero es una oscuridad clara y cortante, que deja ver incluso mejor que la luz la relación primordial entre los hombres, el misticismo, y el paisaje.

Referencias:

Heinapuu, Ott & Kikas, Katre. “Folk Belief or Anecdote? On the Genre Logic of Rehepapp by Andrus Kivirähk in the Context of Folklore Genres” Folklore 26. Acceso: https://www.folklore.ee/folklore/vol26/rehepapp.pdf

*Agradecimientos a Marju Tajur por sus largas conversaciones sobre el filme y folclor estonio. Pocas veces en la vida es que uno puede ver una película de Estonia con una estonia que pueda explicar la extrañeza báltica.