The Get Down; los orígenes del Hip-Hop a través de la ficción

Jose Hernández: @josechj7

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Desde hace unos 12 me he considerado un chico malo del hard-rock. Crecí escuchando canciones de Queen y Kiss con mi papá, Guns-N-Roses con un amigo del vecindario;  descubrí AC/DC gracias a Angus Young  -todo poderoso-, a fuentes como YouTube y Ares. Mientras crecía, mis encuentros con el Hip-Hop fueron escasos, casi nulos. Llegué a escuchar alguna canción del álbum debut de 50 Cent Get Rich Or Die Tryin’ (2003) con un amigo que era fan, y recuerdo la primera vez que me contaron sobre el Babo de Cartel de Santa; pero nunca había desarrollado un verdadero interés por el género y su cultura hasta que vi la serie original de Netflix producida por Sony: The Get Down (2016).

El producto final, que vio la luz en agosto de 2016, tras 10 años que tardase el director Baz Luhrmann en desarrollar el concepto, nos sitúa en el sur del Bronx, en la ciudad de Nueva York, a finales de los 70s. Nuestro protagonista, Ezekiel “zeke” Figuero (Justice Smith), es un joven poeta con ascendencia puertorriqueña que se encarga en guiarnos con sus rimas a través de su historia de éxito musical.

Todo empieza cuando Zeke conoce al artista de graffitti “Shaolin Fantastic” (Shameik Moore), fanático del kung fu y los filmes de Bruce Lee, recién egresado de “la escuela de la vida” y aprendiz de DJ Grandmaster Flash; uno de los pioneros y miembro de la Santísima Trinidad del Hip-Hop junto con DJ Kool Herc y Afrika Bambaataa.

Zeke, Shaolin y tres amigos más, los hermanos Kipling: Miles “Boo-Boo” (Tremaine Brown Jr.), Ronald “Ra-Ra” (Skylan Brooks) y Marcus “Dizzee” (Jaden Smith), forman The Fantastic 4 Plus One, después conocido como The Get Down Brothers. El grupo lucha por posicionar al Hip-Hop en una industria capitalizada por la música Disco, que entre sus representantes se encuentran: Mylene Cruz (Herizen F. Guardiola), novia de Zeke, hija del pastor religioso Ramón Cruz (Giancarlo Esposito, recordado por su papel como Gus Fring en Breaking Bad) y estrella en proceso; el hijo de la narcotraficante para la que también trabaja Shaolin, Fat Annie (Lillias White); Clarence “Cadillac” Caldwell (Yahya Abdul-Mateen ll), un gángster que solo sueña con bailar música Disco y ser jefe de tiempo completo de su sello discográfico, quien sin duda es uno de los personajes más carismáticos de la serie.

The Get Down

Ésta es la segunda producción original más cara de Netflix, (solo atrás de The Crown) costando diez millones de dólares por episodio, de los cuales en su mayoría se emplean en guardaropa de época para personajes y extras, coreografías elaboradas, licencias de música de los 70s y locaciones en el Bronx.

Luhrmann, director de Moulin Rouge (2001) y The Great Gatsby (2013), recurrió a expertos -y leyendas- en el tema del Hip-Hop como Nas, Grandmaster Flash, Kurtis Blow, y Nelson George para representar su visión lo más fielmente posible. También colaboró con los artistas de graffiti Crash y Daze, quienes empezaron su trabajo vistiendo los trenes de Nueva York de colores brillantes y frases con una carga política y cultural tan profunda como el movimiento que representan.

The Get Down mezcla ficción con aspectos reales: la cultura de pandillas, los precursores del género como los DJs, los B-boys y B-girls (breakdancers, llamados así por los bailes que realizaban cuando DJ Kook Herc pinchaba los “breaks”), murales de graffiti con los que adornaban prácticamente toda la ciudad, locaciones como Les Inferno y The Mansion (haciendo alución a los icónicos clubs “Club 731” y “The Royal Mansion”, respectivamente), un excelente sondtrack propio de ambos géneros y el desapruebo por la clase alta, política y blanca estadounidense. En conjunto, estos elementos dejan a cualquiera, sin importar tus antecedentes musicales, con ganas de saber más sobre la cultura, el impacto social y la libertad que representa el Hip-Hop.

Para complementar tanto The Get Down como la historia detrás de este tema en general, les invito a leer el texto que escribió mi compañero David Azar sobre Hip-Hop Evolution, serie documental de la misma casa productora que trata más específicamente los aspectos reales del movimiento cultural.

Hip-Hop Evolution: un vistazo a las raíces y progresión de un gran movimiento cultural

David Azar: @DavidAzar93

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A principios del desastroso año pasado, un proyecto documental se estrenó primero como largometraje en el Hot Docs International Documentary Festival de Toronto, para luego colarse por las pantallas caseras de Netflix en un formato un poco más extenso. Hip-Hop Evolution (2016) es una serie documental conformada por cuatro capítulos (46-48 min. cada uno) que narra la historia y evolución de una de las subculturas urbanas más influyentes del siglo XX. Curiosamente, el Hip-Hop tiene su origen en un movimiento artístico que nace de un sector reprimido de la sociedad; en el Nueva York de los 70’s, la clase alta bailaba Disco en lujosos uptown venues, mientras en el sur del Bronx, partiendo de la música Funk, se comenzaba a gestar una expresión artística a base de ingenios que van desde lo tecnológico hasta lo narrativo.

El rapero canadiense Shadrach Kabango, mejor conocido como Shad, es nuestro guía a lo largo de este viaje, al mismo tiempo que teje una cronología histórica del Hip-Hop: de puerta en puerta y de estudio en estudio. Shad entrevista a los mismos pioneros que construyeron los cimientos del género. El documental recopila testimonios en carne viva de leyendas como DJ Kool Herc, Grandmaster Flash, Russell Simmons; opiniones de especialistas e historiadores como Nelson George y Bill Adler; e ídolos modernos como Big Daddy Kane, Darryl McDaniels (de Run-DMC) y Ice-T, entre mucho otros. En fin, una joya de acervo histórico.

Hoy en día, el Hip-Hop constituye todo un evento mediático y popular; está arraigado en el mainstream y siempre latente en casi todos los rincones de la música pop y la moda actual. Todo el espectro que abarca esta subcultura es inmenso, y la oportunidad de echar un vistazo a sus raíces históricas, tecnológicas, sociales y artísticas a través de tres horas de excelente contenido musical no sólo ayuda a entender y apreciar más el universo del Hip-Hop, sino que también es una experiencia cinematográfica muy gratificante. Si actualmente raperos como Kendrick Lamar, J. Cole o Childish Gambino están sonando en sus audífonos, lo apreciarán aún más.

Bajo la dirección de Darby Wheeler, Sam Dunn y Scot McFadyen, Hip-Hop Evolution dibuja un cuadro analítico muy general, pero ideal para cualquier interesado en el tema de la historia musical, no sólo para los expertos y seguidores del Rap, el Graffitti, el DJing y el Break dancing. Como cierre, les compartimos el enlace para ver el documental aquí (Netflix)y una joyita del Gangsta Rap: